Productores de la región sufren a diario la continuidad de los casos de abigeato
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Las denuncias por casos de abigeato últimamente no son frecuentes en los informes que oficialmente brindan las autoridades policiales, “pero eso no significa que no existan”, según se apuró a alertar un productor que ha sido víctima en forma reiterada.
Con reserva de identidad, el responsable de un establecimiento cercano a la zona de La Vasconia aportó datos concretos que contribuyen a justificar la desazón e impotencia que surge cada vez que se consulta sobre el tema.
“Sufrimos el faenamiento de seis animales: tres una noche y otros tres a los pocos días. Y no es la primera vez, sino que en lo que va del año son diez los novillos y vaquillonas que nos robaron”, indicó el experimentado productor.
“Uno ve que andan los chimangos por el maizal y es porque ahí dejaron la cabeza, las vísceras y el cuero. Faenaron tres animales donde pocos días antes habían faenado otros tres”, añadió con tono didáctico.
En general, los ladrones actúan de noche y “trabajar” en el potrero sembrado con maíz tiene la ventaja de la existencia de una alta cortina vegetal que impide que se vea si hay personas escondidas.
“Conocen todo, desde nuestros vehículos hasta los lugares en los que hay tranquerones nuevos, por los que pasan la hacienda y cierran”, marcó un damnificado.
“En la zona del arroyo de Napaleofú sabían hasta por dónde cruzarlo, algo que quienes explotaban el campo desconocían”, acotó otro ganadero que se quejaba de la inseguridad.
Voces similares se escuchan por parte de criadores de la zona de El Gallo, donde “incluso utilizaron la manga del campo para encerrar a la hacienda y elegir los animales que faenaron”.
Sin denuncias, el
denominador común
Que semejante cantidad de casos no hubiera tomado estado público fue justificado por las fuentes, que plantearon como razón central que en la casi totalidad de los hechos no se radicaron las denuncias.
“El año pasado hice varias presentaciones y al final me hicieron dar tantas vueltas que prefiero usar ese tiempo para intentar producir”, dijo con bronca un damnificado.
En determinado momento, afirmó que “no quiero creer que todo sea para mantener bajas las estadísticas…” al pretender entender el porqué de tantos trámites y tiempos burocráticos.
Paralelamente, otros plantearon dudas acerca de la eficiencia de los controles policiales, ya que “si una noche voy a cenar a Tandil, seguro que me paran entre una y tres veces. Pero estos que van con tres animales pasan sin problema. Y eso que a mí me conocen”.
Otro productor que participaba de la charla no dudó en marcar que “si van en una camioneta o en un furgón con 500 ó 600 kilos de carne, el vehículo no lo disimula”.
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