Piden ocho años y seis meses de prisión para Picu López por once hechos delictivos
Para el ministerio público fiscal, todo lo expuesto quedó acreditado y el imputado merece el reproche penal. Más precisamente solicitó ocho años y seis meses de prisión.
La defensa, en tanto, intentó desacreditar los testimonios incriminantes y basó la estrategia en las nulidades de los procedimientos que desembocaron en la detención de su pupilo. No obstante lo cual, también intercaló con párrafos alusivos a la historia personal y social de su defendido, con airadas críticas al sistema en general y autoridades en particular.
Otra vez sería una larga audiencia, en la que las partes promediaron entre hora y media a dos de respectivos alegatos para fundamentar su postura y convencer al Tribunal a la hora de dictar veredicto y eventual sentencia, a ventilarse el próximo jueves, a las 13.
Como suele suceder en este tipo de actos judiciales, el fiscal mantuvo un tono monocorde para detallar cual requisitoria pormenorizadamente cada hecho y cada prueba que fundamenta la acusación. La defensa, con un carácter más histriónico (incluso se quebró emocionado en medio de su alocución) y por momentos alegando más para el público, que escuchaba atento, que para incidir en el criterio de un Tribunal.
De todas maneras, cada uno en su versión y con sus verdades a cuestas dio todo lo que tenía para cerrar así un juicio que si no fuera por el “personaje” que estaba sentado en el banquillo de los acusados y su verborrágico defensor, hubiera pasado casi desapercibido frente a los delitos que estaban en debate.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailCronológicamente, entonces, Borean reseñaría sobre el asalto perpetrado en el buffet de la estación de servicios de esquina Perón y Monseñor de Andrea, donde López ingresó, se tapó su rostro con un pañuelo color rojo (fue secuestrado en la detención junto a la campera, el dinero y la pistola de utilería), le mostró el arma a la empleada y se alzó con el dinero de la caja registradora más lo recaudado de las cargas telefónicas virtuales.
A propósito del arma utilizada, el fiscal aclaró que si bien resultó de utilería no sería justo hablar entonces sólo de un robo, siendo que el amedrentamiento y el temor en la víctima fue el mismo, creyendo que se trataba de un arma verdadera.
A la hora de fundamentar la autoría de Picu, habló sobre el indicio de oportunidad y la fuga del lugar, como el haber sido detenido con la plata robada, además de hallarse la pistola y la campera que se había despojado metros antes de su aprehensión.
A sabiendas de las críticas vertidas por la defensa frente a quien resultó testigo de la detención, el fiscal consideró como lógicas las contradicciones en las que incurrió, habida cuenta de las urgencias que mereció el caso y la obligación de los policías por actuar frente al sospechoso.
También se ahondaría en el contundente reconocimiento que realizó la víctima sobre el imputado en rueda de reconocimiento, no sin dejar de añadir que aquel acto procesal merecía un reproche para los policías intervinientes, habida cuenta de la demostrada falta de profesionalismo (le mostraron al detenido antes de la rueda de reconocimiento).
Al respecto, Borean solicitó que se libren actuaciones para investigar el episodio como así también se realice el respectivo llamado de atención.
Para con este hecho, también Borean se tomaría del contundente reconocimiento realizado por el remisero, como del testimonio del recepcionista de la agencia que fue conteste a la descripción de los sospechados del atraco.
Sobre la versión contada por López y acompañada por testigos, que aludió a que ese día y a esas horas estaba en un cabaret, para Borean resultó una versión mendaz, incluso solicitaría que se investigue el delito de falso testimonio de los testigos que avalaron su versión.
Luego proseguirían los demás delitos ya ventilados, que hacen a las amenazas sufridas por el policía Guzmán, su mujer y su pequeño hijo, como así también el vecino hoy detenido por homicidio Reyes Chilla. Sucesos calificados como amenazas agravadas.
No se dejó de analizar la versión de López y su amigo Cartelle, relatos que para el fiscal resultaron incongruentes y contradictorios entre sí, descartando algún grado de veracidad en sus dichos.
Finalmente, puntualizaría sobre los tres hechos de encubrimiento que se le sindican al imputado, acerca de las motos halladas en la casa de su amigo Cartelle, cuando Picu las estaba camuflando, pintando de otro color cuando advirtió la presencia policial y se dio a la fuga.
Por todo, Borean pidió que el Tribunal emita un veredicto condenatorio, penándolo con ocho años y seis meses de prisión, mientras insistió en el libramiento de actuaciones para investigar a los policías que actuaron en uno de los reconocimientos en rueda como en las posibles agresiones que denunció López sufrir en plena calle.
Una defensa apasionada
Tal lo había anticipado, para Castaño el debate en cuestión resultó una “bisagra” en su carrera profesional, y así lo evidenció a cada párrafo que emitió, evidenciando más pasión que razón a la hora de defender al comprometido imputado.
Es que a la hora de atrincherarse y buscar dilapidar las pruebas contra su cliente poco hizo, más bien arrebatos, críticas aisladas como puntuales de los procedimientos policiales que terminaron con la detención. Así, pediría la nulidad de varios de los procedimientos. Más bien el abogado apelaría al costado emocional a la hora de insistir en la falta de contención que tuvo López desde chico y su derrotero delictual, además de una vida institucionalizada como frustrante.
Así, leería párrafos de la jueza del fuero de responsabilidad penal juvenil que achacó sobre la necesidad de articular medidas de contención para con el joven, sobre quien denunció carecer de los derechos básicos y fundamentales.
Reiteró que la génesis del caso “Picu López” había que remontarse a la muerte “dudosa” de su madre y no quedarse con lo que ahora se ventiló para entender y profundizar en las causales de este escenario.
No tendría empacho más luego en arremeter contra lo que fue el paso del Intendente y sus colaboradores por el debate, sobre lo cual admitió “una pérdida de tiempo” frente a la fría postura de los funcionarios, que no dudó en calificar como “Alí Babá y tres de sus 40 ladrones”.
Ya sobre uno de los casos endilgados a Picu y apuntando al alegato fiscal que pidió investigar a los policías, Castaño dijo que más que abrir una causa había que decretar la nulidad de la actual.
Tras cuestionar la detención de López y la ingerencia del testigo único -testigo hábil-, le quitó importancia a los dichos del remisero víctima del atraco anterior, considerando como poco creíble su versión.
Saltando de frases rimbombantes a cuestiones puntuales de las causas, Castaño fue desandando un alegato singular, en la que no faltó corrosiva ironía y hasta lágrimas de emoción, cuando leyó la nota del periodista de este Diario, Marcos González, que refería a los dichos de la trabajadora social que atestiguó en el juicio.
Siguiendo con la emoción, confió que no se sentía satisfecho por el alegato, confiando en que le pudo más la pasión que el profesionalismo. Ya dirigiéndose a los jueces indicó: “Decidan lo que decidan, López no tendrá justicia”. Añadiendo que si tiene condena, todos pueden presagiar cómo saldrá tras unos años de cárcel.
“Estoy obligado a pedir la absolución, pero si se lo condena será la segunda. Ya la vida lo condenó”, reflexionó sollozando el letrado.
“Podrán decir que Picu es un chorro, pero no un asesino”, arremetió, y no dudó en comparar con la situación procesal de su pupilo a lo que otros imputados de otro estrato social gozan, como el cura Grassi. “Para éste, se dieron todos los derechos, para el primero, ninguno”, se quejó.
Ya cerrando, Castaño recordó que al inicio del debate dijo que los iba a llevar al infierno, adonde lo llevaron a López. Entonces, sostuvo, que iba a dejar aquella soberbia para al menos desear que Picu haya salido a la superficie y todos tuvieran la posibilidad de ver quién era y sus circunstancias.
Se tomó de citas literarias varias para insistir en metáforas que hacen a la vida de López, a quien recordó como un amante de los caballos que, como él, no agreden si no es por temor o cuando se sienten acorralados.
Por caso, leyó un párrafo de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes: “Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobre todo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que estén”.
Así, pediría la absolución de todos los delitos endilgados, sin más. Ahora será el turno de los jueces para analizar la prueba presentada, los argumentos de las partes y emitir un veredicto.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios