Proyectos de dos escuelas de Tandil fueron premiados por la Fundación Telefónica
Dos escuelas de esta ciudad recibieron una importante premiación de la Fundación Telefónica a raíz de proyectos que desarrollaron y que tuvieron impacto en la comunidad. Entre 15 iniciativas ganadoras del país estuvieron la Escuela 29 que trabajó en conjunto con JIRMM (Jardín Maternal de Mínima Matrícula) del Desvío Aguirre y la Escuela 501.
La Escuela 501 está ubicada en Avellaneda al 800 y el proyecto con el cual ganaron los 15 mil pesos de premio de la Fundación Telefónica fue “Echando leña al fuego”, que consistió en la construcción de un horno de barro comunitario.
Mariel Echeverría, maestra de la institución, explicó que “tenemos siempre la tendencia desde hace varios años de trabajar con proyectos solidarios. En realidad nosotros no los pensamos a los proyectos, sino que surgen de los contenidos. Por ejemplo, esta iniciativa surgió de contenidos curriculares que estábamos trabajando con el grupo de la escuela integral que son adolescentes y adultos, y uno de los contenidos era la energía, buscamos gente para que charlara con ellos sobre ese tema, sobre qué estaba pasando con la energía en el país y en Tandil”.
“En ese momento surgió el problema de que faltaba combustible, se empezó a armar una red de conceptos y contenidos que terminamos en el uso del gas como energía calórica. La mayor parte de los alumnos que tenemos proviene de diferentes barrios periféricos de la ciudad y empezaron a contar que en sus casas había muchas dificultades con el gas porque recibían una sola garrafa, y no les alcanzaba para cocinar. En muchos lugares no tenían horno, entonces todos los insumos que recibían en los bolsones, como harina, a veces no los podían utilizar”, contó.
Fue en ese momento cuando comenzaron a buscar alternativas para cocinar y surgió la idea del horno de barro. “Entonces empezamos a estudiar qué costo y qué función tenía un horno de barro, cómo se cocinaba allí y si esa podía ser una de las soluciones para la gente del barrio. Salimos a hacer encuestas que preparamos con los chicos para saber si a la gente le interesaba tener un horno de barro en el centro comunitario. Los chicos tabularon la información, toda la gente aceptaba que se hiciera, y mucha gente en medio de toda esas encuestas se ofrecían como voluntarios para ir a aprender con los chicos a hacerlo”, afirmó.
Se comunicaron con María Calá, que es la asistente social del barrio, ella convocó a la gente y comenzaron a construirlo. “Todos los lunes íbamos al Paraje Titi con un grupo grande de docentes, más Javier Pérez, que es un maestro de pretaller de la escuela que puso la mano de obra, él les enseñó a los chicos y trabajó con ellos en la construcción del horno en el Centro Comunitario María de la Paz”, relató. El 21 de noviembre se inauguró el horno en el centro comunitario.
“A su vez en la escuela con Daniel Alud, que es chef teníamos un taller de cocina donde los chicos aprendieron a cocinar para horno de barro, porque más allá de construirlo también debían aprender a cocinar en él”, explicó.
El contacto con la Fundación Telefónica surgió a partir de Adriana Rufrancos de la Red Solidaria quien tomó contacto con la escuela y luego en la reunión de la Mesa Solidaria se contactó con Guillermo Braile, de la Fundación Telefónica. A raíz de la premiación la escuela recibió 15 mil pesos. Mariel Echeverría expresó que “para nosotros es mucho dinero y eso nos ayuda para poder seguir con este proyecto. Tenemos proyectado hacer el horno de barro en otros barrios”.
El otro proyecto
Respecto al proyecto de la Escuela Primaria 29 del Desvío Aguirre que trabajó junto al JIRMM 5, María Laura Muñoz, la directora la Escuela 29, explicó que el proyecto “Juegos para pensar la historia” surgió “a partir de relevar en el diagnóstico que los alumnos tenían falta de interés por el estudio de la sociedad argentina a través del tiempo y no podían vincular esto al presente”.
“En la escuela se solían hacer actos donde los niños recitaban poesías, cantaban canciones alusivas o actuaban representando personajes estereotipados. No aparecía allí el tratamiento del tema histórico recordado o festejado. Desde el año 2006 comenzamos a realizar actos donde los niños más grandes contaban los hechos históricos enmarcados en el escenario político global, atendiendo a causas y consecuencias y no a la historia que recuerda meramente una sucesión de hechos y fechas desconectados entre sí”, señaló.
“Continuando con esta línea de trabajo nos pareció importante a partir del año del bicentenario profundizar en la conformación de la nación, desde los pueblos originarios que habitaron nuestro territorio continuando con la conquista y colonización y la conformación del Estado Argentino en el modelo agroexportador de 1880. Esto creó en la comunidad cierto cambio en relación a su visión de la historia”, aseguró.
Según indicó, a raíz de este cambio, “se revalorizo el estudio de las Ciencias Sociales en una comunidad donde los padres en general han completado los estudios primarios y las madres tiene estudios secundarios incompletos. Los padres se acercaron a la escuela para comentarnos que aprendían de lo que explicaban sus hijos”.
Asimismo, detalló que el proyecto consistió en “trabajar los distintos períodos históricos a partir de juegos que ayudaran a comprender la vida cotidiana en otras épocas como por ejemplo ponerse en el personaje de distintos habitantes de la Buenos Aires colonial y relatar su cotidianeidad: que hace todos los días, si es niño, si va a la escuela, si hay escuelas como las de ahora, si trabaja, si percibe dinero por su trabajo, en el caso de ser esclavo a quién le da su dinero. Otro juego fue representar la Feria de Chapaleufú, que se realizaba cerca de Tandil, donde los niños, como los antiguos pobladores blancos e indios intercambiaban productos varios”.
Por último, recalcó que “los juegos ayudaron a los niños a involucrarse, a ponerse en la piel del otro, a actuar a partir de los recursos con los que contaba en ese momento”.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios