Que no se detenga el seven Fernando Varela
Otra vez un fin de semana de verano que se fue y con él la guinda de los piques impredecibles que ya se alista para volver a ser trabada en numerosas fases y formaciones cuando más adelante la cosa vuelva a ser de quince. Es que el Fernando Varela le dijo chau a 2010 y, tras eso, varios dirigentes de Los 50 podrán volver a vivir una semana ?como la gente? sin tener que variar sus habitualidades en pos de los detalles de los días previos.
Es tradicional por la gente del club que lo organiza, por cada jugador y ex jugador cincuentero que hace gestiones; porque cada año lo encaran con el mismo entusiasmo los mismos propios y vecinos, y distintos y habitués extraños; por la fecha del calendario y porque el público lo sigue acompañando. Muchos chicos y no tan chicos esperan ese fin de semana como algo atípico, agradable, dentro del verano serrano. Y las chicas, lo mismo.
Perdió un poco de ?chapa? este torneo de rugby ?rápido?, cuando años atrás le quitaron la posibilidad de sortear un auto y allí se revalorizaron los sabores del desinterés. Algunas figuras o equipazos lo obviaron de su rutina veraniega, y pese a que, por eso mismo, se fomentó el espíritu del amateurismo, podemos dar fe de que eso siempre estuvo y tampoco se iba a perder. Además, grandes valores para fichar siempre habrá. En un sector de la cancha uno, un chico decía con admiración: ?Mirá, ése es Fasano de CASI?. Y del otro lado, sentado en una tribuna, alguien apodado ?Cotorra? confesaba que era la primera vez que presenciaba un partido de rugby.
Se le podrán machacar algunas salvedades, como mandar a la cancha dos la semifinal de la Copa de Oro u otras cuestiones discutibles de organización que no vienen al caso porque este texto es para destacar que en el Fernando Varela es más lo bueno que lo malo. Y que ese aporte se debe a lo humano. ¿Un ejemplo? El hecho de que a último momento, fuera de término, aparezca un equipo ?descolgado? y haya que retocar todo el cuadro para no dejarlo pagando. Y que por eso mismo, otros equipos se liguen un partido de más en un horario que cualquiera quisiera evitar: domingo a primer turno, son precisamente las cosas que hacen a la ?buena onda? que se respira en general. Es la que convierte a este Seven en uno desestructurado. Y eso se percibe en el aire, muchas cosas van surgiendo y emparchándose sobre la marcha y otras se barajan con antelación. Pero la esencia no cambia y ni unas ni las otras impedirán que la pasión y diversión siempre se sustancie del resto de las cosas.
¿Se pueden mejorar cosas? Sí, cientos de detalles. Pero el hecho de que algunos planteles vayan netamente de joda y de paso se golpean un rato, es parte del espectáculo. Otros van a ganarlo y eso sería bueno seguirlo incentivando. SIC viene presentando equipos bien armaditos y por eso se llevó las últimas dos ediciones.
Por otro lado, siempre habrá rugbiers fuera de serie que se cortan a lo largo y ancho de una cancha y que generan admiración y, al mismo tiempo y sin darse cuenta, mientras corren con otro tipo atrás y el alma ya nos les da para más y ese loco que los persigue es tildado de poco menos que eso mientras siembra la disyuntiva entre los que sostienen -en cuestión de segundos- ?lo alcanza? o los que piensan ?ya no lo agarra?, están fomentando el deporte. Y esos mismos labios perezosos que le apuestan al destino inmediato, refrescándose con una botellita en la mano, si es try o no y todo el resto de los mencionados están haciendo a la existencia del Seven Fernando Varela. Del mismo modo el invalorable decir ?presente? de Los Cardos y Uncas Y tan sólo por eso o por todo lo otro mencionado y, también por lo olvidado en estas breves líneas, dicho torneo no debe detenerse.
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