Popurrí de tandilenses
El futbolista, ex Independiente y Excursionistas en esta ciudad, habló con El Eco de Tandil desde Hungría.
Ferencvaros es el equipo de fútbol más importante de Hungría, habiendo ganado la liga local en 28 oportunidades, la última de ellas en 2004. ¿Cómo cayó un tandilense allí? La historieta es más o menos así. En Tandil, Matías jugó para Excursionistas e Independiente, pero cuando sus padres emigraron a Mar del Plata fichó para Cadetes en La Feliz.
De allí se fue a probar alguna vez a Estudiantes de La Plata y quedó como volante central afín con la punta derecha. Le tocó debutar en la primera del Pincha pero justo cuando mejor estaba rindiendo en lo personal, la entidad platense vivía uno de los mejores momentos de su historia. Por consiguiente, Birge quedaba relegado pero seguía esperando su momento. Dicen que todo jugador vive un momento de bajón, tras un salto a primera división y eso, reconoce el tandilense, le sucedió: ?Había bajado el nivel y, bueno, tuve que salir del club. Pero quiero mucho a Estudiantes y sueño con volver y ganar algo en el club. En el club me dijeron que tengo las puertas abiertas porque tienen un muy buen concepto mío. Así que espero volver?.
-Cuando te dijeron de ir a Hungría, ¿te entusiasmó enseguida la idea o lo tuviste que pensar mucho?
-Les dije que sí al toque.
-¿Vos tenés un contrato firmado con Estudiantes?
-Sí, firmé el primer contrato en 2009.
-¿Qué tipo de convenio tiene Estudiantes con Ferencvaros?
-El club tiene un convenio con Sheffield de Inglaterra. Y éste, a su vez, tiene sedes como Ferencvaros en Hungría, otro club en China y otro en Australia. Dentro de todo, me tocó uno en Europa (sonríe).
-O sea que el día de mañana también podés pasar al Sheffield de Inglaterra.
-Siií. El préstamo es con opción de 1.000.000 de dólares.
-¿Pensabas que algún día ibas a valer tanto?
-(Sonríe). Ni ahí.
-¿Dónde estás viviendo exactamente?
-En un hotel de Budapest. Se llama Tulip Inn.
-¿Qué tal es la ciudad?
-La cuidad, por lo poco que recorrimos, es bastante linda. Eso sí, mucho frío. Está todo nevado.
-¿Con quién más te frecuentás por allá?
-Con Matías Sosa, un compañero que viene conmigo de Estudiantes.
-¿Qué te dijo el técnico cuando llegaste?
-Nada en especial, nos presentamos y nos dijo que íbamos a tener que pelear el puesto como cualquiera que estaba en el club. No me había visto tampoco por videos.
-¿Con qué jugadores conocidos estás en el plantel?
-Con el pibe que vine y Beby Morales, que jugaba conmigo y está hace 4 meses acá.
-¿Cómo se llama el técnico de tu equipo?
-(Risas). No sé cómo se llama, tiene un nombre más raro?
-¿Tienen buena onda los húngaros con ustedes?
-Más o menos, me parece que no les gusta que vengan los extranjeros? (sonríe).
-¿Y cómo es la vida en general?
-No hay peligro de nada, podés andar en la calle tranquilo. Nosotros corremos todos los días por la calle y nadie dice nada, son muy respetuosos.
-¿Los hinchas no dicen nada de nada?
-Nos cruzan por la calle y no nos dicen nada. Igual, en la cancha son bastante fanáticos. El otro día jugamos un amistoso en Serbia y fueron varios a vernos.
-¿De qué estás jugando?
-De cinco.
-¿Solo parado al medio?
-Sí, para colmo jugamos con línea de tres en el fondo.
-Ah, flor de trabajo te están dando.
-(Sonríe). Sí, demasiado estoy corriendo.
-¿Y te venís adaptando bien?
-Pasa que entrenamos en un sintético y nosotros no estamos acostumbrados a eso. La pelota pica más y todo eso, pero no estamos muy lejos del nivel de los titulares. Me tengo que soltar de a poco.
-¿Y con el idioma cómo te manejás?
-Estamos medio contenidos por el tema que no conocemos mucho y no entendemos el idioma para nada. Es todo medio raro en ese sentido. No tenemos traductor pero hay un brasileño que nos ayuda bastante y un `yanqui´ que sabe español, así que más o menos con eso nos manejamos. Aparte nosotros todavía no sabemos ni los nombres, ja, ja.
-¿Y la vida social qué tal?, ¿has salido a recorrer algo?
-Nooo, qué vamos a salir, llegamos a dormir siempre porque los entrenamientos son durísimos. Acá los húngaros son todos facheros, todos rubios de ojos claros (se ríe). Son muy respetuosos, vas cruzando la calle y se frenan para que pases. Dentro del club, son todos buena onda. Yo todavía no me he acostumbrado al horario, me cuesta dormirme, acá tenemos cuatro horas más que en Argentina. Por ejemplo, vuelvo de entrenar y me quiero dormir una siesta. Son las nueve de la noche y me duermo y a las cuatro de la mañana ya estoy despierto de nuevo, ja.
-¿Hasta cuándo vas a estar seguro allá?
-El préstamo es por seis meses y si no compran la opción o renuevan el préstamo, vuelvo a Estudiantes. Personalmente quiero agarrar ritmo acá y volver para jugar en Estudiantes.
-Aunque también estaría bueno que te vaya bien allá y sigas en otro equipo de Europa.
-Sí, estaría bueno, pero uno en el que entienda el idioma (y larga la carcajada).*
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