Ponen en crisis el accionar policial y uno de los imputados se dijo inocente
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Precisamente Rodríguez ayer sorprendió en la audiencia, queriendo declarar frente al juez y contar su versión de los hechos y clamando su inocencia, cosa que no hizo en la instrucción cuando fue indagado por el fiscal y se le anotició del delito que se le endilgaba.
El resto de la audiencia se lo iba a llevar el comparendo de otros testigos citados para la ocasión, como el vecino Ramil que dio precisiones sobre el auto en el que circulaban los presuntos ladrones aquella noche, otro policía que intervino en la polémica requisa del rodado y dos testigos más incorporados como nueva prueba a partir de los dichos de Rodríguez ahora en el juicio, aludiendo que ese día, a esa hora, él estaba comiendo un asado en la casa precisamente de los hombres que ahora fueron llamados a declarar para avalar su coartada.
Tal se informó en ediciones pasadas, la historia no escrita literalmente en el expediente dio cuenta que para el ministerio público los tres sospechosos cometieron el asalto y esa misma noche salieron de juerga con el dinero sustraído. En las puertas del boliche protagonizaron un incidente frente a la panchería que está a la salida del bailable y desde allí salieron raudamente en el auto de Runo.
En esos instantes se dio aviso a la policía, que comenzó a rastrearlos hasta que los interceptó, no sin antes participar de una cinematográfica persecución por varias cuadras, algunas en contramano.
Una vez capturados, dos de los buscados (hoy sentados en el banquillo de los acusados) forcejaron con la pareja de policías que los detuvo. En medio del forcejeo quien conducía el auto (Runo) se escapó con el coche, hasta que fue encontrado en horas del mediodía estacionado en la avenida Rivadavia, con él durmiendo adentro.
Allí otros policías lo identificaron y realizaron el procedimiento que secuestró dentro del rodado los elementos que los incriminan (cuchilla y pasamontañas), ahora sujeto a debate.
Testigos
Como primer testigo pasó Diego Picatto, que como en el mismísimo expediente poco aportó a la causa. Se trata del responsable de la panchería, quien confío que no recordaba nada del suceso ya que de tanto en tanto se repiten las peleas como en cualquier salida de los boliches. Ni siquiera recordaba que había prestado declaración ante la policía.
A continuación se sentó frente al juez el vecino Oscar Ramil, propietario del local asaltado y que vive en la casa contigua, quien reiteró que observó cuando estacionaba la weekend color rojo cuando el ingresaba en su morada. No más de cinco minutos saldría nuevamente y se topó con la sorpresa: la joven de la agencia consternada tras haber sufrido un asalto.
El testimonio de Ramil sirvió para identificar el rodado, siendo que nunca logró divisar quiénes ni cuántos iban en el coche.
Ante algunas dudas frente al aporte de los vecinos que resultaron testigos circunstanciales de la estadía del auto en dicha cuadra (Ramil habló del color rojo, Tenaglia gris) el propio juez Pablo Galli se emplazó anoche en la cuadra para contar con una percepción personal del escenario donde ocurrió el hecho, especialmente sobre la cuestión de la luminaria pública.
Los policías
Luego llegó el turno de nuevos policías, esta vez los que actuaron en la aprehensión de Runo que estaba durmiendo en el auto, posteriormente requisado por los mismísimos uniformados.
En efecto, tal lo detallado en la crónica pasada, el debate aún no expuesto tácitamente en la audiencia y seguramente será objeto de los respectivos alegatos, redunda el procedimiento de los policías en el auto, requisándolo y hallando la cuchilla como el pasamontañas que habrían sido utilizados en el ilícito. Con un detalle: dicho recogimiento se realizó sin autorización judicial.
Cabe consignar que dicha requisa fue clave a la hora de involucrar a los detenidos, dado que hasta allí no había elemento contundente para relacionar a los detenidos con aquel asalto.
Fue el tiempo entonces de los policías Fernando Pícolo y César Peralta, quienes, en efecto, fueron los que encontraron el auto y lo requisaron. Admitieron que no contaban con orden judicial, pero que al estar informados sobre un auto de esas características con el que se transportaban a los presuntos autores del robo de la noche anterior procedieron. Incluso Pícolo, no sin ninguna ingenuidad, puntualizó que una vez que Runo bajó del auto observó que debajo del asiento había una cuchilla, similar a la descripta por la víctima del robo.
Tras la aprehensión de Runo, quien al hallársele la cuchilla buscó refugiarse en una casa y tras un breve forcejeo quedó apresado, se siguió revisando el coche y se encontraron las demás prendas incriminatorias.
Fue el doctor Luciano Tumini el encargado de interrogar sobre la requisa, con el claro propósito de tomarse de argumentos para su venidero alegato que cuestionará el procedimiento policíaco.
Ya sin más, se daría por cerrado el debate hasta mañana al mediodía, tiempo en que se escucharán los alegatos. Previamente, Rodríguez quiso hablar y contar su versión (ver aparte)… u
La versión del acusado
Tras una breve charla con su defensor Diego Araujo, Jorge Rodríguez se ubicó sentado frente al magistrado y contó su versión.
Apuntalado por preguntas del letrado oficial ya que evidenciaba un discurso algo precario a la hora de poder comunicarse, se dijo inocente, que nada tenía que ver con el asalto.
Dijo que por esos días él se encontraba trabajando en un campo y nombró a los testigos de dicha circunstancia.
Relató que con dichas personas trabajaba de martes a sábado al mediodía, y que ese sábado 18 –día del atraco- él estuvo en la casa de aquellos compartiendo un asado.
A preguntas del fiscal, con vaguedades reseñó sobre el incidente a la salida del boliche y su encuentro con Runo y Prado, y sobre la persecución policial dijo no haberla advertido. Que una vez interceptados por los uniformados fueron reducidos y apresados. Que luego se enteraría del hecho que le endilgaron.
Repreguntado porqué no contó esta versión cuando fue interrogado en fiscalía, respondió que a consejo del defensor se negó a declarar.
Tras sus dichos prosiguieron los testigos por él referenciados: Alfredo y Jonatan Antonelli, quienes ratificaron sobre el trabajo que compartieron con el acusado como así también del asado que realizaron aquella jornada, siendo que festejaron el cumpleaños de Jonatan, que cumple años el 16 y como estaban trabajando lo pasaron para el sábado.
Finalmente reconocieron el parentesco con Rodríguez, dado que la progenitora de Alfredo Antonelli había sido pareja del imputado, con quien tiene una hija.
El hecho
A más precisión, el hecho se remonta al 18 de septiembre de 2010, alrededor de las 20.45, cuando los sindicados circulaban a bordo de un Fiat duna weekend, dominio RZN 904, y detuvieron la marcha frente a la agencia de quiniela denominada La Pocha, de avenida Lunghi 939.
Allí dos de los ocupantes del auto descendieron, uno con un pasamontañas colocado y portando una cuchilla tipo carnicero, mientras que el restante llevaba un cuello o bufanda que tapaba su rostro. El conductor, en tanto, permaneció aguardando con el coche en marcha.
Seguidamente, los dos hombres ingresaron al comercio y uno de ellos amedrentó con la cuchilla que portaba, exhibiéndosela a la empleada a quien obligó a sentarse en el piso, diciéndole “esto es un asalto, quedate quieta, dame toda la plata hija de p…”, para posteriormente proceder al apoderamiento ilegítimo del dinero de la caja registradora, que alcanzaba aproximadamente los 3 mil pesos, y un teléfono celular, para luego fugarse en el auto que los aguardaba.
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