Piden condenas de 16 y 9 años de prisión para los acusados del crimen de Estanislao Giacone
Tal se vino informando, a partir de los fuertes como contundentes testimonios, la autoría como responsabilidad penal del autor material del suceso no mereció discusión. Sí en cambio sobre el segundo menor implicado, sindicado como partícipe secundario.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn ese escenario, la fiscal María de los Angeles Marsiglio ratificó su petición para que los menores sean condenados. Para el de 16 años (actualmente de 17), estimó una pena de 16 años de prisión, consideración que será analizada el año próximo cuando cumpla la mayoría de edad, mientras tanto se exigió que siga en el instituto Lugones.
Como se había anticipado, desde el Ministerio Público se mantuvo la calificación de “Homicidio agravado por el uso de arma y portación de arma de fuego sin autorización en concurso real”.
Respecto al otro menor calificó su responsabilidad penal como “Homicidio agravado en grado de partícipe secundario”.
Bajo esa carátula, y teniendo en cuenta lo calculado para el acusado de homicidio, pidió una condena de 9 años de prisión, que en este caso sí podría ser de inmediato cumplimiento al haber cumplido la mayoría de edad.
En representación del particular damnificado, el doctor Gustavo Ballent no varió en los argumentos esgrimidos en el alegato fiscal, simplemente se diferenció en la petición de pena para el partícipe secundario, considerando que debía aplicarse 10 años de prisión.
Defensa
A su turno, tal lo anticipado, el defensor oficial Leonel Calles en su alegato no cuestionó el hecho ni la autoría material de su pupilo. Sí insistió sobre el dolo del suceso. Para el letrado, no se trató de un dolo directo sino eventual, léase que su defendido no tuvo intenciones de matar.
Para con el segundo de los acusados, ratificó el pedido de absolución, ya que consideró que su participación no revistió relevancia en el desenlace fatal en que terminó el hecho. Subsidiariamente, si las juezas consideraban una condena que se contemple el mínimo de la pena que establece el Código, dos años y medio de prisión.
Tras las intervenciones, el Tribunal, integrado por las doctoras Mariana Iriani (Azul). Laura Elías (Dolores) y María Bernard (Necochea), dio por finalizado el debate, fijando como fecha estimativa para ventilar el veredicto en 15 días.
Agradecimiento
Finalizada la audiencia, la fiscal como el particular damnificado no dejó de destacar su agradecimiento al Tribunal por haber aceptado emplazarse en la ciudad para realizar el juicio, a cinco años de la puesta en marcha del Fuero Penal Juvenil.
Vale reseñar que en casos anteriores los juicios se realizaron en Azul, ciudad cabecera judicialmente hablando. Los actores locales se esperanzan ahora que este acto realizado por el Tribunal sienta precedentes para otros hechos de similares características.
Ni olvido ni perdón
Según trascendió de la última audiencia, como es uso y costumbre una vez finalizados los alegatos, el Tribunal concede a los acusados para que expresen, si quieren, lo que quieren decir tras lo escuchado en el juicio.
Ambos jóvenes acusados aceptaron el convite, transformando la sala en un ambiente pesado, tenso, doloroso, en donde dos menores optaron por hablar por primera vez a lo largo de la causa y el juicio para decirse arrepentidos y pedir disculpas a la madre de Estanislao, Carolina Baca.
En efecto, ambos jóvenes se dijeron arrepentidos y quien está sindicado como el que empuñó el arma homicida se dirigió directamente a Baca para pedirle perdón por lo que había hecho con su hijo. Que entendía su dolor y que si bien no era lo mismo, él había sufrido la pérdida de un tío, por eso podía saber sobre su pena.
Sus dichos no encontraron ecos condescendientes en los deudos, todo lo contrario. Tanto madre como viuda expresaron su dolor y le dijeron abiertamente que no creían en su arrepentimiento, menos en su pedido de disculpas que, a esta altura no alcanza para reparar la pérdida irreparable de un hijo, para Carolina Baca, un esposo, para Patricia Escobar, un padre para la pequeña bebé que crecerá sin su presencia.
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