¡Qué buenos!… eran
No era demasiado difícil prever que el combate entre dos grandes y viejos boxeadores, con más experiencia y mañas que virtudes, brindaran un pobre espectáculo. En 1993 Roy Jones le había quitado el invicto a Bernard Hopkins, el del record de defensas en la categoría mediano, y ahora en tren de revancha los volvían a poner frente a frente. Hopkins luce físicamente espléndido y viene de ganar dos peleas, una de ellas a Kelly Pavlik, pero carga con 45 años. Roy Jones, apodado Junior que en algún momento fue considerado el mejor libra por libra con 41 años, hace tiempo que tiene una carrera irregular y últimamente el único rival de fuste que sucumbió ante sus puños fue Jeff Lacy.
Tal vez fue una fallida remake, como aquella tercera pelea entre Ray Sugar Leonard y Mano de Piedra Durán donde ambos demostraron, como en esta oportunidad, lo lejos que estaban de sus buenas épocas de esplendor. La diferencia está en que ambos cargaron con sus falencias con dignidad, en cambio Hopkins hizo un abundante despliegue de infracciones, desde aplicar la cabeza como tercer puño sin ningún disimulo y teatralizar en forma exagerada por dos veces, los golpes en la nuca que le aplicó intencionalmente Jones y, que pusieron en duda la continuidad de la pelea. Los únicos momentos de interés, tan breves como improductivos fueron cuando luego de ?reponerse? de esos golpes antirreglamentarios Hopkins atacó furiosamente, a tal punto que siguieron castigándose después de la campana. El árbitro Tony Weeks descontó un punto a Jones luego de la primera infracción, las demás no existieron. Fue tal vez la peor actuación de este árbitro del Estado de Nevada que tampoco tomó ninguna medida cuando en el round once Hopkins le abrió un párpado a su rival con un generoso cabezazo. Ganó Hopkins, se tomó revancha. Ambos se llevaron un coro de abucheos en varios pasajes de la pelea y al momento de dar el fallo. Si el ganador tuvo alguna intención de pelear Jones no tenía demasiadas, paseándose como un león hervíboro sobre el ring. Con esa rara parada de diestro pero con la derecha adelantada, se pasó la noche en amagues, retrocesos y trabas. Los viejos pergaminos, sin excepción, son ajados por el paso del tiempo. Y esto fue lo que demostraron Hopkins y Jones.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
¿Se busca promotor?
Cosa rara, en Tandil hay varios clubes que están en condiciones de ser promotores de festivales boxísticos tanto amateurs como profesionales. Inclusive, se maquinó un enroque de cargos, para que un renunciante (¿?) y un miembro de la Comisión Municipal de Box pudieran realizarlos como si fueran patrocinados por la Dirección de Deportes de la Municipalidad, con la venia de su titular, de acuerdo a las gacetillas que se enviaron a los medios de comunicación, continuando con el gustito que le tomaron al antirreglamentario autocontrol.
Por eso extrañó que el presidente de la desértica y por lo tanto inhábil Comisión Municipal (desconocemos si un decreto la ha regularizado) tratara de contratar la licencia de un promotor marplatense para realizar un festival en Tandil. La respuesta, al pasar y al toque fue negativa, quedando el peticionante como cuando el colectivo nos deja bajo lluvia, junto al palo, y sigue de largo.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios