¡Qué susto!
Por un lado fue todo un acierto el elegirle como rival a Marcos Maidana al ex campeón del mundo Demarcus Corley. A los 36 años, cuando ya se lo considera ?un viejo?, el norteamericano demostró que es un ?anciano venerable? -un viejo sabio- y desnudó una cantidad de falencias del implacable pegador argentino como nadie lo había hecho hasta el momento. Y es muy saludable que haya ocurrido así, para no encontrarnos luego con las descorazonadoras sorpresas que generalmente nos regalan los que salen a competir con los de primera línea sin ningún tipo de fogueo y con records de cabotaje.
Por el otro, probablemente hubo una lectura errónea sobre las actuales capacidades del ex rival de Floyd Mayweather, de Miguel Cotto y de Zaab Judah, que últimamente venía de pelear con ?don nadie? e inclusive perdiendo por nocaut en la anteúltima con Freddy Hernández, un welter que solamente está reconocido en el ranking -más allá de los diez mejores- por la AMB. El puño atómico del ?Chino?, debería estallar en el mentado flojo mentón de Chop-Chop, aún cuando en toda su carrera solamente perdió tres veces por nocaut. De yapa zurdo. ¿Qué no importa? Por caso pregúntenle a otro dinamitero como Walter Matthysse qué le pasó con Paul Williams.
Sobre el ring un enorme y musculoso Corley marcaba el paso ante un pasivo y comparativamente esmirriado Maidana prendiendo una luz roja que se asociaba con el silencio en que estaban sumidos los casi once mil espectadores anulado por un boxeo clásico, pulido y agresivo. En el tercero, un cabezazo de Corley -cosa común cuando pelea un zurdo con un diestro- le abrió una herida sobre el ojo al argentino que pudo ser bien controlada por el experto cuter Miguel Díaz -después recibió seis puntos de sutura-. Esta acción, determinó un cuarto round vergonzoso. Fue una riña de cantina plagada de infracciones de todo tipo que el árbitro Alvarado, un referí de segunda línea- no pudo controlar. Como tampoco pudo hacerlo durante todo el combate. Seguramente no descontó puntos porque si debió hacerlo con Corley, también debía penalizar al argentino cuando golpeó en la nuca o después del break.
Un uppercut de derecha dejó en pésimas condiciones a Corley que a duras penas llegó al rincón. Y en el séptimo vino esa mano demoledora, como para voltear al obelisco, con increíble puntería y la cabeza del norteamericano rotó sobre su cuello -signo del golpe perfecto- y se vino al suelo. Se levantó a los 9 segundos, como buen zorro aprovechó todo el tiempo que le daba la cuenta y faltaba la mano final, la que no llegó, la que el ?anciano? con experiencia pudo sortear cuando la pelea cambiaba de ritmo y de dueño, merced al trabajo del argentino que acumulaba un buen puntaje en esos últimos tres rounds.
Faltaba la última sorpresa. El ahogo de Maidana. Inexplicable si tomamos en cuenta que se dijo que para esta pelea subía con la mejor preparación de toda su carrera. Evidentemente no fue así. Ese notable cansancio que lo hizo llegar angustiosamente al final, perdiendo los últimos tres rounds, mostrando que hay una deuda que saldar y un trabajo que corregir.
Los jurados Simmons de Panamá y Portocarrero de Nicaragua sorprendieron (aunque ya de los jurados no puede sorprender nada) con 7 puntos a favor del ?Chino?. Andrade de Uruguay fue más prudente, le dio tres. Para quien esto escribe era un fallo tan cerrado que un punto más o menos, podía decretar un empate o el triunfo de Maidana.
El amigo Rey Sánchez, destacado periodista radicado en Estados Unidos, el que tituló ?Argentina es líder en robo de peleas?, ante la abultada diferencia otorgada, no parece cambiar de opinión, aunque reconoce que la pelea fue muy pareja y que Corley al menos merecía un empate. Agrega -aunque mal de muchos consuelo de tontos- que últimamente en todos lados ?se cuecen habas?.
Maidana es el boxeador argentino que actualmente está mejor cotizado y afianzado internacionalmente. Sus manos forradas de anestesia son un especial atractivo sobre todo en el país del norte, pero los que tiene por delante Amir Khan, Tim Bradley, Devon Alexander y porqué no su único vencedor Andriy Kotelnik, no le van a perdonar la vida si vuelve a subir con semejante déficit de preparación.
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