Periodismo, un oficio un tanto ingrato, a veces
(Escribe Ana Pérez Porcio, de esta Redacción) Un día común en el Diario, aunque las jornadas en una redacción no pueden ser comunes y silvestres, tranquilas y ordinarias, por el contrario, se trata de un trabajo de sobresaltos, angustias, penurias, risas y llantos, satisfacciones, sentimiento de equipo y amor a la camiseta. Así y todo, frecuentemente suceden cosas como:
-¿Quién hizo el solidario que salió hoy?
-Yo -mientras lo digo juro que me corre un frío por la espalda, porque por lo general, los halagos, las muchas gracias y alguna que otra caja de caramelos viene de parte de gente que siempre está cercana al arte, a las distintas manifestaciones culturales.
-Atendé el teléfono, parece que le pifiaste con el apellido.
Me lo temía. Tomo el teléfono y con una voz de ?fui yo lástima que no puedo echarle la culpa a nadie, digo: ?Hola?. Del otro lado un señor me dice:
-Usted estuvo ayer en mi casa haciéndome una nota, estaba con mi mujer embarazada y los cuatro pibes?
-Sí, recuerdo señor, ¿qué sucede?
-Tiene que sacar una fe de erratas o como se llame.
-¿Qué pasó? -pregunto sabiendo lo del apellido.
-Que escribió González y mi apellido es Gonsales.
-Disculpe, no me lo aclaró y pensé?
-Tendría que habérmelo preguntado ?dice el señor un poco enojado- para eso es periodista.
-Bueno, tiene razón ?y recordando la nota de ayer, ya menos apabullada le pregunto: -¿Tuvo algún llamado, se acercó alguien a su casa?
-Bueno, sí? ¿va a sacar esa fe de erratas?
-¿Qué repercusión tuvo señor Gonsales con eses la nota?
(Tarda en responder) -Se acercó gente, trajeron pañales para los nenes, un roperito, una garrafa, frazadas, el remedio, una camita, comida?
-Señor Gonsales con eses ¿por qué no me dijo eso de entrada?
-Porque yo la llamé para decirle que escribió mal mi apellido.
-Y tiene razón, pero qué tal si primero me hubiera comentado que gracias al Diario usted recibió mucho de lo que le pidió a la comunidad, que gracias a los tandilenses y a la difusión de su crítica condición usted y su familia pasarán un poco menos de frío y que los pibes tiene leche y comida y que la gente de Desarrollo Social se acercó para interiorizarse de su situación y también le darán una mano?
-Pero usted escribió mal mi apellido.
-Pero eso no impidió que la gente lo ayudara a través de lo que leyeron en el Diario.
-No? pero las cosas tienen que ser justas.
-Sí, tiene razón y este momento usted está siendo totalmente injusto y con mucha educación voy a colgar el teléfono y no habrá ninguna fe de erratas, como tampoco agradecimiento porque usted ni siquiera tuvo en cuenta a la gente que lo ayudó.
Fin de la conversación. Son cosas que suceden, ya que mucha gente disfruta más de quejarse que de agradecer. Una pena por el señor Gonsales con eses.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMe tomo un respiro que para mí son unos buenos mates dulces, le doy una ojeada a los diarios colegas pensando que a ellos, a los trabajadores de prensa, les pasa exactamente lo mismo o peor. Porque a veces cuando vamos con el grabador o la libretita, nos preguntan: ?¿Son de la tele? Porque nosotros llamamos a la tele para que se vea bien el pozo de la esquina??. Nosotros además de llevar la libretita y el grabador también llevamos reporteros gráficos que a veces ni nos necesitan para ejemplificar que el pozo de la esquina es más bien un cráter con extraterrestres y todo. Pero la gente esperaba a la tele y tenemos que convencerlos que salir en el diario explicando una situación sirve de idéntica forma que en la tele, sólo que con el correr de los días el diario ?salvo los que se guardan en los archivos y los digitales- serán de gran utilidad para envolver huevos. ¡Pucha, qué bajón, y todo en el Día del Periodista!
-¡Quiero una buena! -grito desde el escritorio donde suelo trabajar.
Suena el teléfono. Es una maestra de una escuela especial y me preparo con onda para escuchar; sin embargo mi entusiasmo termina con su próximo discurso ya que están un poco ?dolidas porque en la nota que hicieron días atrás en la Biblioteca Rivadavia, no salimos en la foto ni tampoco se nombró la escuela?. Hago memoria. Hice la nota, la recuerdo, también las caras de los pibes, chochos, felices porque Beto Alonso les pasaba una película, como lo hace todos los meses hablando con los pibes de estas escuelas diferenciadas, generándose un clima de intercambio y también de integración que conmueve.
Todo eso le digo a la maestra que no se inmuta siguiendo en sus trece: ?No aparecieron en las fotos ni su escuela fue mencionada?. Después de un par de frases más, le digo que ya habrá otra oportunidad y colgamos.
Ya es demasiado. ¡Otra ronda de mates por aquí!
Siguiendo el esquema de preparar las páginas del día me olvido del incidente; sin embargo no puedo decir que estas cosas me dejan (y nos dejan) un sabor amargo. Uno es humano y sí se equivoca. Por ejemplo con el apellido del señor Gonsales con eses, pero se logró que la comunidad se volcara a paliar su situación afligente. Fue un logro.
Es verdad, las maestras especiales no salieron en la fotografía; sí sus chicos y en la nota se hizo hincapié en la importancia de inclusión entre la Biblioteca y los alumnos más chicos y los adolescentes. Pero eso a las docentes?
¡Ufa!, las cuatro de la tarde, un envioncito más y si tenemos suerte nadie más para quejarse.
Teléfono.
-¡No atiendo a nadie!
-Es un tal di Rocco -dice que es una estatua?
-Tomo el teléfono para escuchar desde el otro lado el agradecimiento de un joven artista que cuenta que la nota que le hice le ayudó a conseguir un trabajo más, dentro de su perfil de artista. Sus palabras llegan al alma. Le agradezco, le agradezco tanto que parece que la que hubiera conseguido el laburo fuera yo, pero, en fin, tenía que ser un artista, por lo general gente sensible? y agradecida.
Todavía éste puede ser un gran día?, me digo, para festejar con los compañeros de este oficio ingrato y apasionante. Sí, ingrato y apasionante, y el que no lo entiende así, tampoco podrá entender porqué a veces uno se despierta en medio de la noche gritando: ?¡No era director sino secretario y puse director!?, pero éstas ya son cosas más bien internas, de la cocina de una redacción, donde todos tratamos de preparar el mejor plato, aunque a veces no lo logremos y en vez de llamarnos para felicitar al cocinero nos manden a lavar los platos.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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