Piden presencia policial en la Plaza Independencia
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Lara es propietario de este puesto desde hace dos años y cuatro meses, cuando vino con su esposa desde el Partido de General San Martín, Gran Buenos Aires, en busca de mayor tranquilidad y seguridad.
“Aunque esto no me asusta, porque estaba acostumbrado a otra cosa, Tandil ha cambiado mucho desde que yo vine”, le dijo a este Diario.
Sobre el episodio de la camioneta, lo que terminó de empujarlo a realizar este reclamo, Lara indicó que “no es lo máximo que puede pasar, puede ocurrir algo más grave”.
“Yo tengo un chico repartiendo diarios, somos dos los que salimos en bicicleta a esa hora, y la que pasamos es terrible. Es más, lo hago entrar más tarde a él porque, como es joven, puede reaccionar, en cambio a mí me pueden insultar que no voy a volverme”, dijo el kiosquero.
El vecino se quejó porque ve a jóvenes “orinar en el medio de la calle, vomitando y girando los tachos de basura de la plaza, entre otras cosas”.
“He llamado varias veces a la policía, aunque ya no lo hago más. Viene, pero es lo mismo que nada”, se resignó.
Reclamo
Lara recordó que “mi esposa fue a hablar hace un año y medio con el comisario que en ese momento estaba a cargo de la Seccional Primera. La atendió muy bien, entendió la situación, pero le explicó que no podía hacer nada por la falta de personal, y eso se nota”.
Consideró que “tendría que haber un policía en la plaza a la mañana de viernes a domingo. No sé si estará destinado, no tengo la menor idea, pero el policía no está”.
Ejemplificó que “alrededor del kiosco, los sábados y domingos encuentro sentados chicos borrachos y no son fáciles de manejar, porque cuando se juntan cinco o seis se ponen agresivos”.
“El hecho de que tengan relaciones sexuales en la plaza es muy común –se quejó–. Un día, cuando me fui a hacer el reparto, en el banco de al lado del puesto había una pareja teniendo sexo. Volví a la hora y seguían en la misma situación, a plena luz del día”.
El kiosquero advirtió que “los lunes a la mañana, cuando esta situación también se ve, aunque en menor medida, se van a juntar con los chicos que van al colegio, y ahí va a ser el problema”.
Lara realiza su primer reparto entre las 6.30 y las 7.15, un recorrido dentro de las cuatro avenidas. Dijo que “el móvil se ve pasar rápido cuando lo han llamado para algo, pero policías caminando no veo”.
“Los domingos retraso el reparto. Antes salía 6.15, pero ahora no, porque me da miedo. Trato de evitar las confrontaciones”, contó.
Enfatizó que “a las 6.30 ves pasar a los autos manejados por chicos alcoholizados a mucha velocidad, hay gritos de un auto a otro, se bajan, se agarran en la esquina. Esa hora, un domingo, es terrible”, dijo.
“Ya no sé qué se puede hacer”, se preguntó el vecino, que también participó en las dos marchas organizadas por la familia de Estanislao Giacone, el joven asesinado en Villa Italia, en reclamo por más seguridad.
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