PISOS FLOTANTES
Actualmente, las opciones que ofrece el mercado a la hora de decidirnos sobre qué tipo de piso colocar en nuestros hogares o espacios de trabajo son infinitas. Tanto es así que, a la hora de la elección, ésta se puede volver algo conflictiva. Las texturas, colores y diseños hacen que el abanico de opciones sea muy amplio y cueste decidir con cual quedarse.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPara ir limitando la amplia oferta de la que hablamos en el párrafo anterior, debemos informar a nuestro proveedor dónde vamos a utilizar el piso, si la zona donde se colocará es de alto tránsito o no, que grado de exposición tiene al sol o al agua, etc. Una vez resueltos estos interrogantes elegiremos de acuerdo a nuestros gustos decorativos, el piso que queremos lucir.
De esta manera, daremos con el piso que más se adapte a nuestras necesidades de uso, practicidad, durabilidad y decoración.
En esta nota, hablaremos sobre los “pisos flotantes”, tan de moda en los tiempos que corren. Sin dejar de mencionar sus pro y sus contra al momento de ser colocados y utilizados.
Este tipo de piso nos permite renovarnos en la decoración de nuestras casas y oficinas, sin necesidad de grandes movimientos de obra, e incluso, dándonos la oportunidad de ser colocados por nosotros mismos.
Se instalan sobre cualquier plataforma, sin levantar el revestimiento actual, siempre que la superficie sea firme, lisa y seca sin necesidad de clavar, pegar o atornillar y es por esto, que se los llama flotantes.
Además el piso puede ser utilizado inmediatamente después de ser colocado, no hay necesidad de darle un tiempo para que no se deforme en el uso.
Los pisos flotantes pueden ser de madera o laminados (melamínicos). Tanto uno como otro ofrecen, dentro de sus alternativas, diferentes grados de dureza, diferentes resistencia a la abrasión (soportan productos de limpieza, manchas, rasguños, no pierden color por su exposición al sol), diferentes colores, etc.
Los pisos flotantes de madera tienen la capa final vista, de madera natural. Son una alternativa a los pisos de madera maciza. En cambio, los melamínicos tienen la capa final de un laminado plástico que imita la madera.
Como lo podemos ver en la foto siguiente, se componen de cuatro partes. Comenzando de abajo hacia arriba se encuentra la lámina estabilizadora o backing, la cual es la que hace de contacto con la superficie donde colocamos el piso; luego nos encontramos con la capa más gruesa del piso que es el sustrato, éste puede ser MDF o HDF según se trate de un piso de mediana o alta densidad respectivamente, el sustrato es el encargado de formar el cuerpo del piso flotante; la tercera capa es la lámina de madera o el laminado que imita a ésta, se trata de la capa decorativa del piso; por último, la capa sobre la cual nos apoyaremos llamada overlay, se trata de un laminado de resinas especiales que le dan al piso las condiciones de durabilidad necesarias.
A la hora de elegir nuestro piso debemos tener en cuenta que los de madera natural son los más caros y dentro de los laminados, los que tienen mayor realismo corren con la misma suerte. Nos informaremos sobre la calidad del overlay, ya que esta capa es la que estará expuesto al tránsito. Sobre ella caminaremos y se apoyará todo el mobiliario que forme parte de nuestra cocina, oficina, dormitorio o lugar donde decidamos instalar el piso flotante. También debemos poner atención en el tipo de encastre entre tabla y tabla, en la composición del sustrato, siempre conviene que sea de HDF. Todo esto redundará en la calidad del piso flotante a la hora de ser utilizado.
Los pisos flotantes, debido a su superficie lisa, no permite la acumulación de bacterias volviéndose muy higiénicos. También, son de fácil mantenimiento, su limpieza consiste en barrer o aspirar y, ante una suciedad mayor se les pasa un trapo húmedo. El daño más intenso en algunas de las tablas, permite cambiar las dañadas sin necesidad de renovar toda la superficie.
Como contra, mencionaremos que no son recomendables en zonas como cocinas obaños, debido a que pérdidas de agua pueden dañarlo. También debemos tener la precaución de poner goma o felpa en las patas de las sillas, sillones y mesas para evitar rasguños innecesarios. Además de utilizar ruedas de goma en sillas de oficinas. Pero, esto último más que una contra se refiere a una prevención para no dañar este tipo de piso como cualquier otro
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