Por sexta vez en cuatro años, una vecina sufrió un robo en su vivienda
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPor sexta vez en cuatro años, Analía Ríos sufrió este lunes por la tarde un robo en su vivienda, ubicada en la calle Pizzorno al 600, esquina Margarita Galfre. Delincuentes rompieron la puerta de ingreso, aprovechando que no había nadie en la casa, sustrajeron varios productos de electrónica y dinero que había en una alcancía, y se dieron a la fuga a bordo de una camioneta azul.
En diálogo con El Eco de Tandil, la víctima detalló que “cuando volvimos a las 19 un patrullero estaba esperando y estaba la puerta rota, se ve que la quisieron violentar y al no poder la partieron a patadas. Se llevaron electrónica: notebooks, el smart tv, la consola de juegos de mi nene y la alcancía en la que tenía sus ahorros”, lamentó.
Describió que se encontró con gran parte de su casa “revuelta”, de hecho, aseguró que “se llevaron cosas de la heladera. Revisaron mis carteras, pero por suerte tenía la mía encima, pero revisaron todo”.
Seguidamente, explicó que los efectivos se encontraban en su vivienda porque “un vecino había visto la camioneta azul y le pareció sospechoso. Enseguida llamó a la policía y cuando vio que huyeron, trató de seguirlos pero los perdió. Había alguien al menos arriba de la camioneta y, por lo menos, uno o dos adentro por todo lo que revolvieron, y tienen que haber sido chiquitos porque entraron por el boquete que habían hecho”.
Según le comentó su vecino, el robo había sido alrededor de las 17.30 y cuando ella llegó la policía ya la estaba esperando. “Llegué cerca de las 19 y ya estaban ahí, me estaban esperando, me tomaron una pequeña declaración y luego tuve que esperar a que viniera alguien a quedarse en casa para poder ir a radicar la denuncia a la comisaría Segunda”, informó.
Aún consternada, calculó que los delincuentes “hicieron un trabajo de inteligencia previo, eso es evidente. Mi casa tiene dos plantas y yo siempre dejo las ventanas y persianas de abajo cerradas y, después de tantos días de lluvia, había dejado las de arriba abiertas y me encontré con una de las macetas que tengo en el balcón estaba corrida de lugar, y eso es sospechoso, así que creo que ese día habían entrado a mirar lo que había y esperaron el momento”.
“La primera vez que fue un perito”
Advirtió que ésta fue la primera de las seis veces que le robaron que fue a su casa un perito. “Cuando la chica que me tomó la declaración me preguntó si yo quería agregar algo, le dije: ¿cómo es el tema de las huellas dactilares? Porque me robaron ya seis veces y nunca vino nadie”, lanzó.
En consecuencia, Ríos planteó que “ya todos los ciudadanos tenemos que empezar a empaparnos de estas cuestiones judiciales y de seguridad, como que tenemos que alfabetizarnos en seguridad como para poder saber qué hacer. En realidad, mi hijo y mis amigos cuando me fui a hacer la denuncia, con su mejor intención ordenaron la habitación, tendieron la cama, estaba todo revuelto, los cajones. Claro, no se podía tocar nada, pero como jamás me habían mandado un perito en las anteriores cinco veces, era ya como una cuestión de rutina hacerlo”.
Los otros cinco robos
Respecto a los otros cinco robos que sufrió anteriormente, relató que “dos veces me entraron por el patio de atrás y reforcé ese sector; otra me rompieron la ventana del living a patadas y entraron; otra entraron por la cocina y reforcé la parte de abajo, y una vez más ingresaron por el balcón. Dos de estas veces me agarraron sin seguro, así que en la policía, tal vez, hay asentadas cuatro de mis denuncias, ya que en esas dos veces que entraron, revolvieron todo, pero no encontraron nada porque ya no había nada. Hay veces que cuesta reponer las cosas, no es algo automático”.
Posteriormente, Ríos agradeció la buena predisposición y solidaridad de su vecino, que se ofreció a atestiguar lo que había visto. “Los ladrones se movilizaron a bordo de una camioneta de esas grandes viejas, color azul. En la comisaría Segunda ya estaban anoticiados que esta camioneta andaba robando, creo que era la segunda o tercera vez, me enteré que el jefe dio la orden de que aparezca para hoy”, contó.
“Pero imagínense -advirtió- la impotencia de que a través del agujero de la puerta, estoy sentada en mi casa, llamando al seguro, dos o tres horas después del robo, y veo que pasa otra vez por la puerta de casa la camioneta, evidentemente para ver si había alguien. Llamé al 101, me dijeron que me mandaban el móvil y les dije que no me lo mandaran a mí, que lo mandaran a ver dónde estaba la camioneta”.
La inseguridad
“permanente”
Ahora, la mujer expresó que siente “una sensación de inseguridad permanente, yo oigo ladrar el perro y me levanto, tengo muchas estrategias para ahuyentar. Me he levantado a las seis de la mañana y hay tres personas en la esquina debajo de casa, uno haciendo de bocina y como hago un poco de ruido, se dan a la fuga”.
Incluso advirtió que “una vez los vi saltando el tapial, estaban adentro de mi patio y se dieron cuenta que estaba yo adentro y volaron. Realmente es una sensación fea, ahora me lo tomo con más calma, pero es muy feo”.
Por último contó que llamó al seguro que tiene en su casa y al hacerlo se dio cuenta que sólo le cubría por robo un monto de hasta 10 mil pesos, por lo que cuestionó la falta de actualización de la póliza porque advirtió que con ese dinero no cubre ni la mitad de lo que ahora tiene que recuperar. “Me aumentan la cuota del seguro año a año y no me aumentan la póliza”, remarcó.
“Me llama poderosamente la atención la burocracia que tienen las instituciones”
A pesar de lo que viene sufriendo, la víctima expresó que se resiste a irse del barrio porque eligió vivir allí y le gusta “mucho”, pero lamentó que “la situación cada vez se fue agravando más y la impunidad con la que se manejan es tremenda. En teoría hay cámaras por todos lados, entonces, me pregunto: ¿para qué más policías y más cámaras? Si siguen pasando las cosas así”.
En consecuencia, planteó que “la solución pasa por otro lado y no va a ser a corto plazo. Pero me parece que hay que trabajar muy profundamente a nivel social, de desarrollo local, entendido desde el lugar del bienestar de todos los ciudadanos”.
En este sentido, Ríos consideró que “tenemos una ciudad que todavía está en una escala en la que podemos trabajar seriamente, lo que sí me llama poderosamente la atención -puntualizó- es la burocracia que tienen las instituciones para trabajar de un modo estratégico y, cuando hablamos de estrategia, hablamos a largo plazo”.
Criticó el hecho de que “la persona que venga en la patrulla me diga: `Eso no es de mi incumbencia, sino de Investigaciones´, me parece tremendo. Que el ciudadano tenga que ser el que viaja por las oficinas judiciales o policiales para contar lo que pasa me parece tremendo”.
“Simplemente -indicó- tienen que trabajar coordinadamente, porque sino seguimos con la burocracia de siempre. Estamos en el siglo XXI y seguimos manejándonos todavía con instituciones, ya sean policiales, de Gobierno o educativas, con mucha burocracia y ya no tiene sentido por la velocidad en la que vivimos hoy, con la tecnología y con tantas cosas. Es demasiado burocrático y esquemático, entonces se tarda mucho en tomar las decisiones, en actuar, y siempre se actúa después de que suceden las cosas”.
Entonces, admitió que se decidió a “recibir la ayuda que me puedan dar los medios para denunciar todas esas cosas y hacer un llamado a que nos podamos juntar. Les agradezco a los vecinos la solidaridad, especialmente al de enfrente que los salió a seguir, pero me parece que tenemos que empezar a trabajar en serio”.
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