Puede mejorar la Fiesta de un Deporte para todos
El otro día se charlaba y analizaba en el aire del ?Súper Deportivo? (Tandil FM) algo así como que Juan Martín Del Potro no ostente, entre sus tantos trofeos, un Movediza de Plata puede ser resultar paradójico. Laura Aladro, por caso, lo tiene y muy merecidamente como todos aquellos ?fuera de serie? que se mantuvieron en el ámbito local durante largo rato y eran ganadores cantados. ¿Pero qué hubiese ocurrido si Laurita se venía mucho antes a competir al Metropolitano?
La bien llamada Fiesta del Deporte amateur en Tandil, almanaque a almanaque, por lo que cuentan, y por lo que pudo apreciar este cronista el viernes pasado va puliendo detalles, pinta mejor. Y es para felicitar a Lourdes Martínez por eso y también a Carlos Rubén Ilero y toda la gente que acompaña y apoya este evento. Desde Miguel Lunghi hasta Ernesto Palacios en sus tiempos.
Van retocando y demuestran que independientemente de lo difícil que es apoyar en este país a las prácticas deportivas ?sin fines de lucro? y generar ingresos para eso, hay ganas y voluntad de no obviarlas. Se las considera.
Después, toda terna tendrá su interna (casi que viene de ahí la palabra) y siempre habrá sana discrepancia e incurable disconformismo. Nunca falta aquél que dice que un dirigente de alguna asociación hace fuerza por tal o cual, sea simpatía o familiaridad. Y en esos casos, quien esté en tema, debería denunciarlo porque los resultados deportivos no se discuten y lo subjetivo se rectifica con pluralidad.
Lo interesante es que la fiesta nunca pierda el amateurismo. Y con ese soporte, ya como deseo personal de este periodista que toca a la distancia el deporte local (tómese como tal), habría que jugarse e insertarle el ejemplo de los consagrados y/o profesionales que nunca dejan de maravillarse al ver a sus colegas huérfanos de ingresos luchando por superarse. Un Mauro Camoranesi o Pico Mónaco no podrían negarse nunca a ofrecer un discurso contando cómo era aquello de ir a entrenar ?a pata? o en bicicleta. Valga a cambio un Movediza simbólico de oro o, ni más ni menos, que el estruendoso agradecimiento de los presentes.
Porque estremece ver en una conferencia a Marcelo Bielsa, pero sin irnos a ese extremo didáctico y para que se entienda, la palabra del Tano Pernía arrojando una leyenda tiene un valor inconmensurable. Que la fiesta intente y apueste literalmente abarcarlos a todos. Más allá del ejemplo vivo, apostar por testimonios, anécdotas breves y hechos de familiares de un Juan Martín Del Potro o Elisa Cobanea para que fomenten y aúnen el amateurismo con el deporte rentado. No es una utopía, sería una situación ideal dentro de una velada tandilense. Que unos sepan que los senderos del Dique tienen las mismas huellas de procedencia. Porque que Emilio Spath haya entrado en la historia grande del hockey nacional debe ser expuesto como ejemplo. Que se sepa que con esos mismos palos hoy puede haber otro Spath ternado (pongámosle Eduardo) ejecutando un corner corto.
Estas líneas son sólo para alentar, porque la Fiesta del Deporte no debe ser menoscabada, sino potenciada. Lo importante, en sí, es la práctica y no la ceremonia. Seguir perfeccionándola es tarea de gente comprometida como la que está, porque si bien se apunta a premiar a los deportistas del ámbito local correspondería conciliar puntos de vista. Desde distintas asociaciones algunas ternas parecen no condecirse. Da la impresión que algunas hacen la suya. ?Por ahí en duatlón no ponen a fulano por ?profesional? y en automovilismo colocan a mengano aunque gane dinero?, reflexionó, con razón, el colega y amigo Fernando Uranga.
Ejemplo, tiempo atrás, en hockey, Juan Francisco Ortega supo imponerse en una terna por su meritorio pasado de selección pese a, por aquel entonces, ya estar compitiendo en Buenos Aires.
Para culminar, que la entrada sea libre y gratuita para toda la comunidad es algo insospechado aquí en Capital Federal, y es un gesto de nobleza que realza a nuestra sociedad, y otra vez a la organización (independientemente del calorcito que hacía en el Teatro del Fuerte). Seguirle aportando detalles, innovando, buscando engalanar al más humilde con el que está en la cúspide fomentaría lo mejor del deporte. Porque las sensaciones de ver en una misma sala a deportistas con capacidades diferentes con otros que también la rompen en un entrenamiento o en Flushing Meadows, no tiene precio. Por eso hay que seguir desafiando cada vez más fuerte a que se toquen, aunque sea una noche, los extremos.
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