Peligra la continuidad de las bibliotecas por la inestabilidad en los subsidios provinciales
El grave problema que están atravesando las bibliotecas populares de Tandil que dependen del subsidio provincial para el pago de los sueldos de sus bibliotecarios, ha puesto en peligro la continuidad de las tareas en catorce de ellas y la Biblioteca Popular de las Mujeres ya cerró sus puertas porque la bibliotecaria, hasta que perciba sus haberes, no volverá al trabajo.
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Realidad económica
La Asociación de Bibliotecas Populares de Tandilia está compuesta por las veinticuatro bibliotecas del partido de Tandil y que se sostienen, básicamente, gracias a tres aportes oficiales: los subsidios municipales que cubren a todas las asociadas; el subsidio anual de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares otorgado a aquellas bibliotecas reconocidas por ella y que deben aplicarse a gastos generales y la visita anual a la Feria del Libro; y los subsidios provinciales para aquellas reconocidas por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires.
Mientras que los dos primeros se están cobrando normalmente, no ocurre lo mismo con el subsidio provincial, pues el importe mensual de 3.600 pesos se ha recibido hasta con 90 días de atraso.
La situación se agrava por dos hechos puntuales: ese importe debe aplicarse al pago total del sueldo del bibliotecario y sus aportes previsionales; y por las recientes inspecciones del Ministerio de Trabajo de la Provincia que exige obligaciones al día difíciles de cubrir.
Contradicción
A la preocupación de que el Gobierno provincial no esté cumpliendo en tiempo y forma con el pago de los subsidios se le ha sumado la exigencia el cumplimiento estricto de los aportes respectivos en tiempo y forma. Al respecto, Ignacio Lacovara dijo que: “El Municipio cumple en tiempo y forma, Nación envía una vez al año, pero Provincia venía pagando de a dos y, de repente, se paró. Hace pocos días cobramos enero. Ellos te obligan a tener una bibliotecaria con estudios para darte ese subsidio y después el subsidio no sólo no te alcanza para pagar las cargas sociales y el sueldo sino que, además, llega tarde. Hay gente de las comisiones que está poniendo plata de su bolsillo para pagar a las bibliotecarias. Nosotros estamos comunicados con otras bibliotecas, esto pasa en toda la provincia, están muy enojados. De las 24 bibliotecas de Tandil ya peligra la continuidad de 14”.
“En enero, febrero y marzo estuvieron en mora y a fin de abril pagaron enero. Ya de por sí esos 3.600 pesos no implican un sueldo digno para un bibliotecario, además hay que descontar las cargas sociales. Tener una persona en blanco, en la biblioteca, con los requisitos que te exige el Instituto Cultural, significaría 10 mil pesos por mes. Por lo tanto, muchas bibliotecas o, no tienen en regla los papeles, o no tienen los aportes pagados en término”, explicó Liliana Giannatasio.
Nancy Devicenzi dijo que “si todo se va atrasando es imposible llevar adelante la situación” y Giannatasio agregó que “esta semana la situación en la Biblioteca de las Mujeres es que la bibliotecaria no va más a trabajar porque se le está debiendo dinero”.
Peligra la continuidad
Frente a los hechos, los responsables de Asociación de Bibliotecas Populares de Tandilia manifestaron la preocupación por la continuidad de la actividad en las bibliotecas, sobre todo en aquellas barriales, las que tienen inserción en zonas más vulnerables, donde es más difícil conseguir el pago para las bibliotecarias.
Asimismo “hay un apremio por parte del Ministerio de Trabajo y del gremio que agrupa a los bibliotecarios para regularizar la situación de los/las trabajadores/ras de las bibliotecas, lo cual es una paradoja. El mismo estado provincial que controla y exige, es el que no te da los recursos para poder hacerlo. ¿Qué opción nos queda, entonces?”.
Lacovara comentó además que “la biblioteca Sarmiento tuvo una inspección del Ministerio de Trabajo” y Giannatasio añadió que “hay que entender que las bibliotecas populares son asociaciones civiles creadas a partir del trabajo ad honórem y la preocupación de gente de la comunidad y, muchas veces, nosotros vamos a trabajar. Nunca podríamos tener un pago porque formamos parte de las comisiones. Pero, por ejemplo, se ha dado el caso de que el Ministerio de Trabajo encuentra a alguien de la comisión trabajando y pretende incluirlo como trabajador. Tendría que haber una instancia más conciliadora para entender que esto no es una empresa, que son asociaciones sin fines de lucro, cubriendo en la comunidad lo que el Estado no llega a abarcar, y hacer lo necesario para regularizar situaciones que no corresponden y que se reconocen como tales”.
Pasos a seguir
A partir del problema, la Asociación comenzó a reunirse y “decidimos hacer un comunicado para difundir la situación, pedimos reuniones en la Provincia para que esto se solucione. Queremos manifestar esta preocupación a los responsables y a la gente”, dijo Lacovara.
Giannatasio agregó que “estamos contándole a la población que la situación de las bibliotecas peligra por tres razones: porque es difícil encontrar gente que integre las comisiones directivas; porque nos hemos quedado con menos socios y socias porque la situación ha hecho que muchos de ellos se hayan retirado; y porque, al no recibir el subsidio, nos vamos a quedar sin bibliotecarias. Queda claro que la situación es realmente precaria”.
A modo de reflexión, Lacovara culminó diciendo que “la gente que está en las bibliotecas no puede invertir. Por ejemplo, el deporte es una pasión y todos colaboran económicamente, pero las bibliotecas u otras ONGs similares viven una situación dificilísima”.
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