Preocupados por los reiterados hechos delictivos, vecinos de El Tropezón piden más presencia policial
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De forma espontánea, un grupo de vecinos se juntó ayer por la tarde en la esquina de avenida Lunghi y Piccirilli, del barrio El Tropezón. El denominador común que los convocó fue la inseguridad que se vive en la zona.
El encuentro surgió a raíz del contacto “boca a boca” de los habitantes del barrio y ante la necesidad de más seguridad, dado que son víctimas de “casos que nos ponen en una situación vulnerable”, según expusieron en diálogo con El Eco de Tandil.
Por eso, solicitaron que se tomen “las medidas pertinentes” para ponerle fin a esta compleja situación.
Andrea Blois, una vecina de la calle Navarro, presentó el panorama: “Nos fuimos anoticiando de los distintos hechos en la zona, desde el hurto simple de una garrafa hasta el robo y el incendio en una vivienda”. “Estamos asustados y queremos más protección”, manifestó la mujer, quien graficó que “no se ven móviles policiales por esta zona”.
Ante este escenario, decidieron autoconvocarse para que “alguna autoridad tome en cuenta este reclamo y las medidas pertinentes”.
Luego, indicó que entre los vecinos “estamos unidos y necesitamos que haya más vigilancia y protección”.
“Otra dimensión”
En su caso particular, el sábado pasado sufrió un robo. “Entraron por el frente de mi casa, violentaron la ventana de la camioneta que estaba estacionada y se llevaron del interior las herramientas que mi marido tiene para el trabajo”, narró Blois.
Ante ello, comenzó a comunicarse con sus vecinos, quienes si bien “no habían dicho nada, todos habían sido víctimas en una medida u otra”.
En ese sentido, citó un repudiable hecho que terminó por conmover a toda la barriada. El miércoles por la madrugada, delincuentes ingresaron a una vivienda de Chapearouge al 600, de donde se llevaron algunos elementos de valor e incendiaron la propiedad, disconformes con el botín.
“Cada vez está tomando otra dimensión y no son simples hurtos”, analizó.
Blois, en tanto, aclaró que la convocatoria no responde a un “trasfondo político, sino que simplemente queremos seguridad”, y expuso que “sé de personas a quienes les han dicho que no hay móviles suficientes como para poder cubrir esta zona”. Sería, entonces, “una deficiencia bastante importante”.
“Tandil soñado
para pocos”
A su turno, Daniel Creccitelli, trabajador de una carpintería de Piccirilli y Lunghi, narró que el jueves por la noche “nos hicieron un boquete en la pared, entraron y se llevaron todas las herramientas”.
“Ahora estamos sin trabajar porque no podemos resolver esto”, reconoció ante la pérdida material.
Luego, cuestionó que “en las elecciones, vino un montón de gente a pedir el voto y hoy no aparece nadie”.
“No tenemos ninguna respuesta. Es un Tandil soñado para unos pocos. Acá estamos abandonados realmente. No pasa ni un patrullero”, se quejó el trabajador de la carpintería.
Finalmente, Creccitelli estimó que “todos los días o día por medio sucede un hecho en la zona” y que “hay mucha gente que no denuncia”.
“Encerrados”
Por último, Horacio Lucero, expresó que el atraco a su carpintería “ha sido un golpe bastante fuerte. Empecé hace un año acá y es como que te quieren cortar las piernas. Pero si nos juntamos todos, algo tenemos que hacer”.
Pidió que esta situación actual cambie antes de que “ocurra una desgracia porque tampoco podemos poner rejas y vivir encerrados y los delincuentes sueltos”. *
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