Presentación del dúo José Araujo y Ana Cho So Hyoung
El concierto estuvo a cargo de nuestro cellista José Alberto Araujo, considerado actualmente como el más destacado en su instrumento a nivel nacional y la pianista de origen coreano Ana Cho So Hyoung, en su primera visita a Tandil, de refinada y muy exacta musicalidad.
El recital se materializó en el cada día más bello Salón Blanco del Palacio Municipal, que mostró en todo su esplendor su imponente belleza ?versaillesca?, al decir del crítico de La Nación, Héctor Coda al verlo por primera vez. El sufrido piano Beshtein, sobreviviente de múltiples maltratos anteriores, hizo todo lo que pudo por ayudar al éxito del evento, tras la siempre idónea mano del afinador, señor Moreno, que logra maravillas en su labor.
El concierto fue realizado a total beneficio de esa noble instritución que es el Hospital de Niños, doctor Debilio Blanco Villegas, verdadero y noble progreso en nuestro Tandil, al cual todos los apoyos que se le puedan brindar siempre serán pocos. El resultado fue doblemente positivo: realmente se recaudaron fondos muy necesarios y en lo estrictamente musical, se vivió una velada de real jerarquía.
Araujo y Ana Cho son jóvenes y brillantes talentos. No sólo hace cada uno lo suyo en el mejor nivel de sus respectivos instrumentos, sino que han logrado una integración y una mutua compenetración que pareciera sólo reservada para artistas de larga trayectoria. No hace mucho que se presentan activamente en esta combinación y ya han conseguido una maduración real y profunda.
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Presentaron un programa atractivo y no usual en este tipo de eventos. En la primera parte brindaron de Robert Schumann (1810-1856) las románticas Piezas de fantasía (4), muy características creaciones del período medio del autor, en que incluye al violoncelo en un papel protagónico, junto a un piano con tintes apasionados.
En esta primera parte, con un enfoque totalmente dedicado al romanticismo germano, se tradujo a continuación la Sonata Nº 1 (de las dos que escribiera), en mi menor, Opus 38, el gran Johannes Brahms (1833-1897). Creación profunda y totalmente equilibrada y desarrollada por su indiscutible autor, estos jóvenes ofrecieron una recreación sencillamente impecable. Fue un placer escucharlos.
La segunda parte constituyó en muchos sentidos una total y atractiva novedad, tres obras cortas de compositores coreanos e ingleses, de modestas concepciones, abrieron este tramo final. Fueron misceláneas novedosas vertidas con soltura interpretativa.
Ya aparece algo importante a continuación: la Elegía del ruso Sergei Rachmaninov (1873-1937), obra de rara difusión y de pretensión impactante. No faltó la brillantez interpretativa, requerida ostensiblemente por su autor.
Siguió una bella pieza de ese importante creador argentino que es José Bragato y se trató de ?Milontan?, recreación muy lograda de nostalgias tangueras e impresiones ciudadanas.
EL FINAL
El recital concluyó con una obra que se agigante continuamente y que no es otra que Le Gran tango, de autoría de nuestro infaltable Astor Piazzolla (1921-1992) en una estadía suya en París y que fuera concebida como página brillante y ambiciosa, para la combinación de estos dos instrumentos. Partitura difícil de concertar, su mensaje complejo y muchas veces agresivo, requiere la presencia de instrumentistas auténticamente relevantes. Muchos músicos la incluyen en sus programaciones? y muy pocos resultan convincentes. Aquí este dúo voló alto. Felicitaciones.
El aporte de estos dos jóvenes y brillantes artistas merece el más sincero de los reconocimientos de nuestro ámbito cultural y ciudadano. El logro fue doble: un apoyo a una magnídica obra y a los oídos y corazones de todos los que tuvimos la suerte de disfrutarlos.
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