Pragmatismo y contundencia, las claves del éxito brasileño
En la formación de Argentina no hubo grandes sorpresas, pues Maradona insistió con una estructura de 4 defensores, 4 mediocampistas, más Messi y Tévez en el ataque, aunque como Messi se retrasaba a buscar el balón, muchas veces se superponía con Verón, el conductor natural del equipo.
De esta manera, en el primer tiempo, Argentina juntaba sus hombres en la zona media, con Verón y Messi, por adentro, más las alternativas que ofrecían, sin demasiada continuidad, Maximiliano Rodríguez por la derecha y Jesús Dátolo por la izquierda.
Con este esquema, el equipo de Maradona tuvo el control del balón en el capítulo inicial, aunque resignó profundidad, pues Carlos Tevez no tuvo compañía y tuvo que recurrir a la maniobra individual para desequilibrar a la defensa brasileña.
Desde lo táctico, Messi se ubicó en la posición de media-punta, casi como un enganche clásico, y desde allí intentó hacer valer su gambeta y su explosión para generar riesgo sobre la valla defendida por Julio César.
Las mejores situaciones de gol de Argentina del primer tiempo nacieron en los pies de Messi, aunque el jugador tuvo que adaptarse a esta nueva misión, pese a que en el Barcelona de España está acostumbrado a jugar recostado sobre el sector derecho.
Fiel a su estilo, Brasil no presentó un esquema defensivo en el Gigante de Arroyito, porque si bien tomó sus recaudos defensivos, siempre dejó dos o tres jugadores libres para el contraataque.
En Brasil también llamó la atención la disposición inicial de los mediocampistas, porque Felipe Melo se ubicó casi de doble cinco, para auxiliar a Gilberto Silva, con la intención de que éste no quedara en desventaja numérica contra Messi y Verón en esa zona.
Entonces, para cubrir el carril izquierdo, Dunga buscó otras alternativas, pues entre Kaká y Robinho lo seguían a Zanetti, en sus proyecciones, y André Silva, el lateral zurdo, se adelantaba unos pasos para frenar a Maximiliano Rodríguez.
Y más allá de mantener un tridente ofensivo con Kaká y los dos delanteros(Robinho y Luis Fabiano), Brasil obtuvo diferencias gracias a su contundencia y eficacia para usufructuar las acciones de pelota parada a su favor.
En el primer tiempo, Brasil contó con tres tiros libres cerca del área de Argentina, y marcó dos goles (gracias a Luisao y Luis Fabiano), y en la restante acción, Andujar salvó a su equipo ante un tiro del zaguero Luisao.
En el comienzo del segundo tiempo, con el resultado adverso, Maradona movió las piezas del equipo, porque hizo ingresar a Sergio Agüero, por Maximiliano Rodríguez, y corrió a Verón a la posición de mediocampista por la derecha, donde pudo manejar el balón sin tanta presión de la marca brasileña.
Con esta nueva estructura, Messi quedó definitivamente ubicado como el enganche del equipo, aunque ya contaba con dos atacantes de buen pie, Tevez y Agüero, para poder asociarse y generar jugadas de peligro en los dominios de Julio César.
La nueva disposición táctica del equipo argentino hizo que se acentuara el protagonismo de los dirigidos por Maradona en el juego, porque el partido pasó a jugarse, decididamente, en el campo brasileño.
Argentina se jugó a matar o morir, se desprotegió en el fondo, tuvo una ilusión, breve, con el golazo de Dátolo, pero luego, la contundencia de Luis Fabiano, en el contraataque, derrumbó las ilusiones del equipo de Maradona, que terminó jugando con tres delanteros, con el ingreso de Milito.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios