Quedó abierto en Escuela Sábato de la Unicen el ciclo lectivo anual
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Izada la Enseña y cantado el Himno Nacional Argentino, la secretaria académica de la Unicen, profesora Mabel Pacheco, pronunció las palabras iniciales acentuando el progreso vivido por el establecimiento desde su creación, cuando “sólo contábamos con setenta estudiantes desde el cuarto año de la enseñanza secundaria, matrícula que se ha acrecentado hasta abarcar la totalidad de los escalones educativos a partir de primer año”.
En su resumida oratoria Pacheco se refirió al porqué le corresponde en nombre de la Universidad concurrir a este acto, aludiendo así a la relación académica que desde su nacimiento mantiene la Escuela con los claustros universitarios.
Recordó, a su vez, la razón de las denominaciones Ernesto Sábato en Tandil y Adolfo Pérez Esquivel en la Escuela gemela que funciona en Olavarría, donde también el día 28 de febrero comenzaron las clases. Al referirse a dichas figuras de la contienda por los derechos humanos tomó palabras del Nobel inherentes a la labor formativa local: “la escuela de Tandil no lleva mi nombre, pero sigue mis pasos”.
CONCEPTOS DEL DIRECTOR
“El inicio de un nuevo ciclo lectivo es un momento que debe enorgullecernos a todos. Pues es el momento donde la esperanza se resignifica al habilitarse los espacios donde nos apropiaremos de los conocimientos que nuestra sociedad valora y donde todos creceremos tratando de alcanzar la máxima autonomía y el mayor compromiso social al que podemos aspirar”, leyó luego el director, licenciado Tomás Landívar, al dejar inaugurado el período lectivo.
“En este sentido – dijo — es ésta una escuela que se propone “habilitar espacios”, espacios de pensamiento, de creatividad, de formación ciudadana.
“Creo que no es presuntuoso afirmar que nuestra escuela es, a pesar de su muy corta vida, es una escuela consolidada, con un perfil muy definido. Perfil con el que mucha gente de la comunidad acuerda a juzgar por la demanda para ingresar a nuestras aulas”.
“Tal consolidación, así como el perfil logrado, es producto del trabajo de mucha gente durante estos ocho años de vida institucional. De mucho debate, de muchos acuerdos, de muchos sueños”.
EL EJEMPLO DE SABATO
“No en vano – continuó — esta Escuela se llama Ernesto Sábato, persona que se destacó en las ciencias, en las artes y en el compromiso ciudadano, entre otras virtudes, a través de su destacada labor como presidente de la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas”.
“Ernesto Sábato nos dejó su ejemplo, el de un hombre que vivió con intensidad su época, que cometió errores y tuvo sus limitaciones, tal como desde su humildad reconoció, pero que buscó la verdad incansablemente transitando los caminos de las ciencias, las artes y la política”.
“Ustedes ven en nosotros a personas adultas, serias, prudentes, poseedores de muchos conocimientos; pero sepan que en nosotros encontrarán tanto seguridad, comprensión y conocimientos como dudas y contradicciones. El ser adulto es garantía de haber caminado más, pero no de ser más, de saber más de algunas cuestiones, pero no de todas. Por eso digo que debemos caminar juntos, reconociendo en cada uno nuestras posibilidades y nuestras limitaciones. Reconociendo, al igual que Sábato, con humildad, nuestros errores”.
ENTRE TODOS
“¿Y qué le pedimos a los alumnos para poder transitar juntos este camino formativo?”, se preguntó el Director: “Confianza en la escuela; en todos nosotros; esfuerzo para sacar de ustedes mismos lo mejor que tengan; responsabilidad para estar a la altura de las circunstancias; respeto hacia todos los miembros de la comunidad educativa, y participación, porque a esta escuela la hacemos entre todos, y todos los días”.
Retiradas las banderas de ceremonia al concluir el acto público, alumnos y docentes dieron esa mañana inicio al primer día de la labor lectiva.
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