¡Qué finde!
Este fin de semana tuvo para todos los gustos. El primero fue desde Bariloche. Extrañamente y gracias a un promotor que no midió en su verdadera dimensión las cualidades boxísticas del colombiano José Palma, TyC Sports nos dio la oportunidad de ver sobre el ring a un boxeador que llenó los ojos y la pantalla como hacía tiempo que no se disfrutaba. Palma, con ocho combates ganados por nocaut en once triunfos; de las tres perdidas, una sola por la vía rápida y dos empates, se lució en una dimensión que excede el común de los visitantes y muchos de los locales, en su enfrentamiento con el local Domingo Andino Vilpán, que con catorce nocauts sobre veintiuna ganadas, con fama de tener pólvora en sus manos, considerando que sus últimas cuatro las había ganado antes del límite, se ganó una verdadera lección de boxeo de alto nivel. Palma es un boxeador técnicamente exquisito, maneja notablemente las distancias, emplea los rectos y hasta se da el lujo de partir con la izquierda en uppercut, sin perder, en ninguna acción, tanto en la media como en la larga distancia, la postura, para seguir pegando con efectividad sin desarmar la guardia. Virtuosismo que se debe en gran parte a que tiene bien claro el concepto de que las distancias se manejan con los pies y en eso fue impecable. A Vilpán lo llenó de golpes, de todos colores y facturas. Ante las menores y notables diferencias del neuquino, a simple vista, sin llevar puntaje, la victoria del colombiano no sólo era amplia sino con una calidad que en un cómputo global se podría calificar como la del maestro con un principiante. Los jurados, ante el asombro del periodismo, le dieron la victoria a Vilpán, una victoria que por lo desatinada ?acá no hay ignorancia sino directamente mala fe- le hace un enorme daño al boxeo. Mario Pieri y Roberto Vidal fueron los autores de las tarjetas dibujadas. Salvemos a Oscar Torres, que vio ganador al colombiano.
El mismo sábado, en Texas, se disputaba una de las peleas más esperadas. El ex mosca Manny Pacquiao, que ya llevaba cinco títulos en pesos no consecutivos, enfrentó a Antonio Margarito por el título de los supermedianos. El filipino aún peleando como un welter (65,600) le dio una paliza memorable al excampeón del mundo, que lo superaba en altura y en peso (estaba dentro de los supermedianos con 68,100). La velocidad, la ferocidad y el ataque endemoniado de Manny hicieron estragos en el físico de Margarito, que terminó con ambos pómulos hinchados, uno de ellos con fractura, un ojo completamente cerrado y heridas varias sobre el puente de la nariz y la frente. El nuevo campeón es insoportable, tiene una especie de pulmotor que lo hace pegar, pegar y pegar con justeza y combinaciones explosivas, sin descansar un segundo de los treinta y seis minutos que dura el combate. Sus rivales, que han sido todos de primera línea cuando subió de categoría, han caído ante su metralla imparable. Es un boxeador para el asombro, un verdadero fenómeno que ha emparejado el record de seis coronas en diferentes categorías de su también vencido Oscar de la Hoya. Le falta Floyd Mayweather Jr., pero esa posibilidad todavía no aparece en el horizonte.
Sonaba raro que un domingo hubiera boxeo. Así fue, en el Superdomo Orfeo de Córdoba. Lisandro Ezequiel Díaz, apodado ?El Carnicero?, puso en juego su cinturón argentino de los pesados frente al fenómeno mediático del momento y ex campeón argentino y sudamericano Fabio ?La Mole? Moli. Se disputaba el tercer combate entre ellos con un triunfo para cada uno y por la vía expeditiva. No fue una buena pelea. Los pesados son lentos, más aún cuando Díaz estaba cercano a los 110 kilos y ?La Mole? orillando los 125. Moli se dedicó a esperar y meter su derecha en punta. Más activo, el campeón buscó abrir una brecha pero la veteranía del cordobés se lo impedía con la izquierda en punta, saliendo de la línea de fuego y metiendo su derecha. Hasta que una vieja cicatriz sobre la nariz de Díaz se abrió y comenzó a emanar sangre en una abundancia poco común. Con el rival en esas condiciones, Moli empezó a jugar tratando de imitar el bailoteo de Muhammad Alí, pero más se parecía a Carlitos Chaplin en ?Luces de mi Ciudad?. Finalmente, el sangrado era tan profuso que el árbitro declaró el nocaut técnico, consagrándose nuevo campeón el astro de ?Bailando por un sueño?, a la vez que anunció su retiro.
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