Por esas cosas del destino
(Por Raúl O. Echegaray). A siete meses de la desaparición física de Ricardo Garijo, merced a un loable esfuerzo de Sergio Salgueiro, un joven radicado en la Capital Federal, se presentará hoy (viernes pasado) en el Aula Magna de la Unicén el libro Lomax, consistente en una recopilación de la historieta que Ricardo publicara en tiras diarias hace aproximadamente tres décadas en medios foráneos, luego de su recordada versión de ?Planeta de Acero?.
Sergio, un devoto lector de Lomax durante su infancia en los albores de los años ochentas, logró plasmar y recuperar para la posteridad esta obra que pertenece a los inicios profesionales de Ricardo Garijo. Pocos meses antes del fallecimiento del autor, habiéndose contactado a través de los caminos de internet, lograron conocerse en forma personal. En esa instancia acordaron que Salgueiro escribiría el final de la tira que permanecía inconclusa, en tanto que los tramos finales fueron dibujados por un joven rosarino. La tapa del libro obedeció a un excelente trabajo del dibujante tandilense Ariel Genaro.
Paradójicamente, el lector y admirador, de una manera si se quiere azarosa, conoció en las últimas etapas de su injusta y fatal dolencia, al hombre que tantos sueños y fantasías le despertaran durante su infancia con los avatares de un héroe justiciero. Una admiración mantenida en el anonimato durante décadas que le posibilitó convertirse al fin de cuentas en compilador y editor de su querido Lomax.
Al momento de escribir estas líneas, aún no he tenido el gusto de tratar personalmente a Sergio. En unas horas más nos encontremos en el acto de presentación. Pienso que tendrá una gran curiosidad por conocer los escenarios que transitara Ricardo, a sus familiares, amigos y admiradores.
Desde aquellos inicios o mediados de la década del ochenta, el Ricardo al cual Salgueiro le habría otorgada vaya uno saber qué rostro y qué personalidad, recorrió un largo camino plagado de esfuerzo y creatividad, plasmando una obra de múltiples facetas como excelente dibujante y talentoso escritor. Es cierto y amargo reiterar que el destino hizo que lo conociera en el último recodo de su vida; pero la obra de un mortal con talento escapa a la acotada perdurabilidad de estos pobres huesos que por alguna razón ponemos a caminar algún día los seres humanos sobre la tierra.
Como bien lo imaginarás, estimado Salgueiro, Garijo jugaba de local en el Aula Magna y en otros lugares no menos ilustres de la cultura; en las calles, en los cafés y en los asados que comíamos en casa. Te encontrarás con la tribuna repleta y verás que la pelota seguirá rodando, porque aquí en Tandil, nadie se ha resignado a entregarle los trofeos que ganara en vida Ricardo, a la puta parca que un mal día vino a buscarlo. Con esto quiero decir que hay Garijo para rato.
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