Pesce, Amor y Civano se unieron a la lista de artistas que participan del proyecto de objetos intervenidos
La primera muestra del año 2011 en el Museo Municipal de Bellas Artes, se inaugurará sobre finales del mes de febrero. La misma contará con objetos intervenidos por artistas, donde se dará lugar a la reapropiación y resignificación de su sentido original, con el valor agregado que cada uno de los 70 artistas participantes, quienes añaden el mismo, desde su subjetividad y condición estética en tránsito.
Los reconocidos plásticos capitalinos Ana Amor y Manuel Civano, quienes oportunamente realizaran una muestra conjunta en el Mumbat, también han participado de esta singular propuesta. Dice la directora de Expotrastiendas, Pelusa Borthwick, refiriéndose a la estética de Amor – Civano: ??Sus obras reflexionan sobre la comunicación visual del cuadro, la escultura y el objeto; reinstalan el debate de la bi y tri dimensionalidad en la escena de la contemporaneidad artística (?) Ellos trabajan con desechos y con materiales industriales existentes en el mercado y arriban a la concreción de desafíos plásticos similares. Debaten códigos visuales y aportan reflexiones sobre la especificidad de los componentes elegidos para realizar sus obras y sus sólidas composiciones, homologan desecho y consumo tras el afán de lograr la metáfora poética deseada.
Cada uno, en el desarrollo de su propio universo y en la constante construcción de su estilo personal, se diferencia notoriamente del otro. Ana Amor, con sus formas llenas de gracia, ternura y ocultamiento, y Manuel Civano, con planos severos, misteriosos y la vez sensibles?.
El objeto seleccionado por los artistas, dentro de las variantes posibles fue el aspa de molino. En los tres casos la obra se instaló en el campo de la tridimensión.
Manuel añadió otras texturas en una sugerencia evocativa de lo industrial, por su parte Ana en una línea que no se alejó del metal, ponderó las diferentes superficies y la incidencia de la luz en cada una de ellas. En la obra de Ernesto Pesce se visualizan constelaciones y figuras del zodiaco, como en su reciente obra.
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Ernesto Pesce, nació en Buenos Aires el 4 de abril de 1943. Desde 1968 ha participado en salones nacionales, municipales y provinciales obteniendo numerosas distinciones.
Ha realizado hasta el presente 33 muestras individuales y más de 300 exhibiciones colectivas en el país y el extranjero (Alemania, Brasil, Chile, Cuba, España, EE.UU., India, Japón, Puerto Rico, Polonia, Taiwán, Uruguay, Yugoslavia, Corea, Suiza, Italia y México).
Desde 1971 desarrolla una intensa actividad docente.
En la actualidad se desempeña como miembro del Comité Superior de Estudios de Posgrado en Artes Visuales y es profesor de tesis y seminarios de posgrado en artes visuales en el Instituto Universitario del Arte- IUNA – Dirección de Posgrado en Artes Visuales “Ernesto de la Cárcova”.
Forma parte del Comité Superior de Estudios de Posgrado en Artes Visuales del IUNA.
Desde la década del ?70, Pesce incursionó en varios lenguajes, donde predominó su vertiente gráfica, mientras que en sus primeros trabajos la imagen de Buenos Aires fue un tema recurrente, con la serie de los inmigrantes en una urbe cosmopolita.
El trazo figurativo del artista se inscribía en la tendencia realista de tono crítico con dibujos, litografías y acuarelas.
Por entonces, rescataba con cierta nostalgia íconos escultóricos como el Mercado del Abasto, mientras documentó una ciudad que cambiaría por completo su fisonomía en la posmodernidad, de manera que estos trabajos son hoy anclajes testimoniales de una ciudad que fue siendo sustituida por espacios del anonimato en la aldea global.
Más recientemente, la obra de Pesce se tornó más intimista en su serie de Cosmogonías: cartografías celestes de ciudades, constelaciones y figuras del zodíaco. Mirando el cielo bajo la Cruz del Sur, el artista plasma un mapa imaginario, en el que el cielo y la tierra se juntan en la levedad inefable del territorio propio.
Civano
Manuel Civano nació en Buenos Aires, ciudad donde vive y trabaja.
Trabaja como arquitecto y docente en la FADU desde hace más de veinte años y se formo en arte en el Taller de Artes Plásticas de Ana Tarsia desde el año 2000.
Su pintura ligada al arte abstracto, toma la idea del lienzo como un espacio para explorar las propiedades físicas de la materia, que en su obra es generadora, movilizadora.
Como citan otros especialistas respecto de su obra los silencios son su principal riqueza plástica. Casi muros, sus planos serenos, trasmiten el espíritu de los pintores metafísicos que nos remontan a los italianos Giorgio de Chierico y Carlos Carrá o a los solitarios paisajes, serenos, de Ernesto Farina. Pero no obstante sus influencias, continúa su línea constructivista incorporando materiales en sus ensamblajes. Sus obras revelan su formación como arquitecto, asumiendo apariencias texturales que nos sugieren revoques alisados, tapias, arena, piedras molidas, se visualizan de modo peculiar. Incorporados con una mirada personal, sus elementos juegan direcciones y acentos visuales, hilos, chapas, maderas, entre otros. También los elementos que revelan el paso del tiempo marcan su producción, descascarados, con muchas manos de pintura, lo cotidiano se transfigura y reaparece fuera del contexto original en texturas nacidas del diálogo entre pintura y materiales industrializados.
Su obra extrema los silencios, con zonas sólo interrumpidas por los elementos extra pictóricos.
Amor
Ana Amor nació en Buenos Aires en 1946. Es egresada de la Escuela Fernando Fader y del Instituto Nacional del profesorado. Realizó estudios de dibujo y pintura con Alfredo Benavides Bedoya y de escultura con Aurelio Macchi. Concurrió a seminarios en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova.
Ejerce la docencia en el Centro de Artes Visuales y en Organismos dependientes de la Provincia de Buenos Aires.
Su obra, poderosa productora de metáforas, tiene influencias de las raíces americanas donde ética, religión y estética eran funciones indisolubles. Su obra desanda la condición del ?arte por el arte?, impuesta por la modernidad, entre el cruce de contemporaneidad y primitivismo, colectivismo y conceptualismo.
Así como la naturaleza es un universo de signos, la obra de Ana se propone un juego que parte del objeto encontrado, muchos de los materiales descartados que utiliza y acopiados posteriormente, sumado a la intención conciente de hallar los significados de las formas, son los que nos permiten visualizar una sintética y contemporánea pieza que nos acerca a energías cósmicas o fenómenos paranormales.
Estos objetos repensados desde su sentido, condición histórica y lenguaje estético, de formas, texturas, espacios y colores nos permitirán repensar el lenguaje de las formas.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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