Pidieron cinco años de prisión por un intento de homicidio
En la antevíspera se cerró un debate oral y público en el que Tribunal Criminal 1 resolverá la responsabilidad penal de un joven acusado de intentar matar a otro en febrero de 2011, en el barrio La Movediza.
La historia podría sintetizarse en una especie de ajuste de cuentas por asuntos de polleras. Rencores, celos y amenazas entre dos muchachos que competían por una mujer terminó a los tiros, con uno de los protagonistas herido de bala en el abdomen, lesiones que afortunadamente no pasaron más que del carácter leve.
A criterio del fiscal Marcelo Fernández, tras escuchar los testimonios más la prueba que se incorporó por lectura, quedó acreditado el suceso como la autoría del acusado (hoy bajo arresto domiciliario) Eduardo Nicolás López, quien por aquellas razones citadas por el ministerio público, sin mediar palabras, cruzó a Marcos López cuando ambos circulaban en moto y le disparó al menos en tres oportunidades. Uno de los proyectiles dio contra la humanidad del perseguido, quien logró resguardarse en su casa y luego fue socorrido en el Hospital.
Más precisamente la agresión descripta ocurrió alrededor de las 20 del 8 de febrero del año pasado, cuando los López circulaban en sus motocicletas por calle De la Canal.
En medio del trayecto, la víctima rebasó al acusado y allí se desató el incidente que, sin mediar palabras -según sus protagonistas- el imputado sacó un arma en plena marcha y le disparó sin contemplaciones.
A los fines de acreditar el hecho, Fernández puntualizó sobre el informe médico que dio cuenta de las lesiones sufridas por López, para luego aludir a los testimonios que se escucharon en la sala de acuerdos.
Puntualmente, el fiscal dio credibilidad a los dichos de la propia víctima, quien a su entender fue claro sobre cómo se desarrollaron los acontecimientos violentos.
Asimismo, se rescató al testigo Juan Carlos Leonardi, quien circunstancialmente estaba en la cuadra y vio la escena, corroborando los dichos de la víctima.
Fernández no caprichosamente retiró del alegato otros testigos que oportunamente fueron citados y que no lograron ser creíbles a la hora de contar lo que pasó. Incluso el amigo de López, que circulaba con otra moto cerca de ellos, incurrió en contradicciones varias, poniendo en duda los propios dichos que él mismo había dado en la instrucción acerca de quién era el que portaba el arma de donde salieron los disparos.
El fiscal insistió en la calificación de tentativa de homicidio al considerar que no se trató de disparos disuasivos, sino que el imputado apuntó contra la humanidad de su “adversario” a partir del móvil que alude a celos enfermizos, rencores de larga data por una mujer.
Concluyendo y manteniendo la tipificación del delito, Fernández pediría cinco años de prisión.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailAclaró que el propio fiscal hizo una ligera modificación en la materialidad de los hechos tal como la elevara la acusación a juicio, a partir de los endebles y contradictorios testimonios que se escucharon a lo largo de la audiencia.
El defensor subrayó que ninguno de los protagonistas pudo dar una versión similar del suceso ventilado, más bien se registraron distintas miradas sobre lo que ocurrió aquella tarde en La Movediza.
Precisamente se tomó del testigo amigo de la víctima para poner énfasis en que el mismísimo amigo puso en duda quién disparó, más bien señaló a quien acompañaba en la moto a su defendido, a quien nunca pudo reconocer. Al respecto, no dejó de ilustrar que difícilmente su pupilo manejando y acelerando en plena persecución haya podido sacar el arma y disparar con la misma mano.
Vélez no obvió mencionar la prueba científica incorporada por lectura que dio cuenta sobre el estudio de dermotest, el cual arrojó resultado negativo.
Tras insistir en la inocencia de Nicolás López, por lo cual pediría su absolución, no dejó de mencionar que de ser considerado ejecutor de los disparos, se descarte el dolo homicida para pretender cambiar la calificación al delito de abuso de armas.
El letrado entendió al respecto que no hubo premeditación de su defendido, siendo que fue la víctima quien alcanzó en su moto a su pupilo en plena calle. Asimismo, indicó que de querer matarlo, no le hubiera mostrado el arma como lo hizo y que luego lo dejara escapar sin saber siquiera si alguno de los disparos había dado en el blanco.
Finalmente, el abogado no dejó de mencionar que su defendido recibió el beneficio de la morigeración (arresto domiciliario) y frente a los hechos ventilados no había necesidad de que vuelva a la cárcel.
El Tribunal así dio por cerrado el debate, anunciando que el martes próximo daría a conocer su veredicto.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios