Plantean medidas para garantizar la habitual sensación de seguridad que recibe el turista”
Tras el silencio mantenido en la jornada posterior al asalto, Franco Cabrera, uno de los propietarios de La Pulpería, planteó que ?desagraciadamente nos empezó a pasar acá? lo que se vive en el Gran Buenos Aires en materia de asaltos.
?Es un problema que hay que enfrentar, pero desde otra forma. Lo peor que nos podría pasar es decir que esto pasa y que hay que tomarlo como realidad?, dijo.
Planteó a la cuestión de la seguridad como ?un tema que habría que trabajar desde el sector privado y la parte pública, a la que le pagamos impuestos, y tomar el toro por las astas?.
Cabrera afirmó que ?algo hay que hacer porque la gente que viene de afuera te destaca lo bien que son atendidos en Tandil, pero con problemas de seguridad vamos a empezar a perder ese potencial de gente que llega?.
Dijo que tras sufrir el robo en su comercio, ?me llamó un montón de colegas: Luis Cerone, Miguel (Mazzone), la gente de El Molino y todos estamos en la misma. Si nos roban a uno nos roban a todos, te roban la tranquilidad, un modo de vida y no tenemos la culpa?.
Tras confirmar que el hijo de su socio recibió un culatazo durante el atraco, el empresario gastronómico indicó que ?antes el eje era que cocinemos bien y rico, y atendamos bien así venía el público. Ahora hay que agregarle otra variable: y tratemos que no nos maten o que no nos roben. Es una cosa de locos?.
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entre ellos?
Cabrera señaló que no estaba en el momento del atraco, ya que ?me había retirado hacía media hora, porque a las nueve comenzábamos el domingo?.
Agregó que los delincuentes estaban ?bastante bien organizados, pero sí drogados porque en un momento casi se pegan entre ellos. A uno se le cayó una moneda, se asustó el otro y se apuntaron entre ellos?, indicó.
Sobre el joven agredido, dijo que ?en ningún momento se negó a darle el dinero. Pero como sólo estaba el cambio le pegaron un culatazo. Por suerte no golpearon a ningún cliente?.
Cambio de hábitos
?Vamos a optar por tener una empresa de seguridad para darle una tranquilidad a la gente. Tengo alarma y seguro y en dos años y medio nunca me pasó nada?, adelantó Cabrera.
Recordó que ?cuando abrí a la noche me preguntaban para qué, y gracias a Dios a la noche llenamos. Hoy esto no es el campo sino un barrio residencial turístico, lleno de cabañas y a la gente le gusta comer en el mismo barrio?.
Admitió que ?nunca nos quedamos hasta las cuatro de la mañana, lo que también fue una imprudencia. Pero era la fiesta de un cliente, como la Agremiación Médica. Fue algo que no hacemos?.
Al anunciar medidas concretas de seguridad, el comerciante indicó que ?como primera medida, a las 12 cerraremos las puertas y como segunda tendremos gente de seguridad. Además, vamos a ver cómo coordinamos con los prestadores del barrio para pedir un patrullaje más intensivo?.
Al respecto aclaró que ?no me estoy quejando de la policía, porque me da la sensación que pelean y que es al revés: Goliat son los chorros?.
Analizó que en el sector ?tendremos que tomar medidas individuales y grupales, involucrarnos más. Siempre que hay un problema, hay que tratar de solucionarlo?, sentenció.
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