Popurrí de tandilenses
En uno de los e-mails que le envió a sus amigos apenas llegado, contaba con gracia: ?La casa donde paro queda a escasos 30 metros del mar, es un garrón cuando te levantás a la mañana y tenés el mar ése, todo turquesa, y esa arena blanca finita que te deja ciego, pero bueno, trato de llevarlo lo mejor posible?. Desde allí dialogó con El Eco de Tandil.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-¿Con qué intenciones te fuiste?
-Vine a conocer un poco y trabajar otro poco como para bancar la estadía. Tenía ganas de hacer un viaje y tenía algunos conocidos acá. Trabajo actualmente de mozo en un restaurante de noche. Es un resto francés.
-¿Los conocidos tuyos de allá son de Tandil?
-Sí, pero ya se volvieron. Durante diciembre me hicieron el aguante. Se llaman Lucas Belloni y Diamela Abad. Ahora me mudé a una casa solo, estoy un poco más tranquilo. Antes alquilábamos una playa en frente al mar, pero estos brasileños están todo el día festejando y se hacía complicado vivir ahí. Mucho quil? y eso que a mí me gusta. Acá la gente siempre es brindada. Los hombres son muy machistas, por eso las brasileñas prefieren a los argentinos. Y son hermosas.
-¿Vos fuiste mozo acá en Tandil, conocías el oficio, te fue sencillo conseguir trabajo allá?
-Fui mozo en el resto de Aníbal Tuculet, por poco tiempo. Acá me vinieron a buscar, está lleno de empleos.
-¿La idea es quedarte trabajando un tiempo y luego seguir camino hacia dónde?
-Primero voy a volver a Argentina, y luego casi seguro voy a Chile un tiempo. Seguramente voy a volver, pero todavía me quedan muchos lugares para seguir conociendo. Quiero conocer bien América del Sur, después cruzaré a otro continente.
-¿Te abre un poco más la cabeza un viaje así?
-Sí, te abre mucho más la cabeza. También te hace valorar mucho la amistad, ya que se extraña mucho a los amigos. Hasta los cuelgues de ?DJ Nany? Osa extraño. Les mando un gran abrazo a todos mis amigos que leerán seguro esta nota. Bueno, también me hice amigo de un pescador de la isla, lo que sería como un nativo de acá. Se llama Aixon y es un grosso. Estoy incluido en su equipo de fútbol playa, ya me conocen todos por acá por andar siempre con él. Todo el mundo me saluda.
-¿Qué otra cosa se extraña?
-El fernet, sin ninguna duda (sonríe). Pero la verdad que este lugar es un paraíso, está rodeado de morros, calles bien pequeñas, casas chiquitas, ya que no se pueden construir edificios. Está prohibido. Ahora que se está pasando la temporada de lluvia, está el sol a pleno. Es hermoso. Y la gente está todo el día en las calles tomando cerveza a morir.
-¿Cuántos habitantes tiene Barra da Lagoa?
-Acá dicen que viven 5.000 personas y en verano dicen que llegan más de 1 millón de personas, en el transcurso del mismo, claro. Las playas se llenan de gente, pero hay lugares medio escondidos para estar tranquilo, playas chiquitas o canales que provienen del mar. El mar es color verde esmeralda, transparente, muy lindo. Y gracias a las enseñanzas de Aixon pude aprender surf. Aixon tiene 38 años y vive con su novia argentina.
-¿Se aprendió fácil?
-Y ya hace como tres o cuatro semanas que voy seguido con él. No fue difícil. Otra experiencia para contar que viví fue, hace tres días, conocer una playa nudista. Se llama Ghaleta y es exclusiva para hacer nudismo y la preferida por la comunidad gay brasileña. Pero hay tanto hombres como mujeres.
-¿Y te resultó una linda experiencia?
-Fue medio raro, yo no me animé.
-¿Por qué?
-No sé.
-¿Te inhibiste?
-No, porque nadie te da pelota. Cada uno en la suya. Pero la próxima vez que vaya? me desnudo. Tengo que broncearme bien antes (sonríe).*
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