Presentaron el proyecto definitivo del edificio para el Polo Informático
El proyecto final del edificio del Polo Informático fue presentado días atrás, en el despacho del Intendente, por el estudio de arquitectos platense que ganara el concurso realizado el año pasado, en un acto que contó con la presencia del intendente Miguel Lunghi; el jefe de gabinete ,Marcos Nicolini; el secretario de Desarrollo Económico Local, Pedro Espondaburu; los integrantes de la Cámara de Empresas del Polo Informático (Cepit) Javier Pantaleón, Santiago Lima y Mauricio Salvatierra y el representante del estudio de arquitectura, Carlos Costa.
Con la concreción de este proyecto final, cuyo costo de realización fue asumido por el Municipio, se cumple una nueva etapa en el camino emprendido por la Cepit para tener su propio edificio que implicó la adquisición de tierras para la locación del mismo por parte de la comuna, el llamado a concurso para la realización de un anteproyecto y la materialización de éste en el Proyecto Definitivo presentado ayer, que permitirá salir a la búsqueda de financiamiento para su concreción efectiva.
El concurso realizado el año pasado, contó con un jurado integrado por los arquitectos Luis Caporossi, Mariana Rolando, Oscar Fuentes, Héctor Fernández y Ernesto Mordentti (representando al Colegio de la provincia, al Municipio y a la Cepit), que luego de evaluar todos los trabajos presentados falló a favor de la propuesta del Estudio de Martín Casanovas y Carlos Costa valorando, fundamentalmente, “su carácter sistémico”; la propuesta urbana y morfológica en base a una producción de llenos y vacíos que resuelven el programa generando una particular calidad espacial; la capacidad de síntesis para ordenar el programa en un edificio extremadamente compacto y, entre otras características, la claridad de la propuesta en su organización.
Proyecto
La propuesta consiste en un edificio de estructura modular de 3400 m2, con posibilidad de ser ampliado e incluye nuevas tecnologías en el sistema de servicios, un sistema constructivo rápido que permite la construcción por etapas y tiene orientación para un mantenimiento sustentable y con bajo costo.
Casanovas, Costa y su equipo, que compitieron con otras 53 propuestas en el concurso, presentaron un proyecto con fuerte análisis en el impacto ambiental que la obra generará en el paisaje. Así, la propuesta de carácter radical, se basa en un edificio que se “hace” invadir por la naturaleza: el paisaje irrumpe dentro de sus patios, sin interferencias entre el espacio exterior y el interior, ampliando su propio universo.
Un “edificio único”, un continente espacial activo, un espacio contemporáneo, definido por tipos urbanos (recova, calle, patio, plaza), que lo convierten en un experimento signado por peculiares sensaciones y perspectivas cambiantes.
Los esfuerzos se concentran en preservar la integridad y las cualidades paisajísticas del sitio. Si bien su imagen se recorta sobre el perfil del lugar, procura no entrar en conflicto con él. Esta idea encuentra sustento en la ajustada escala del proyecto. La arquitectura no puede prescindir del piso verde, del cielo, del horizonte, sus “protagonistas necesarios”. El concepto no es el de la dimensión meramente contemplativa, ni la de un marco para la obra. No hay contrapunto entre lo natural y lo artificial. El paisaje se construye en lo cultural y lo artificial nace del propio suelo. La gradación entre los polos espacio exterior natural/puesto de trabajo se resuelve a partir de variados y cambiantes recorridos cuya constante es el descubrimiento y la sorpresa.
Es visible una doble lectura en la organización de los sectores comunes alrededor de patios: una referida a la dimensión espacial y otra a lo sensible, a la identificación y la noción de pertenencia de quienes ocupan estos lugares. El espacio para el trabajo debe contemplar aquellas virtudes que parecen excluyentes para la vivienda o para el esparcimiento. La flexibilidad resulta clave en la concepción del edificio. Minimizar los puntos fijos conlleva posibilitar variadas agrupaciones. Los elementos lingüísticos de la composición son nítidos y perfectamente determinados. Intentan arribar a una abstracción que los haga pasar casi inadvertidos.
Un lenguaje arquitectónico sobrio, contundente y austero define el carácter institucional y significativo de este Polo Informático y contribuye, a la vez, a la resignificación del entorno en términos físicos y culturales. La situación del edificio en el terreno contempla un potencial crecimiento y optimiza tanto las orientaciones de las áreas exteriores y jardín, como las de los sectores operativos donde los puestos de trabajo no quedan expuestos a la incidencia de la luz natural.
Las relaciones función/espacio/recursos resultan eficaces para el aprovechamiento racional de la iluminación y ventilaciones naturales, optimizando las condiciones de confort y economía de los sistemas de calefacción y refrigeración. La materialidad, más allá de las propiedades físicas y mecánicas de los materiales y de su uso genuino, resulta una cuestión “esencial” de la arquitectura por entenderla como síntesis de subsistemas: estructural (soporte físico y ley formal), espacial (límites) y lingüístico (expresión de la obra).
Trabajo Conjunto
El secretario de Desarrollo Económico Local, Pedro Espondaburu, expresó su satisfacción por esta presentación al señalar que “cuando iniciamos el trabajo conjunto con la Cepit, sus integrantes solicitaron el acompañamiento del Municipio en tres temas: ayuda para capacitar a los empleados de las empresas integrantes de la Cámara, conseguir el terreno donde localizar el Polo y tener un proyecto de edificio. Hemos realizado una importante capacitación en inglés para los empleados, adquirimos el predio donde se edificará el Polo y ahora hemos concretado el Proyecto. El paso siguiente de este trabajo conjunto se dará con la búsqueda del financiamiento que permita finalizar el camino emprendido”.
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