Profesionales de la Fundación Favaloro expusieron sobre transplantes de órganos
El encuentro profesional despertó singular interés y contó con la activa participación en la organización de los gastroenterólogos locales Osvaldo Scarnato y Jorge Gauna.
Gondolesi, junto a sus colegas Mercedes Gravigna y Pablo Barros Schelotto, explicó en ?La ciudad? (Eco TV) que su presencia en Tandil surgió ante una invitación ?que nos pareció interesante porque hay una necesidad en el interior del país de transmitir para que se sigan divulgando las opciones que la gente puede tener?.
El tema de los transplantes fue definido como ?un problema que vivimos a diario, muchas veces por desconocimiento o falta de conexión entre la gente y los centros que lo hacen?, según dijo Gondolesi.
El profesional nacido en Tandil admitió que ?a veces falta la conexión entre los profesionales para saber el tiempo adecuado para ver cuando hay que derivar un paciente. A veces es responsabilidad nuestra acercarnos a la comunidad, y a veces la comunidad se tiene que acercar a los centros de más complejidad?, añadió.
Barros Schelotto ?hermano de los mellizos futbolistas- es uno de los cirujanos del equipo de transplante de Gondolesi, mientras que Mercedes Gravigna es ?una hepatóloga que se entrenó con nosotros y está terminando su formación?, indicó el médico tandilense.
Adelantó que ?es nuestro proyecto tratar que empiece a establecer parte de su carrera en Tandil como para acercar la Fundación Favaloro y brindar a la comunidad algo que necesita como es la atención de pacientes con problemas hepáticos. Es algo que estamos empezando a trabajar y que es bueno para Tandil?.
La médica indicó que se apunta a ?despejar dudas de colegas, ya que a veces es difícil el acceso por dificultades burocráticas a la Fundación. Estamos para ayudar a los pacientes y a los colegas?, sostuvo y añadió que trabajará en el Instituto de Gastroenterología.
Por su parte, Pablo Barros Schelotto, hijo de un médico, se mostró ?consciente de donde está uno, porque es una de las instituciones más prestigiosas de la Argentina. Pero quizás uno no es tan consciente de lo que hace, porque lo hace desde hace muchos años y es parte de la rutina diaria?.
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de alto estrés
El médico Gabriel Gondolesi expresó que ?especialidades como la nuestra tienen alto estrés y alto impacto. En la mayor parte del mundo se ve que la gente que la desarrolla con más ímpetu tiene entre 35 y 50 años, lo que es muy importante, ya que estas son especialidades donde uno tiene un ritmo de vida muy atípico. Generalmente uno está transplantando a la noche: los donantes surgen generalmente después de las 20, es decir, cuando uno termina su jornada de trabajo empieza nuevamente?.
Explicó que habitualmente ?los pacientes se evalúan para transplante cuando tienen insuficiencia de cualquiera de los órganos transplantables y entran en lista?.
Acotó que ?nosotros recibimos la oferta de un donante, que puede ser utilizable o no para el potencial receptor y si uno acepta, el Incucai dispara una serie de llamados telefónicos interminables que van desde los hepatólogos o gastroenterólogos para que los pacientes se internen; conseguir avión y salir de Buenos Aires a buscar el órgano, armar el equipo, el quirófano, el equipo receptor, volver, y contrarreloj, ya que los órganos no pueden estar mucho tiempo. Algunos más de doce horas y otros menos, lo que limita el lugar de ablación?.
En cuanto al tiempo que insume una intervención de transplante, ?depende del órgano. Un renal entre dos o tres horas, mientras que uno hepático puede llevar hasta 16 ó 18 horas, al igual que un multiorgánico o uno de intestino?, dijo Gondolesi.
Los profesionales que lo realizan, en tanto, al día siguiente siguen su actividad con los pacientes que van a sus consultorios, ?por lo que uno se encuentra sin espacio para descansar hasta dos días después de empezado el operativo. Es una especialidad que da muchas satisfacciones, pero que desgasta bastante a todos?, acotó.
Desterrar el miedo
Gabriel Gondolesi dijo que el número de donantes en la Argentina ?ha mejorado en los últimos años, sobre todo a nivel adultos, pero el gran problema a resolver es la donación pediátrica. Es un problema cultural o de educación, pero es más difícil para la familia donar órganos de un paciente que tiene menos de cinco años de edad que en un adulto?, reveló.
Añadió que ?no hay que olvidarse que hay niños que también esperan órganos y que los necesitan con mayor premura, con el agravante de que hay menos donantes?.
Gondolesi ejemplificó que ?el año pasado, de 500 donantes en el país hubo sólo cinco menores de un año. En tanto, el número de pacientes pediátricos en lista de espera es seis o siete veces mayor que los donantes?.
Por otra parte, convocó a la comunidad a donar órganos y advirtió que ?al momento de la donación, aunque la persona haya manifestado que quiere ser donante, si la familia no firma la donación, los órganos no pueden ser utilizados?.
Asimismo, indicó que ?la donación de órganos está muy bien regulada en la Argentina y no debería haber temores?.*
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