Pobreza vieja y nueva
Señor director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu email En una observación aérea, con motivo de la catástrofe de Tartagal, se oyó decir: ?Esto es la pobreza estructural?. Tal vez sean pobladores que no han querido mudarse por haber echado raíces, conformes con su condición.
Perón, en su período presidencial 1946/55, había erradicado la vieja pobreza extrema, con justicia social planificada. Muchos provincianos emigraron a grandes centros urbanos, principalmente a Buenos Aires, en búsqueda de un trabajo estable, que les permitiera tener su propia vivienda, con ?aquellos? créditos hipotecarios fáciles de cumplir.
Pero esta gigantesca obra social quedó interrumpida con el golpe militar del ´55, y a partir de este acontecimiento, se inicia un largo camino de desencuentros, cuyas consecuencias observaremos en la pobreza constante. El país quedó dividido entre peronistas y antiperonistas, con la proscripción del partido y el exilio de su líder. El tema predominante era el retorno de Perón, haciéndose lo imposible por jaquear, y luego Illia, con muchas dificultades para arreglar la economía que ya se había resentido, y en lo político la proscripción sin solucionar, sin completar sus mandatos por falta de sustento.
Al cabo de 18 años de exilio, Perón vuelve, pero, en vez de recibirlo con alegría, ya sabemos lo que pasó en Ezeiza, entre dos grupos armados de la misma ideología. Al poco tiempo Perón muere. No se supo recoger su mensaje de paz y unidad para los argentinos. Está fresco lo que ocurrió después con militares del Proceso, quienes debieron hacerse cargo de la situación del país, en medio de un enorme caos económico y político.
Hasta acá no se hablaba de pobreza (la nueva después de la caída de Perón en el ´55), más bien se la ?ignoraba?, dado su avance silencioso, con gran concentración de habitantes que siguieron llegando del interior y de países limítrofes.
Llega la democracia con Alfonsín a la cabeza, el más jaqueado por la CGT (Ubaldini con 13 paros), lo que motivó mayor complicación en la economía, terminando por entregar el poder a Menem, quien pudo controlar la tremenda inflación con la Ley de Convertibilidad (el uno a uno), pero en su largo mandato comienzan las protestas callejeras de los pobres jubilados y el incipiente accionar de piqueteros, con misma finalidad, que se fue acrecentando en gobierno de la Alianza y de Duhalde, con la proliferación de villas de emergencia, con asentamientos y ocupaciones ilegales, etcétera.
Y ahora sí teníamos la nueva pobreza a la vista y todo el mundo no hablaba de otra cosa. Pero ya era tarde para detener su expansión, y menos de un país que, si bien es solidario, no hubo planes eficaces para extirpar el mal, construcción de viviendas económicas, servicios elementales, etcétera.
¡Cuánta energía desperdiciada en confrontaciones estériles! En la nueva política que se espera no deben anteponerse ambiciones personales de figuración, pues se puede trabajar en beneficio del país, especialmente en favor de los pobres, desde cualquier ubicación en las ?listas?.
Ismael Alfredo Fuentes
LE 5.355.846
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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