Personal de la biblioteca Actis hizo un balance de las actividades logradas en el año que pasó
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La biblioteca funciona en el pasaje Salceda 672 de lunes a viernes de 9 a 12 y de 15.3 a 17.30 y atiende a niños, jóvenes y adultos de la zona, que concurren no sólo a buscar libros, sino a hacer sus tareas escolares, a consultar, a formar parte de los talleres y ofertas culturales y sociales que allí se brindan.
-Celebraron los 16 años de vida de la biblioteca…
Mariano Bertagno: -Sí, hubo un acto protocolar y después, informal, donde los chicos mostraron todas las actividades que habían realizado.
En este edificio hace casi siete años que estamos. Nosotros tenemos un espacio reducido y están trabajando en la ampliación, así que estamos esperando con ansiedad que se concrete. Tendrá una cocina aparte, un baño, un salón mucho más grande, que realmente necesitamos porque estamos muy apretados, ya que la biblioteca crece y debemos progresar a la par del crecimiento bibliográfico y de la comunidad. Dieciséis años no es poco y planificamos seguir creciendo.
-¿Cuál es la tarea que desarrolla la biblioteca en esta comunidad?
M.B.: -Nosotros estamos para hacer el préstamo de libros, ayudar a buscar información y dar apoyo escolar.
Tenemos una función bibliográfica y otra que tiene que ver con lo social.
En la biblioteca ofrecemos talleres de literatura, salimos de picnic, pasamos películas, damos dibujo, pintura y artesanías para chicos y un taller de arte para adultos.
Adriana Franco: -Este año tuvimos la concurrencia de quince chicos. El taller de pintura depende de la Escuela Municipal de Pintura que nos ofrece la posibilidad de que los chicos puedan poder trabajar en arte.
-¿Cómo está equipada la biblioteca?
M.B.: -En este momento contamos con diez mil libros. Cuando nos mudamos, hace casi siete años, teníamos seis mil.
Hay un reconocimiento provisional de Conabip porque no cumplimos los requisitos de metraje, no tenemos baño propio… por eso estamos esperando la ampliación. Además, esta es la única biblioteca popular de las que hay en Tandil que paga alquiler para funcionar.
Además, tenemos una antena con Wi Fi que instaló el Municipio y aquí vienen los chicos con las netbook.
Damos un taller de informática que depende del centro comunitario y hay dos computadoras para consulta.
Internet está suplantando mucho a los libros, pero nosotros tenemos que trabajar fuertemente para ayudar a hacer buenas búsquedas, a leer mejor.
A.F.: -Este edificio es de la sociedad de fomento del barrio y por eso lo alquilan.
-¿Qué actividades especiales realizaron este año?
A.F.: -Hicimos un concurso de mancha que trató de concientizar sobre el cuidado de las mascotas. Se trabajó con el Jardín 97, la Escuela 34, en hogares…
M.B.: -Este año nos planteamos salir a la comunidad con el nuevo equipo de trabajo y hemos hecho actividades que nunca antes habíamos llevado adelante, como celebraciones, salidas con la valija viajera, convocar a los concursos con los que los chicos se entusiasmaron.
Concurrencia e ideas
-¿Quiénes conforman su público?
M.B.: -Vecinos de diez cuadras a la redonda. Vienen de la Escuela 67 y 34, del Jardín 907, que son las instituciones que están cerca de la biblioteca.
-¿Cuántos socios tienen y cuántos chicos reciben?
M.B.: -Tenemos 150 socios activos que pagan una cuota de 15 pesos por trimestre. Además, tenemos una auxiliar bibliotecaria que es Laura Sosa y nos ayuda todos los días en las tareas, ya que recibimos unos veinte chicos que participan de las diversas actividades que se hacen por jornada.
-¿Cuáles son los proyectos para este año?
M.B.: -Se nos hace difícil proyectar por la falta de espacio, pero seguimos convencidos de que tenemos que trabajar con los vecinos, las instituciones educativas. Tenemos ganas de ampliar el margen de talleres en la biblioteca, sean de literatura, pintura, etc.
Si bien la biblioteca universitaria y escolar brindan una atención importante a los usuarios, la biblioteca popular ocupa un lugar social que es muy relevante.
A.F.: -Nosotros creemos que la biblioteca tiene que estar en contacto permanente con la comunidad y salir a concientizar a la gente de que hacemos mucho más que prestar un libro. Por eso llevamos valijas viajeras a las escuelas, les leemos a los niños. Para nosotros fue un año satisfactorio, con muy buena respuesta de los chicos y los grandes.
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