Por primera vez en Tandil, operaron a un bebé prematuro que padecía un ductus arterioso
La primera prueba que superó Simón fue el traslado en ambulancia desde Tres Arroyos hasta el área de neonatología de la Nueva Clínica Chacabuco, donde lo internaron hace 62 días. Con el descenso de peso lógico de la primera semana, llegó a los preocupantes 580 gramos. Afortunadamente, ya está cerca del kilo y medio.
Sus papás alquilaron un departamento a tres cuadras y media del centro asistencial, donde lo visitan cuatro veces por días. Allí lo alzan, lo acarician, lo besan, le dan amor. También sueñan con el día en que podrán llevárselo a casa.
La patología y
el tratamiento
Juan Alejandro Baldini, uno de los cirujanos pediátricos, que lo intervino contó que el bebé “nació con todos los problemas inherentes a la prematurez. Se lo tuvo que reanimar, porque un bebé tan pequeño no tiene la madurez y la capacidad de respirar por sus propios medios. Como estos bebés requieren de una neonatología, de un sostén de mucha complejidad, se lo derivó a la Clínica Chacabuco para su tratamiento”.
Cuando cumplió 45 días de vida, Simón atravesó una cirugía de alta complejidad, la primera de este tipo que se realizó en Tandil. “Entre todos los estudios y los chequeos, con todos los estudios complementarios, se le encontró que era portador de un ductus arterioso, enfermedad que consiste en que hay una comunicación entre las dos arterias principales del corazón que no debería existir”, describió el doctor.
El médico explicó que en un paciente normal, el ductus se cierra al momento del nacimiento, ya que es un puente entre las dos arterias necesario para la vida fetal. Ergo, cuando el bebé respira por sus propios medios esa comunicación se cierra espontáneamente. Pero al persistir abierto este canal, provoca un aumento del flujo de sangre a nivel pulmonar y estos órganos quedan sobrecargados de líquido, condicionando al pequeño a una insuficiencia cardiorrespiratoria.
Entre los trastornos que ocasiona la patología, el doctor Baldini detalló que el bebé no puede crecer, alimentarse, desarrollarse, respirar por sus propios medios y requiere de un respirador.
Tras dos intentos fallidos de provocar el cierre del ductus con un fármaco llamado indometacina aplicado por vía endovenosa, se optó por operarlo. “No se intenta una tercera dosis porque los efectos adversos de esta droga son muy importantes. Entonces, uno indica la cirugía”, señaló el especialista.
De este modo, Simón, con 1.050 kilogramos, fue el protagonista de la primera operación de este tipo en la ciudad. “Llegó el momento en que no podía crecer más, su organismo ya estaba sufriendo el hecho de tener esa insuficiencia cardíaca, y no era posible seguir esperando más, entonces se determinó operarlo”.
El doctor Baldini sostuvo que se analizó el beneficio de derivarlo a otro centro de mayor complejidad y el riesgo que implica un traslado para un neonato. “Pusimos en la balanza eso, hablamos con la familia, hablamos entre todo el equipo médico y no médico que íbamos a estar alrededor del bebé y decidimos que podía ser el candidato a hacerse la cirugía acá, dado que el bebé no tenía otra afección que requiera mayor complejidad que no se pueda manejar en el lugar”, afirmó.
Buena
evolución
A ocho días de la operación, Simón evolucionó muy bien. Se está alimentando, ya no necesita el respirador y subió de peso a 1,405 kilogramos. “Fue una respuesta mucho mejor a la esperada. Así que estamos todos contentísimos porque uno le ve la cara a los padres cuando llega a hacer los controles y a las enfermeras, que están muy pendientes de su evolución”, confió Juan Baldini.
El cirujano, que operó junto a su colega Alejandro Jorajuría que llegó desde el hospital Néstor Kirchner (ex El Cruce), destacó que tanto la cirugía como las atenciones posteriores son un trabajo en equipo donde es tan importante el resto de los médicos, anestesistas y enfermeros como el personal administrativo y las mucamas.
Acompañando
el crecimiento
Por otro lado, el doctor Baldini, que atiende hace 8 años en Tandil a niños desde el nacimiento hasta los 15 años, explicó que “ya se realizaron cirugías de alta complejidad tanto en la Clínica Chacabuco como en el Sanatorio e inclusive, en el Hospital, sobre todo en pacientes que son neonatos. Destaco el tipo de paciente porque se requiere mucha aparatología, de gente que está capacitada, tanto a nivel médico como de enfermería. Son cirugías de alta complejidad que requieren de una coordinación tanto de médicos neonatólogos, de médicos de otras especialidades, de cirujanos, anestesistas y enfermería”.
El cirujano consideró que “no es habitual” que una ciudad del tamaño de Tandil cuente con el equipamiento y el personal capacitado, pero evaluó que “con el crecimiento que se viene dando año tras año, se vienen a instalar también médicos de distintas especialidades por una demanda que se va viendo y cuya necesidad surge a medida que va pasando el tiempo. Entonces, se van incorporando médicos de distintas especialidades y se van haciendo cada vez más cosas”.
En este sentido, cada vez resulta más frecuente que las neonatologías reciban bebés prematuros de ciudades vecinas, en muchos casos derivados por obras sociales y prepagas. El desarrollo de la ciudad se replica en la medicina, lo que se difunde rápidamente y provoca que muchas familias opten por tratarse aquí. u
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Forman un grupo de cirujanos
pediátricos con apoyo estatal
El doctor Juan Alejandro Baldini informó que, junto a su par de Olavarría Roberto Bollini, está trabajando para conformar un grupo de cirujanos pediátricos que se encargará de la atención de los pacientes quirúrgicos del centro de la provincia de Buenos Aires. Actuará en la Región Sanitaria VIII, en la que está incluida Tandil, y en la IX que encabeza Azul.
Esta iniciativa cuenta con el apoyo económico de los gobiernos provincial y del Municipio local. “Viajamos cuando hay cirugías de alta complejidad a Olavarría, a Azul o mi compañero viene a Tandil”, explicó.
La propuesta nació en el sector público, aunque la intención es incluir a los centros privados para que puedan trabajar de manera integrada para conseguir mejores resultados.
En este caso, la Provincia está interesada en brindar apoyo debido a que los hospitales ubicados en La Plata, Bahía Blanca y Mar del Plata trabajan al límite y muchas veces es difícil conseguir turno para las cirugías y camas de internación. Esta alternativa permite descentralizar, evitando que algunos casos lleguen a los centros que están más recargados de pacientes. u
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