Popurrí de tandilenses
Es un joven muy apasionado y capacitado como músico, pero que no se queda sólo con ese don vocacional de ser, sino que le añade un valor agregado muy importante y, tal vez, no tan habitual en músicos que suelen ser catalogados (generalizando) como bohemios. Él, Mariano Bujacich, es un constante emprendedor.
A sus 25 años es líder de una orquesta, ?la llamamos así aunque no contenga todos los instrumentos que corresponden a una orquesta, tenemos violín, chelo, bandoneón, contrabajo, piano y un cantante, claro. En realidad se podría llamar quinteto, pero la gente lo recibe bien con el nombre orquesta?, especifica.
Tal grupo musical lleva su nombre porque fue él quien la ideó y armó, para la presentación de su tesis en la Universidad y después el proyecto se prolongó profesionalmente. Han tocado en diversas milongas porteñas clásicas como salón Canning y El Ideal, entre tantas.
-¿Te gustaría volver a Tandil a participar de milongas aquí?
-Sí, acá hay, al menos que yo conozca, una milonga que funciona como tal viernes, sábados y domingos y después también tenemos La Cautiva que cada tanto funciona como milonga. Y no sé si el boliche Museo no está haciendo algo por el estilo también. Lo que sí me parece que no hay mucho son músicos en vivo y eso es lo que me gustaría hacer a mí en un futuro no tan lejano cuando retorne a la ciudad. Quizá el año que viene, porque en Buenos Aires es bien recibida una movida así, el milonguero va todos los días de la semana a milongas con orquestas en vivo y acá podría ser muy lindo también.
-Pero antes te tocará atravesar, como músico, una labor un tanto particular y digna de contar. ¿Cómo surge la propuesta de tocar a lo largo de un periplo en un crucero?
-Fue por la misma razón por la que estoy trabajando en el café Tortoni. Alguna vez ya he tenido el gusto de que me entrevisten para El Eco de Tandil por tal trabajo, que se dio porque un pianista se iba a trabajar a un crucero y así se me abrió la posibilidad a mí de tocar en el mítico café. Bueno, ese pianista dejó su lugar en el Tortoni y yo quedé fijo y no sólo eso, después ?además de pianista- también me terminé desenvolviendo como bandoneonista. Y ahora dio la casualidad que ese pianista necesita un bandoneonista para un crucero y me convocó a mí.
-¿Cómo se desarrollará dicha aventura?
-El jueves (pasado) saldremos en avión hacia Italia. Allí se embarca, en Civitavecchia (el puerto de Roma) el sábado 4. Y ya el domingo 5 estaremos en Cannes, pasaremos por Barcelona, Casablanca, alguna otra ciudad de Marruecos y ya nos despedimos de Europa, cruzamos el Atlántico y llegamos a Recife (Brasil). Y a partir de ahí, lo que hace el barco durante dos meses y medio es ir hacia el sur, Río de Janeiro, Montevideo, llegamos a Ushuaia, después iremos a Chile, llega hasta Valparaíso, pasaremos por las islas Malvinas.
-¿Cuánto dura en total el viaje?
-96 días. Cada 3 ó 4 días vamos parando y se va renovando la embarcación.
-¿Y cómo será tu itinerario de trabajo diario?
-Se trabaja bastante. Quieren que haya músicos recibiendo a los viajeros continuamente. Nuestro trabajo consiste en, como máximo, cinco sets de presentaciones de una hora cada uno por día. Haremos más que nada tango instrumental, después habrá también un poco de vals y milongas. Somos un quinteto que tendrá bandoneón, violín, contrabajo, piano y batería. El pianista es el director.
-Lo bueno es que el público se irá renovando?
(Sonríe) -Eso es bueno porque sino tendríamos que tener un repertorio? igualmente calculá que son 5 presentaciones diarias de una hora y no podemos repetir temas por lo que el repertorio que tendremos es muy, muy amplio, como para poder responder a eso. Inclusive si llegamos a estar 19 días con los mismos tripulantes tenés que tener, por lo menos, 15 horas de repertorio. Yo ya he trabajado con estos músicos y nos conocemos, pero igualmente hay que sumar mucho. Incluso yo llevo mis arreglos, el director sabe que yo también escribo así que es probable que dé la oportunidad de presentar temas propios porque hay que abarcar toda esa carga horaria. Imagino que no será algo que canse demasiado estar 5 horas al día, porque es algo que nos gusta mucho. Pero, bueno, no lo sé porque todavía no lo viví. Por lo que me han contado, un día normal puede ser de 13 a 14, después otra presentación de 15 a 16, otra de 17 a 18, de 19 a 20 y cerramos la jornada con un último quinteto de 21 a 22, por ejemplo. Y cada tanto también haremos presentaciones en el teatro que el mismo crucero posee.
-Está claro que es un barco de lujo. ¿Cuánto sale, para un turista, un pasaje en tal embarcación?
-Es depende los tramos, pero por ejemplo el que va de Buenos Aires a Río de Janeiro y vuelve en 8 días, cuesta 1.200 dólares. Otro de los tours es el que empieza en Italia y termina en Buenos Aires, rondará los 16 o 19 días y costará algo así como 4 o 5 mil dólares. Sí, son barcos enormes y de lujo. Hay un salón de baile, entonces por la tarde les enseñarán a los tripulantes a bailar y por la noche practicarán con nosotros, los músicos, tocando en vivo.
-Vos acostumbrás trabajar en el Café Tortoni.
-Sí, en Buenos Aires en general y en dicho lugar en particular hay una oferta musical comercial muy grande. Por ejemplo, el Tortoni propone 4 shows por noche, dos en una sala (Alfonsina Storni) y otros tantos en la bodega (donde se presentaba tiempo atrás el Negro Dolina con su programa radial). Y la persona que me contrata a mí tiene a cargo presentaciones en ambas salas por lo que mi trabajo es constante, sólo me tomo dos francos al mes para venirme a Tandil a visitar a mis seres queridos o para alguna presentación de mi orquesta, aunque generalmente seguimos de función con mi orquesta tras mi jornada laboral habitual en el Tortoni porque las milongas suelen ser de madrugada. Es un mismo show ya establecido como tal que se repite a diario, pero de a poco lo vamos renovando y cambiándole algunos detalles. En un principio arranqué como pianista y ahora soy bandoneonista porque necesitaban cubrir ese lugar y yo tenía un bandoneón en casa, aunque más que nada aprendí a tocarlo allí en el Tortoni.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl crucero en el que
viaja el músico tandilense
El crucero Star Princess es el más grande que llega a Argentina. Casi 300 metros de eslora y 2800 pasajeros. El itinerario completo de viaje será: Civitavecchia (Roma), Liborno (Florencia Pisa), Niza (Francia), Barcelona (España), Casablanca, Agadir (Marruecos), Recife, Río de Janeiro, Puerto Argentino (Malvinas), Antártida, Ushuaia, canales fueguinos, Cabo de Hornos, Punta Arenas, Coquimbo, Valparaíso, y de vuelta Puerto Madryn, Montevideo y Buenos Aires, Vuelve a Río y repite el viaje al sur dos veces.
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