Por nuevos ataques a micros de la Línea 501, volvieron a suspender el ingreso a Las Tunitas
El episodio que desencadenó la decisión se registró el domingo por la tarde noche en la zona de Bolivia y Dhers, en cercanías al Centro Integrador Comunitario (CIC) de la barriada.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn la oportunidad, una piedra arrojada desde la vereda provocó la rotura de una de las ventanas de un colectivo que estaba cumpliendo con el recorrido, aunque no causó daños a los pasajeros que viajaban en el interior.
Como se informó, esta situación cuenta con un reciente antecedente. A fines de abril, y a raíz de las reiteradas agresiones contra las unidades de la Línea 501 en su recorrido por Las Tunitas, se concretó una reunión entre distintos actores intervinientes para abordar la problemática y buscar alguna solución en conjunto.
Por su parte, las autoridades policiales presentes se comprometieron a intensificar los patrullajes después de las 19 por las cuadras del barrio para evitar estos inconvenientes y garantizar la seguridad de pasajeros y choferes.
Si bien el recorrido se normalizó, los hechos no cesaron, por lo que el planteo se reeditó.
“Por el riesgo”
En diálogo con El Eco de Tandil, el titular de la entidad, Daniel Albanese, confirmó que el fin de semana se registró un nuevo ataque y que, a partir de ello “tomamos la decisión de suspender el ingreso de las unidades desde las 19 por el riesgo que implica para los pasajeros y los choferes”.
Describió que la modalidad es “siempre la misma” y apuntó contra un grupo de personas que “arroja piedras contra los colectivos y rompe las ventanillas”.
También lamentó que sucedan este tipo de situaciones porque “queremos dar el servicio, que hemos sostenido a pesar de que hemos tenido incidentes graves”, e indicó que “en 70 años del transporte en Tandil, a partir de la última concesión (2009) ingresamos el colectivo a Las Tunitas y lo sostuvimos”.
“Si no están las garantías, no podemos brindar el servicio porque no podemos arriesgar a que se lastime a algún pasajero o chofer. Entonces, como medida preventiva, a las 19 dejamos de subir a la zona más conflictiva”, ratificó.
Respecto del cumplimiento del compromiso asumido por el personal policial, Daniel Albanese explicó que los móviles destinados a la zona “no ingresan con el colectivo”, y que además “no son suficientes los recursos disponibles”.
Entonces el patrullero “normalmente queda sobre la avenida Estrada y no sube hacia la parte más conflictiva a acompañar al colectivo”, describió el dirigente.
“Estos hechos se siguen sucediendo y lo lamentables es que los principales damnificados son los usuarios del servicio”, evaluó.
Medidas
Frente a esta situación, que según reconoció es compleja de resolver, la Cámara de Transporte elevará al Concejo Deliberante una nota acompañada con la denuncia sobre la última agresión, en la cual plantearán la problemática.
Las autoridades de la entidad entienden que es “imposible” prestar el servicio bajo estas condiciones y que una eventual solución podría derivar en una modificación del recorrido.
Daniel Albanese dijo que, según lo establece el pliego de bases y condiciones del servicio “el poder concedente nos tiene que dar las garantías para poder prestarlo”.
“Si no se encuentra una solución definitiva habrá que modificar el recorrido por esa zona”, sentenció.
Para Albanese, la propuesta para controlar el servicio es “propio de un año electoral”
En otro pasaje de la entrevista con este Diario, el presidente de la Cámara de Transporte se refirió a la propuesta que trabaja el concejal del PRO, Claudio Ersinger, que avanza sobre el control del servicio del transporte urbano de pasajeros y aseguró que es algo “propio de un año electoral”.
“Es una cuestión demagógica, de tratar de quedar bien con el electorado y captar algún voto”, criticó.
En ese marco, el dirigente recordó que una de las empresas que presenta el servicio en la ciudad implementó dos sistemas de GPS y “en Tandil no funcionaron. Se cuelgan los equipos por la propia topografía de la ciudad”.
“En su momento lo probamos pero lo tuvimos que desestimar porque no había manera de hacerlo funcionar”, enfatizó.
No obstante, señaló que el control de la frecuencia se puede efectuar de manera “muy fácil”.
Dijo que en cada cabecera se puede vigilar el lapso que transcurre entre la salida de una unidad. Durante el recorrido, en tanto, “es imposible. Lo que hay que resolver es el problema del tránsito, que está muy complicado”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios