?Putanesca? regresa a escena
“Horacio y Aurora cumplen treinta años de matrimonio. Un viaje a Buenos Aires por tres días en plan de segunda luna de miel enciende la mecha de un conflicto que latía desde hacía años y se disimulaba en la rutina familiar. Mientras dura el ajetreado viaje, no hay otra posibilidad que estar cara a cara. A ello se suma la aparición de un pintoresco personaje que aviva el fuego de la crisis y sobreviene la explosión”.
-Ya han hecho unas cuantas funciones ¿Están bien afianzados?
Marcos Casanova: -Hicimos ya ocho funciones, todas a sala llena. La obra va creciendo función tras función y el elenco se afianza. En consecuencia, crece la empatía con la gente. Y eso es lo que, a mi humilde criterio, nos quiere decir el público con tanto cariño evidenciado.
-¿Qué público los ha ido a ver y cómo se han sentido?
M.C: -Notamos la que asiste es la familia. Jóvenes que convencen a sus padres, esposas a sus maridos, padres a sus hijos…y hay contagio de buen humor.
-¿Qué desafíos se proponen como actores en esta obra?
M.C:-Que siga creciendo esta historia que queremos contar… acá no hay protagónicos, nadie se quiere salvar con papeles descollantes, es “Putanesca” la que crece, y todos tiramos en la misma dirección. Ese es el desafío básico y todos lo entendimos como tal.
-Cuando escribiste el guión ¿te imaginabas así la puesta en escena?
M.C: -Uno cuando escribe se forma imágenes mentales, pero la obra deja de pertenecer a su dramaturgo a partir del primer ensayo. Ahí juegan la creatividad de cada uno de los actores, las relaciones entre los personajes, la escenografía, la música y, por supuesto, la mirada del director que interpreta el texto y el proceso de creación con su mirada profesional. En este caso, la de una directora de lujo como Alejandra Casanova que, indiscutiblemente, es excelente.
-¿Cómo se sienten de que el público tandilense los siga eligiendo, siempre a sala llena?
M.C: -Con dosis iguales de orgullo y responsabilidad. Cada función es un desafío. Si el público llega de su casa porque le dijeron que la obra es muy buena, es muy fácil decepcionar. Cuánto más alta es la expectativa de la gente, mayor es nuestro grado de exigencia. Lo más peligroso es creer que la cosa ya funcionó ayer y creer que hoy ocurrirá lo mismo poniendo el piloto automático, nada más lejos. El público tandilense nos sigue porque sabe que cada función es única e irrepetible y que estaremos ahí para brindarnos por entero.
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