Popurrí de tandilenses
En este nuevo rejunte semanal de coterráneos que deambulan por aquí y por allá, vale la pena destacar a un recibido con honores, tiempo atrás, en la Universidad de Buenos Aires. Se dice que en la UBA un alumno es un número, frase hecha si las hay, por la masiva concurrencia de estudiantes, pero Agustín Gómez Di Nardo se destacó entre los tantos. ¿Por qué? Logró el diploma de honor en abogacía, que implica ningún aplazo en toda la carrera, ninguna sanción administrativa y un promedio de 8 o más. En su caso: 8,47. Días atrás, juró en el Colegio de Abogados y está trabajando en Osprera (Obra Social del Personal Rural y Estibadores de la República Argentina). ?Ello, sin perjuicio del ejercicio liberal de la profesión que detento?, explica él con el vocabulario de los bogas. Cuentan que el rugbier de Belgrano Athletic postergaba exámenes si no estaba seguro de que los rendiría con excelencia. Por su actitud, para nosotros, es un ?10 felicitado?.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPara Playboy
Otro egresado del colegio San José, Ignacio Santolín, viene a cuento por realizar, si se quiere, una actividad atípica. El muchacho tiene tintes de escritor, pero de momento no escribió para la popular publicación. ?Yo estoy trabajando en el área de desarrollo de software de la agencia publicitaria encargada de la imagen de Playboy (no en Playboy directamente, hubiera sido muy lindo…). El trabajo que hice en cuestión fue la página de los castings donde las chicas mandaban fotos… todos los días venía un gerente de la revista a hacer un feedback sobre lo que necesitaban de la página que estuvimos desarrollando durante tres meses. Varias veces les dije a mis compañeros de ir a la revista, pero nunca prosperó la idea porque estamos tapados de trabajo de diferentes empresas. Pero, la verdad, cuando teníamos un rato libre nos pasábamos mirando fotos de las chicas. Lo mejor de este casting digital eran los álbumes que rechazaban. ¿Por qué? Eran demasiado zarpados? ¡Es muy gracioso lo que hacen estas mujeres por 5 minutos de fama!?.
En España
El Eco de Tandil también se contactó con Silvina Testa, tandilense radicada en Figueres, ?una pequeña pero encantadora ciudad situada en la comarca del Alt Emporda (al note de Catalunya)?. Ella contó que el lugar donde reside desde hace 8 años junto a su marido Martín y sus hijas Tatiana (17 años) y Trinidad (14) es una ciudad muy importante debido a que Salvador Dalí, pintor surrealista, vivió allí y dejó un importante legado de cuadros, esculturas y locura.
?Escogimos este lugar porque mi marido es amante del rugby y aquí estamos muy cerca de Perpignan (y de todo el sur de Francia… lugares claves del rugby)?, explicó.
-¿A qué se dedican estando allá?
-Mi marido trabaja como jardinero y yo estoy como dependienta en una casa de comidas para llevar. Las niñas estudian, la más pequeña hace 2do. de la ESO y la mayor 1ro. de BTX, le falta un año para empezar la facultad.
Evidentemente los cuatro viven en un lugar maravilloso. ?La zona donde vivimos está estratégicamente ubicada entre los Pirineos y el Mediterráneo? así que no podemos quejarnos. Tenemos la nieve en invierno a una hora de coche y el mar a 20 minutos. Disfrutamos mucho de la naturaleza, haciendo salidas a la montaña y algún asadito de vez en cuando (con carne bastante mala, según los que saben). Y ahora que llega el verano se vienen ¡interminables días de playa! También hacemos viajecitos cortos por Europa… no porque tengamos mucho dinero ¡sino porque sale muy barato!?.
-¿Cómo es la vida por allí?
-La vida entre catalanes es un poco difícil, porque son demasiado serios y estructurados. Nada que ver con los argentinos. Eso sí, son muy serviciales y amables. La educación de las niñas también me gusta. Van al instituto todo el día, les exigen mucho, por narices tienen que hablar cuatro idiomas: el catalán, el castellano, el francés (por estar cerca de la frontera con Francia) y el inglés. Los adolescentes son muy tranquilos, no están todo el día ?de marcha?, van a bailar cada dos meses y de lunes a viernes estudian y ?tontean? con el ordenador (computadora).
-¿Qué es lo que más se extraña?
-La familia, por supuesto, siento mucho no poder estar ahí viendo cómo mis sobrinos crecen y mi madre y mis hermanos envejecen. ¿Otra cosa? ¡Los alfajores Payes! (se ríe).
-¿Volverían a Tandil?
-De momento sólo pensamos ir de paseo, creo que nunca volveré. Las niñas llevan más tiempo aquí, ya tienen su vida, su gente, la mayor irá a la facultad aquí y cuando quiera darme cuenta, estará casada. Y mientras ellas me necesiten, aquí estaré. No es sólo eso, la parte económica también influye. Yo en Tandil nunca trabajé, no porque no quisiera sino que jamás me dieron una oportunidad. Aquí si me quedo hoy sin trabajo, mañana tendré otro y lamentablemente allí no es así. Como verán, estamos muy contentos aquí y si bien echamos de menos algunas cosas, pienso que vale la pena, no por mí, que tengo 40 años y un 50 por ciento vivido, sino para que las niñas tengan la posibilidad de crecer y aprovechar las oportunidades que les da el primer mundo (tan odiado por unos cuantos…).*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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