Popurrí de tandilenses
Leonardo Solavaggione tiene 28 años y hace 5 que está en El Calafate. ?Trabajé en el negocio de mi familia desde los 13, estudié en la ENET 2 y me recibí en 2001. Luego estudié Hotelería en el Instituto Superior Tandil y cursando el 2do. año trabajé en un restaurante y en varios eventos como camarero. Hice pasantías en hoteles de Tandil y Mar del Plata, hasta que a fines de 2002 conseguí una pasantía donde siempre había querido llegar? la Posada de los Pájaros?, arranca su relato ante El Eco de Tandil Leonardo.
Y le solicitamos que prosiga: ?Luego de un tiempo me tomaron dentro de la planta estable y trabajé con ellos durante 3 años. Me hice de muy buenos amigos que todavía siguen siéndolo y cumplí mi sueño de conocer a los jugadores de Boca?, confiesa. ?Trabajando en la posada ?explica- conocí a mi amigo del alma, Nacho, con el que siempre hablábamos de viajar al sur. Era una idea constante que teníamos pero que nunca pudimos concretar juntos. Así que un buen día decidí iniciar el viaje y probar suerte?. Se nota que Solavaggione tiene poder decisión. ?Dejé mi trabajo y con algo de plata que tenía ahorrada y otro poco que me prestó la familia saqué el pasaje y me subí al avión. Todo para mí era nuevo en ese viaje, nunca había viajado en avión y nunca había vivido solo, así que fueron muchas nuevas experiencias las que estaba viviendo?.
-¿Y cómo fue la vida en El Calafate de entrada?
-Cuando finalmente llegué al aeropuerto de El Calafate me subí a un taxi y le pedí al taxista que me llevara a un hostel. Esa fue mi primera casa. El primer año viví en un hostel por dos semanas, luego me mudé a otro más económico, ahí conocí a tres chicos de Buenos Aires que estaban buscando trabajo igual que yo, así que nos mudamos juntos a una cabañita que era más barato que vivir en un hostel. A esta altura ya había conseguido trabajo en el hotel donde hoy trabajo. Estando en la cabaña llegó Emiliano, un amigo de Tandil con el que estudié desde la secundaria. Ya con él en El Calafate nos fuimos los cinco a una casa un poco más grande donde vivimos un mes hasta que el hotel nos dio lugar en la casa de empleados. La verdad que fue una verdadera odisea, pero no me olvido más de los buenos momentos que pasamos. Con respecto a lo laboral, siempre trabajé en el hotel Esplendor, un hotel boutique de 4 estrellas perteneciente a una cadena con más de 20 hoteles dentro de Argentina y el extranjero.
-¿Qué tipo de labores hacés?
-Los primeros dos años trabajé de recepcionista por la mañana y por la tarde fui rotando por diferentes trabajos; camarero en eventos, barman en un boliche, repartidor en una distribuidora de bebidas, vendedor de excursiones en una agencia de viajes y por último en operaciones en otra agencia, hasta que me ascendieron a jefe de recepción en el hotel. En ese momento tuve que dejar mi otro trabajo en la agencia porque la responsabilidad que tenía en el hotel me demandaba tener disponibilidad horaria. Siendo jefe de recepción viajé un mes a Rosario a capacitar personal en la apertura de uno de los hoteles de la cadena. El año pasado trabajé como asistente de gerencia y en junio de este año me ofrecieron hacerme cargo del hotel, es por eso que hoy en día soy el gerente.
-¿Tu idea es radicarte allí?
-Hace tres años conocí a mi actual pareja, Luciana, en El Calafate, nos pusimos de novios, al año nos fuimos a vivir juntos, nos comprometimos y hoy en día estamos esperando el nacimiento de nuestro hijo, Luca. Creo que con eso te digo todo? Igualmente, te cuento que por el momento pensamos quedarnos varios años más en El Calafate pero más adelante queremos mudarnos a un lugar menos hostil, climáticamente hablando.
-¿Cómo es vivir allá?
-El Calafate tiene sus cosas buenas y malas. El clima es una de ellas, aunque no lo puedas creer, hoy (20 de noviembre), ¡está nevando! Y hasta ayer había hecho mucho calor. Estar lejos de casa es otro punto en contra. Se extraña la familia, los amigos, pasar las fiestas y los cumpleaños con ellos, aún más. Pero por suerte todos los años en junio viajo a mi querida Tandil a visitarlos, a comer unos buenos asados y embutidos, que entre nos, te cuento que se extrañan mucho. Sin embargo, gracias a El Calafate conocí a la mujer de mi vida y hoy estamos planeando un futuro juntos, estoy muy bien laboralmente y sé que algún día voy a volver a vivir a las sierras.
-Por último, nos gustaría saber cómo se tomó el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner allá. -La ciudad lo sufrió mucho. Hubo un gran silencio por varios días y en las radios no se escuchaba otra cosa más que palabras sobre él. Hizo muchas cosas por El Calafate y es por eso que la gente aún hoy lo sigue queriendo.
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?Buenos perdedores?, un programa de rock y humor
Brando Bruni y Juan Pabo Carlino llevan la envidiable persistencia de 10 años en el éter de distintas frecuencias moduladas de nuestra ciudad. Tales como Parada Cero, FM Tandil y actualmente se mantienen ?vivos? en FM Nitro (107.9), de 22 a 24. ?Además, en esta etapa nos retransmiten dos radios venezolanas (www.sinruido.net y www.2k2.com) y FM 105 en Casbas, Provincia de Buenos Aires?, cuenta Bruni.
-No es común que un programa de jóvenes perdure tanto a lo largo del tiempo, acá, en Tandil.
-Es raro que cualquier programa dure mucho en Tandil, creo. El programa de rock que recuerdo duró un montón fue ?Alcatraz?, conducido por Diego Jaime, aunque el propio Diego no se acuerda cuánto -eso es posta: no se acuerda-. Pero él mismo me dijo que si llegábamos a los 10 años le ganábamos, y llegamos. También tengo que mencionar a ?No corras, que es peor?, hoy en FM Nitro, el Gavilán viene remándola hace bocha.
-¿Por qué creés que en vuestro caso sí han logrado tal continuidad?
-Pura perseverancia, como el burro. El programa nunca rindió frutos comerciales, acá en Tandil el rock y el humor no garpan. Somos el típico ?por amor al arte?, pero en este caso, no sé si está presente la parte del arte. Nos gusta mucho hacer el programa, eso es fundamental, la pasamos bien.
Lo único bueno de que no haya guita de por medio es que con los únicos que tenemos una responsabilidad es con nosotros mismos, por ende, no hacemos nada que no nos guste dentro del programa.
-¿Cómo nació ?Buenos perdedores??
-BP empezó de casualidad, como la mayoría de las mejores cosas del mundo (y las peores también, estamos nosotros como muestra). FM Parada Cero hizo una convocatoria y tanto Juan Pablo como yo fuimos. Se buscaban pibes para hacer un magazine los sábados a la tarde. Ni siquiera era un casting, todos los que querían, entraban. Así empezamos 5 ó 6 personas, y sobrevivimos nosotros.
O sea, hace 10 años que estamos al aire, y nos conocimos casi en el aire mismo, una semana antes de decir una primera palabra al micrófono.
Después el programa fue creciendo mucho más de lo que esperábamos, ayudados por la gran audiencia que tenía la 99.9 en esas épocas, y encima no existían los reproductores de mp3.
Gracias a eso el programa tuvo su edición nocturna, donde empezamos a meternos más de lleno en el humor de puro cararrotas que somos, y salió algo que nos encantó, nos dimos cuenta que eso era lo que queríamos hacer. Nos descubrimos humoristas.
-Brando, definí ?Buenos perdedores? en pocas palabras.
-En principio es un programa de rock y humor, pero con el tiempo se transformó en mucho más que eso, al menos para nosotros. Ser un buen perdedor es casi una filosofía de vida. Como dice nuestro slogan: ?Todos en la vida vamos a perder alguna vez?, por ende, hay que saber perder, pasarla lo mejor posible mientras tanto y jamás perder la esperanza de una posible victoria, aunque sea sobre la hora. Somos el ejemplo más fiel, hace 10 años que hacemos un programa que nunca vio un peso, pero seguimos esperando que suene el teléfono y el que esté del otro lado sea Grinbak o Pergolini y nos diga: ?Muchachos, grosso lo de ustedes, vénganse que tienen espacio en la Rock & Pop?. Aunque lo más probable es que pensemos que es una joda y le cortemos.*
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