Piden seis años y seis meses de prisión para el acusado de asaltar en el almacén de Cuba y Liniers
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailFue el tiempo de los alegatos y como se había anticipado, fiscal y defensor se mantuvieron en sus posturas. Mientras que el ministerio público dio por probada la materialidad de los hechos y la responsabilidad penal del acusado Guillermo “el oso” Bustamante, la defensa insistió en la inocencia y consecuente absolución.
El primero en abrir el fuego fue el fiscal Damián Borean, quien inscribió a los hechos con la calificación penal de “robo agravado por el uso de armas”, para luego desandar su hipótesis acusatoria.
Dio por probado, a través de los elementos de cargo incorporados por lectura como escuchados en la sala a través de los testigos citados, que Bustamante y un cómplice irrumpieron en el comercio y el cómplice blandeando un cuchillo intimidó a la víctima, quien fue tomada desde atrás a la vez que le apoyaba el arma en el cuello. En tanto Bustamante tomó otra cuchilla y bajo amenazas a la empleada se alzó con el dinero y el celular de la mujer.
Así se dieron a la fuga en la moto en contramano por Liniers para luego protagonizar la cinematográfica persecución policial por una veintena de cuadras, hasta que fueron capturados en la propia casa del imputado, quien se entregó voluntariamente con el consentimiento de su padre.
Para fundar la materialidad del suceso se basó en el testimonio de la víctima, quien pormenorizadamente recordó el cruento suceso no sin conmoverse en distintos párrafos de su alocución, principalmente al ventilar que había sido presa de “presiones” de familiares de quien señaló en rueda de personas como uno de los asaltantes.
A sabiendas que la causa y la consiguiente acusación se fundó en un testigo único, Borean subrayó la credibilidad y sumo valor de la víctima para comparecer a pesar de aquellas presiones, sin dar señales de visos de encono personal para con el que estaba sentado en el banquillo de los acusados.
Pero a la testigo única el fiscal iba anidar indicios que sustentaron su hipótesis, como los testimonios de los policías que intervinieron en el hecho, que no hicieron más que seguir a los sospechosos a partir de las similares características que había descripto la mujer tras el robo.
El fiscal consideró poco probable que por el solo temor de no tener documentos ni casco los jóvenes realizaran semejante fuga por unas veinte cuadras, incluso en contramano en algunas de ellas.
Asimismo, tomó en cuenta los dichos de los dos uniformados que en el móvil siguieron a los sospechosos, quienes reconocieron a Bustamante como uno de los que transitaba en la moto.
Buscando desacreditar la versión defensista, puso en duda los testigos que aportaron a favor del encausado, que refirieron al tiempo y lugar en que estaba Bustamante al momento del atraco. Consideró al respecto que hubo fragantes contradicciones en los horarios como en las compañías que dijeron formar parte del itinerario que el acusado esgrimió.
Sin más, el fiscal dio por acreditados los hechos, peticionando en consecuencia que se emita un fallo condenatorio, con una pena de seis años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo.
La defensa
Al turno del alegato defensista, el doctor Rodrigo López Santoro anticipó que se mantenía la petición de la absolución de su pupilo, considerando que el fiscal no pudo acreditar ni la materialidad del hecho investigado y mucho menos la responsabilidad de su defendido.
El letrado insistió en que no se sabe verdaderamente sobre el robo ni el botín presunto, apuntando que a los sospechosos no se les halló nada de lo que dicen que robaron, ni siquiera el arma utilizada.
No dejó escapar lo que a su entender resultó notable “precariedad” de los policías intervinientes, quienes en la sala poco y nada pudieron certificar sobre sus respectivas actuaciones.
“No son dos delincuentes, fueron dos chicos asustados”, enfatizó López Santoro para ratificar la idea que huyeron de la presencia policial ante el temor de que le secuestrasen la moto.
Y luego arremetería con lo que consideró por demás elocuentes y creíbles los testimonios aportados por la parte, acerca de los amigos y familiares que dieron cuenta que ese día y a esas horas señaladas él estaba con otras personas y en otro lugar alejado de la escena del asalto. Para esta parte, la prueba de descargo fue mucho más contundente que la aportada por el fiscal.
El abogado buscó poner en crisis los dichos de la víctima a la vez de considerar que no podía sentenciarse la suerte de un sujeto por el sólo testimonio de una persona. Así, también relativizaría lo que fue el reconocimiento en rueda en la instrucción, considerando que la cabían dudas sobre las semejanzas que el resto de la fila tenía para con “el oso” Bustamante.
Cerraría su alegato insistiendo en la inocencia de su pupilo y abogando para que el juez Agustín Echevarría arribe a un veredicto absolutorio. Precisamente el magistrado y como marca el protocolo judicial, preguntó a Bustamante si tenía algo para decir de lo visto y escuchado en las dos audiencias, a lo que el imputado prefirió guardar silencio. El venidero jueves, al mediodía se conocerá la sentencia. u
El hecho
Como se detalló, lo ventilado en el juicio versó sobre el asalto perpetrado en horas de la noche en el almacén El Tata, de Luis Gaiada, ubicado en Cuba y Liniers.
Al lugar ingresaron dos hombres con el rostro descubierto e intimidaron a la empleada mediante el uso de armas blancas. Lograron como botín dinero en efectivo (unos 1500 pesos) y un celular.
De acuerdo a la denuncia, los autores del atraco se fugaron a bordo de una moto. Ante el aviso de la víctima, la policía montó un operativo con personal del Escuadrón Policías de Barrio y de las seccionales Primera y Tercera y logró interceptar a dos personas de similares características a las descriptas por los damnificados.
Los sospechosos fueron detenidos en una vivienda de Mosconi entre Pasteur y Ameghino e identificados como Héctor Marcelo Muñagorry y Guillermo Damián Bustamante.
Durante un reconocimiento en rueda de personas sólo fue identificado Bustamante por la víctima, por lo que se dispuso el cese de la aprehensión de Muñagorry, quien ayer prestaría declaración en calidad de testigo.
Por la tarde de aquella jornada se había allanado la vivienda de Bustamante y se incautó una moto marca Motomel, color gris, dominio colocado 721-ETI, la que se entiende que precisamente se utilizó para movilizarse tras el robo.
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