Punto Verde presentó ante el Concejo Deliberante su plan de gestión de residuos sólidos
La presentación cobró fuerza a partir de la reciente firma de una carta de intención por parte del Intendente con Usicom para analizar la factibilidad de incorporar al actual relleno sanitario una planta de tratamiento con proceso de clasificación de los residuos, prensado del rechazo, encapsulado y disposición final.
“Para ello se ha presupuestado una planta de tratamiento de basura dentro del relleno sanitario, la cual en líneas generales consiste en la apertura de las bolsas de basura para recuperar desechos reciclables y posteriormente proceder al compactado del rechazo para disposición en el relleno”, marcó.
Frente a este escenario, presentó los lineamientos de un proyecto elaborado por los integrantes de la asociación civil que busca reducir las toneladas que terminan en el relleno sanitario; evitar que los residuos tóxicos lleguen al predio donde se entierran los desperdicios; minimizar los recursos naturales y humanos empleados para tratar los residuos; maximizar la salubridad del trabajo asociado y considerar a los actores sociales que realizan actualmente la tarea de valorización de desechos.
Situación actual
En el inicio de su alocución, Abásolo contextualizó que la ciudad cuenta actualmente con un predio ubicado a 15 kilómetros del centro destinado a la disposición final de residuos domiciliarios que utiliza la técnica de relleno sanitario controlado, al cual llegan aproximadamente 100 toneladas diarias de basura.
Se centró en el contrato de concesión con la empresa Clear que se rubricó en 1997. “Desde esa fecha hasta la actualidad el contrato se ha ido renovando periódicamente, actualizándose en términos de costes económicos”, repasó.
Sostuvo que la intervención pública en la gestión de residuos consiste en la “recolección domiciliaria y el traslado al relleno sanitario” y que “a fines de 2013 el relleno del que se disponía colapsó de forma programada y el Gobierno procedió a la compra de un predio lindero para abrir nuevas celdas”.
En cuanto a la problemática del relleno sanitario, Abásolo destacó que “reúne características y condiciones posicionadas entre las mejores del país”, pero apuntó que también implican una serie de inconvenientes como “la potencial contaminación de napas de agua, aire y suelo; la generación de metano, gas inflamable y de efecto invernadero, producido por la descomposición anaeróbica de desechos orgánicos; desaprovechamiento económico, ya que se paga por enterrar residuos que tienen valor en el mercado; y ocupación de terrenos que no podrán destinarse a otro fin”.
Sin separación
en origen
Al centrarse en la problemática que traería aparejada una planta de tratamiento sin separación en origen, expresó que implica “una gran cantidad de recursos humanos realizando un trabajo insalubre”, además los desechos tóxicos son “difícilmente recuperados una vez mezclados en la basura”.
Del informe elaborado por la asociación, marcó ante los concejales que “intentar recuperar los desechos reciclables mezclados con la basura implica un uso de mayor cantidad de recursos naturales para su limpieza” y además “algunos de los residuos reciclables también exigen manipulación cuidadosa y por ende es necesario no esconderlos en bolsas”.
Bajo esta óptica con esta metodología no se considera a los ciudadanos, que son “los generadores de la basura”, a las “asociaciones civiles que recuperan desechos reciclables”.
Cuestionó que esta visión se enfoca en un “modelo de negocio sin tener en cuenta otros factores que no son el económico, como el impacto ambiental y el impacto social”. u
***secundaria***
Los principales lineamientos del proyecto
“La gestión integral en el manejo de los residuos sólidos urbanos, basada en el desarrollo sostenible, tiene como objetivo primordial el mejoramiento de la salud y calidad de vida de la población y la preservación y sustentabilidad ambiental en todos sus aspectos, entendiendo a la salud en su sentido más amplio”, puntualizaron desde Punto Verde.
Entre ellos mencionaron “reducir las toneladas que terminan en el relleno sanitario; evitar que lleguen los residuos tóxicos; maximizar la recuperación de desechos reciclables y considerar a los actores sociales que realizan actualmente la tarea de valorización de desechos; maximizar la salubridad del trabajo asociado, los recursos naturales empleados y la implicación ciudadana para reducir, reutilizar y reciclar; y minimizar la contaminación y emisión de gases del proceso de gestión de residuos”.
En ese sentido, ubican a los ciudadanos como un “actor fundamental” para “reducir desde el hogar la generación de desechos y separarlos en una mínima cantidad de categorías para poder conseguir una gestión óptima”.
Para ello, consideraron necesario planificar una campaña de concientización continua para instruir a los ciudadanos para separar en origen.
Entre otros puntos, proponen además establecer “puntos verdes” en diversos lugares de la ciudad, circuitos “separados” de recolección y la utilización de bolsas “bio plásticas de origen vegetal” para los residuos compostables.
Pero también continuar con el circuito de basura normal, “reduciendo la cantidad de días e incentivando a la población para que se reduzca los restos no recuperables”.
El tratamiento
En el capítulo sobre el tratamiento, avanzan en la necesidad de realizar una “planta piloto de tratamiento de reciclables, escalable, a la que lleguen solamente este tipo de desechos”, incorporar a los recuperadores y a las asociaciones civiles que realizan la gestión de algún desecho reciclable y ejecutar “una planta piloto de acopio de cada uno de los desechos tóxicos”. u
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