Primero los chicos, pero no para la Liga de Fútbol
Decenas de llamadas se recepcionan a diario en el Multimedios.
Y varias de ellas se recibieron esta semana cuando los profesores y técnicos de los clubes de Tandil informaron a sus jugadores de divisiones menores e infantiles que aparentemente no se iban a interrumpir los torneos en las vacaciones de invierno.
Es verdad que, por la lluvia caída durante algunos fines de semana y por el Mundial, el certamen oficial organizado por la Liga Tandilense de Fútbol sufrió postergaciones. Tan cierto como ello es que, al apremiar el tiempo, existe serio riesgo de no poder culminar el próximo torneo antes de fin de año.
Lo que nadie dice es que, una vez más, la imprevisibilidad, la impericia, la falta de compromiso o vaya uno a saber qué, hizo retrasar, por enésimo año, el inicio de este campeonato. Porque si en lugar de empezar en la fecha que comenzó, lo hubiese hecho un mes antes (o un mes y medio) ahora no existiría problema alguno.
En verano, las vacaciones parecen demasiado extensas para los futbolistas infantiles y jóvenes. No tiene sentido un receso tan largo. Sobre todo, si va en desmedro del descanso de invierno. Ojalá que esta nota sirva para actuar como preventivo; para que el año próximo la demora en la entrega de los Rifongol no sea otra vez un obstáculo para iniciar en tiempo y forma el certamen. Y ojalá también que los dirigentes comprendan que, empezando antes, se evitarán situaciones como las que hoy se viven.
Resulta que en marzo todos los chicos dejan de estar de vacaciones, empiezan la escuela, pero no juegan. Y ahora parece que, en época de descanso invernal de clases, tendrán que hacerlo. Todo un contrasentido.
Esperemos que prive el sentido común, que vuelvan a reunirse en el seno de la Liga Tandilense y que, aunque sea por un fin de semana (lo ideal y lo usual siempre fueron dos, aún en años en que se jugaron los Mundiales) decidan parar. Por los técnicos, por los profes, por los árbitros (que son padres de chicos en vacaciones) y, fundamentalmente, por los jugadores.
Además, por si lo anterior no bastara, sólo habrá que repasar lo que ocurrió ayer (y lo que seguramente pasará hoy) en los partidos programados: equipos diezmados justo en época de definiciones, con técnicos al borde de un ataque de nervios porque tienen que afrontar partidos con varias ausencias. Termina siendo, entonces, injusto en lo personal e injusto en lo deportivo. No puede ni debe ser así. Los dirigentes de los clubes y de la Liga tienen la palabra.
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