Piercings, una moda que aumenta en verano
Hace unos años, realizarse un piercing era toda una osadía. Las perforaciones se restringían a delimitadas minorías, como el caso de ciertas tribus urbanas que hicieron de estos pendientes una marca de identificación, de erotismo o de inconformismo con la estética tradicional.
Hoy en día, los piercings son parte de una moda que no excluye a ningún individuo y, si bien su ritual de colocación no ha cambiado demasiado, las tribus sí. Actualmente existen locales autorizados y perforadores profesionales donde uno elige el material, el tamaño y la parte del cuerpo donde ser perforado.
En la búsqueda de una figura atractiva, los piercings se han convertido en un artefacto estéticamente correcto. Y en la temporada, la moda de las perforaciones explota. ?En verano se utilizan más piercings porque la gente se muestra más, se preocupa por la figura?, reconoce Cristián Javier Ferreira, perforador profesional de Cali Tatoo. ?Las chicas empiezan a andar en mallas, entonces vienen a hacerse aros en el ombligo, es increíble, en la lengua también?, agrega Ferreira, quien hace cuatro años se dedica a esta actividad en la ciudad.
Según afirma el artista, realiza más de doce perforaciones por día, el máximo nivel de demanda durante el año. ?Es una cuestión de gustos, tengo uno en la lengua hace nueve años y si no te lo muestro no lo vas a ver, yo me lo hice para mí, por una cuestión de gustos? argumenta sobre por qué se realizan los piercings.
Con respecto a los precios y las partes del cuerpo escogidas por los clientes, la elección es muy variada. ?Aro en la lengua y colocación 50 pesos, surface ?piercing que atraviesa la espalada- también 50, depende de la parte del cuerpo, cuanto más sensible, más cara es la intervención?, asegura el perforador de Cali Tatto, local ubicado en la Galería 9 de julio, local 15. De la misma forma, los costos varían dependiendo del material de los pendientes, ya sea acero quirúrgico, teflón o titanio, el material más duradero y resistente en el mercado.
Los precios más caros para las perforaciones son los genitales, tanto masculinos como femeninos. Estas intervenciones cuestan más de cien pesos, debido a que son áreas sumamente sensibles. En el caso de los hombres, se utilizan piercings en el frenillo del pene, y en las mujeres, en el clítoris.
?Hay mucha gente que viene a preguntar sobre piercings en los genitales, da un poco de vergüenza, pero los que finalmente se lo hacen vienen directamente, eso no se piensa dos veces: ?Me lo quiero hacer hoy y ya?? comenta Ferreira. Asimismo, agrega que ?todo depende de la sensibilidad. Por ejemplo una mujer que se lo había hecho en el clítoris vino a reclamar, porque decía que cuando caminaba le producía un cosquilleo?.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon autorización
de los padres
La cuestión de la autorización a los menores de edad para realizarse un piercing es fundamental para poder concretar una intervención que no traiga consecuencias, ni para el cliente, ni para el perforador.
Sobre esto, Ferreira opina que ?si son menores tienen que venir con el padre a firmar una autorización, a los 18 ya pueden venir solos. Pero muchas veces vienen chicos solos y te apuran, pero yo a un padre no lo puedo pasar por arriba?.
Sin embargo, los padres actuales se muestran permisivos ante las perforaciones. ?¿Sabes qué me sorprende? Que los padres cambiaron mucho. Ha sucedido de padres que vienen a acompañar a sus hijos a hacerse una perforación y después terminan ellos haciéndose un piercing. Hasta ha pasado con abuelas, aros debajo del mentón o en la nariz en un montón de ocasiones. Lo mismo pasa con los tatuajes, de hacerse florcitas, de bichos, cascarudos, es muy normal?, asegura el experto local en esta materia.
El cuidado
necesario
Con respecto al momento de la intervención quirúrgica, las reacciones de cada persona son muy diversas. ?Desmayos, un montón; gente que vomita, que se le baja la presión, generalmente no se ve mucha sangre, pero hay diferentes tipos de perforaciones y de pieles. Muchas veces también hay una cuestión psicológica, de temor, de nervios; si ven sangre, entonces se enloquecen. En esos casos tenés que hablar para que se tranquilicen? afirma el joven perforador, quien admite que muchas veces los clientes suelen ponerse tensos.
Ferreira también hace hincapié en el cuidado que los consumidores deben tener una vez realizada la intervención. ?Depende mucho de la persona, de su cuidado, si te hacés un aro en la lengua es recomendable no fumar por un tiempo. Yo les recomiendo que ante cualquier duda vengan y lo consulten conmigo?, remarca.
Por último, el joven perforador admite que su trabajo tiene muchas similitudes con las de un profesional de la salud. ?Es una labor parecida a la de un médico, esterilizar todas las herramientas, utilizar guantes descartables, tengo que intervenir en el cuerpo, estar en contacto con piel, sangre, heridas. Porque tanto el tatuaje como el piercing son heridas, que con el tiempo cicatrizan?, confiesa.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios