Piquete mata recurso de amparo
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
Hartos de reclamar sin ser escuchados, los vecinos de San Antonio de Areco y San Andrés de Giles cortaron esta semana la Ruta 41. La ruta une la ciudad de Castelli con Baradero. Y tiene una linda particularidad, al pasar por Giles toma el nombre de Héctor J. Cámpora.
El corte se terminó levantando cuando el director de Vialidad Provincial ingeniero Ricardo Curetti se comprometió a iniciar las obras de repavimentación durante la semana próxima.
Hace cuatro meses inicié junto a la ex concejal Nilda Fernández un amparo judicial reclamando la repavimentación de la Ruta 74. El amparo quedó radicado en el Juzgado del Dr. Carlos Pocorena y tuvo relativo éxito. El juez ordenó varias medidas de señalización y seguridad, pero terminó admitiendo el amparo sólo parcialmente. Para decirlo claro, puso un par de cartelitos y rechazó la repavimentación.
El juez Pocorena dijo en su sentencia que “no podía reemplazar” funciones propias del Ejecutivo ordenando la obra. Y respecto del suscrito, indicó que en todo caso era mi responsabilidad promover un proyecto de ley que contemplara pedir un crédito internacional y licitar la ruta. Algo a todas luces imposible, porque no tiene la Legislatura capacidad técnica suficiente para encarar un proceso semejante. En el ínterin, apareció Curetti. Apremiado por las circunstancias prometió la adjudicación de la obra a la empresa Sorsa S.A. y llevó el presupuesto original de 3 millones a más de 11 millones de pesos.
Curetti fue electo intendente de Patagones en las últimas elecciones. Fue una típica candidatura “testimonial”. No llegó a asumir. Se fue con el gobernador Scioli y dejó de “herencia” a su mujer concejal el cargo. No le creció la nariz entonces. No le creció tampoco cuando prometió empezar la obra el 10 de julio.
Durante los tres meses que duró la acción judicial, la provincia que Scioli nos invitaba a recorrer de la mano de Montaner y cantando su credo laico “Yo creo”, se cayó a pedazos. O más bien, se le cayó el velo que cubría una realidad que todos sospechábamos pero no queríamos ver.
Para mayo, el Gobierno provincial llevó a la Legislatura un proyecto de ley que después convirtió en decretazo metiéndole la mano a los bonaerenses en el bolsillo. El resultado, nos sacaron 4.000 millones de pesos; 2.000 se fueron a la Nación por vía de impuestos nacionales. Los otros dos mil por vía del revalúo inmobiliario, ingresos brutos y otros. Habló en defensa del “impuestazo” el “ministro mudo hasta entonces”, Hernán Lorenzino. La excusa fue que si no se aumentaban los impuestos, no habría dinero para pagar aguinaldos y sueldos.
El “impuestazo” se concretó pero un mes después, el aguinaldo no se pudo pagar. Era mentira que de él dependía el pago. Como también es mentira que sea sólo Scioli el que administra “mal”. Si la Argentina es un auto, Buenos Aires es el motor. Si el motor falla, imaginemos cómo está la chapa. El Gobierno nacional también administra mal cuando dilapida nueve años de crecimiento a tasas chinas. Cuando tira como si fueran ovnis computadoras compradas con la demora en pagar los juicios de los jubilados.
En este contexto, la crisis es disciplinadora. Quién se puede atrever a pedirle a un Gobierno provincial que termine de pavimentar una ruta cuando no se paga ni los aguinaldos. Y eso a pesar de que Scioli dijo primero que faltaban 2.600 millones pero finalmente recibió 4.000. Mil al principio del sainete de parte de la Nación; 600 más por vía del Anses; 900 a través de la emisión de bonos y 1.500 millones gracias al aporte del juego. Sin embargo, el pago de los aguinaldos no aparece. Es tal el descalabro económico provincial.
Es en ese contexto donde la protesta gana la calle. Cuando la Justicia no puede o no quiere resolver el conflicto. Los vecinos de la Ruta 41 mostraron un camino peligroso que ojalá nadie vuelva a transitar. Las vías de hecho logrando resultados que con nuestra acción judicial no obtuvimos. Asoma en la emergencia la hermana menor de la frase célebre de Jacobo Winograd: “billetera mata galán” y piquete mata acción de amparo. *
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios