Privados de todo
La nota en cuestión sólo pretende narrar una de las tantas historias de vida que encierra un barrio tomado.
De más está aclarar que la situación comprende aspectos sociales, políticos y judiciales que entran en cortocircuito de la forma más dramática.
Más allá de lo legal y de las necesarias soluciones, queda al desnudo la desidia de un Estado que durante décadas ha hecho la vista gorda a un tema tan sensible.
Nunca es tarde para intentar saldar la dolorosa deuda. *
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