Prestadores turísticos participaron de la primera etapa de implementación del programa de acesibilidad
En el día de ayer se llevó a cabo en la posada El Molino el “Taller de capacitación de las directrices de accesibilidad en alojamientos y servicios turísticos” dirigido a prestadores locales que se han adherido al programa.
En esta primera etapa de implementación se previó además efectuar las visitas de asesoramiento individual, donde los establecimientos fueron guiados en la ejecución de las pautas establecidas en las directrices y su respectivo plan de mejora.
La actividad estuvo a cargo de un equipo técnico conformado por personal del Ministerio de Turismo de la Nación, del Servicio Nacional de Rehabilitación y de la Secretaría de Turismo de la provincia de Buenos Aires. Entre ellos, la coordinadora de Calidad de la Dirección Nacional de Gestión de Calidad Turística del Ministerio de Turismo de la Nación, Pamela Florindo, y Mauricio Capart, técnico del Servicio Nacional de Rehabilitación. También participaron autoridades de la Dirección de Turismo local, junto con responsables de las cabañas Almacén de Sueños, La Escondida, Las Pircas, Posada El Molino, y los hoteles Amaike, Agua Dulce y Elegance.
En la jornada se les explicó a los prestadores presentes en qué consisten estas directrices de las cuales habla el programa y que integran el SACT (Sistema Argentino de Calidad Turística), situándose en el nivel inicial. Y que procuran además sensibilizar a los alojamientos y prestadores turísticos sobre aspectos mínimos que deberían contemplar en su gestión; así como también, establecer un marco de referencia para la gestión de las organizaciones, que oriente hacia la accesibilidad y la mejora de la calidad de los servicios.
Mientras los participantes llevaban adelante una actividad, Florindo y Capart se dispusieron a conversar y compartir con este Diario los detalles de la jornada.
En primera instancia, Florindo citó su última visita en la ciudad en la cual vinieron “para hacer el lanzamiento de las directrices que fue el primer acercamiento a toda la comunidad”. En esta oportunidad, “estamos haciendo un taller cerrado con los establecimientos que adhirieron al programa, donde trabajamos hoy con todo lo que es la directriz, explicándoles cuáles son los ejes también. Y en la semana lo que son las visitas de asesoramiento”.
En detalle, explicó que “vamos a ir a cada establecimiento para explicar en cada lugar cómo implementarlo según la característica de cada lugar”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEsto abarcaría, especificó, “desde la parte accesibilidad arquitectónica, de comunicación e información, abarcando desde un menú en braille hasta la página web –que es el primer contacto que hace la persona con el establecimiento- hasta la parte del entorno inmediato, el estacionamiento, las rampas, las escaleras, la capacitación del personal, el plan de evacuación. En fin, distintas cosas que se contemplan para poder llegar a obtener la distinción dentro de este programa”.
En cuanto a los próximos pasos, Florindo informó que “el programa se trabaja en conjunto con la Secretaría de Turismo de la Provincia de Buenos Aires, donde tenemos dos técnicas formadas quienes vendrán en noviembre a hacer el seguimiento en los establecimientos, van a hacer nuevas visitas. Nosotros asesoramos a través de los mails o por teléfono”.
En este sentido, se refirió a los técnicos provinciales y al acompañante municipal, “quienes son los que están cerca de los establecimientos durante toda la implementación y quienes los van guiando en avanzar en este plan de mejoras que se pauta a partir de esta primera visita que estamos haciendo esta semana”.
evaluación
Por último, destacó que “la idea es que a futuro se puedan generar destinos accesibles para que las personas con discapacidad puedan disfrutar, más allá de lo que es el establecimiento, de la recreación y el deporte, es decir, actividades turísticas como visitar un museo o un paisaje natural”.
Florindo, en tanto, concluyó: “La idea es que las familias que tengan algún integrante que tiene una discapacidad o movilidad reducida -como puede ser un adulto mayor- puedan todos disfrutar del destino y todos puedan descansar, que no sea la familia que esté pendiente de ayudarlo a subir la rampa, por ejemplo. La idea es que sea un destino para todos, un turismo inclusivo”.*
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