Pega y cobra
Miguel Lunghi viene recorriendo, desde su asunción en 2003, un camino oscilante en sus relaciones con los gobiernos nacional y provincial. En todos estos años, sin demasiados pruritos, ha apelado a lo que denomina madurez política para superar las diferencias insalvables que en la mayoría de los casos exponen los signos políticos antagónicos.
Sucedió, en distinta medida, con el ex presidente Néstor Kirchner, con el ex gobernador Felipe Solá, y ahora con Cristina Fernández y Daniel Scioli.
Su cintura le permitió obtener recursos para obra pública irrealizable con el presupuesto local, y hasta darse algunos gustos como la cuestionada reposición de una réplica de la Piedra Movediza.
En otros casos, como su toma de partido por el campo o alguna declaración altisonante en disidencia con sus socios mayores, lo dejaron temporalmente congelado por el frío pingüino.
Pero lo cierto es que su andar pendular no le causó problemas en los frentes internos. Aquí, por caso, el justicialismo se encontró ?y encuentra- demasiado ocupado en mirarse el ombligo como para pergeñar con éxito un contraataque con anclaje nacional y provincial. Eso, sumado a la desconfianza que generan desde arriba los dirigentes que aquí deberían encargarse de la patriada.
Así las cosas, las citas electorales se convirtieron en un trámite para el lunghismo, y sus críticos en una suerte de talismán renovable.
Conocedor de estas lides, el pediatra que trabaja de Intendente no ha necesitado un brusco golpe de timón. Criticó duramente a Scioli en su momento, pero no obstante obtuvo del ex motonauta el apoyo para la Ley de Paisaje Protegido, entre otros millonarios recursos, por caso.
Y no aflojó. Esta semana, durante la inauguración del período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, Lunghi volvió a pegar duro a los K, por su particular manera de manejar los fondos públicos. Esto es, claro está, de disponer de la caja especialmente para los más fieles soldados de un modelo de construcción que los necesita imperiosamente. Insistió con que Tandil aportará al Estado nacional mil millones de pesos, y apenas recibirá 60 en concepto de coparticipación.
De poco o nada le importó que la presidenta analice por estas horas llegar a Tandil para inaugurar las cloacas de Villa Aguirre. El hombre parece dispuesto a no doblarse, y a seguir confiando en su buena estrella a la hora de recibir visitas adineradas. Los recursos siempre serán bienvenidos.
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