¡Queremos un país mejor!
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Iniciando el año, una enfermedad ya conocida en nuestra tierra pero no erradicada, llegaba a la Argentina y ?para quedarse? (según lo afirmó Ocaña, ministra de Salud de la Nación).
Así como la epidemia (que se inició en Bolivia en noviembre de 2008, siguiendo su paso por Paraguay y luego Brasil) se instalaba en nuestro país provocando que la gente se alarme y preocupe, a medida que las cifras de afectados aumentaban a diario.
?Ya se esperaban casos de dengue porque se había registrado circulación del virus en los veranos pasados, pero es probable que en algunos lugares como en la provincia del Chaco, los diagnósticos se hicieron tardíamente…?, expresó Juan C. Bossio, director de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación.
?Cuando se desencadenó la epidemia en Bolivia era previsible que llegara a Argentina. El sistema de salud falló. No reaccionó?, declaró el doctor Tomás Orduna, infectólogo del Hospital Muñiz.
El miedo cundía en la población a la vez que ?insuficientes medidas sanitarias de prevención? llegaban en forma tardía sólo a sectores de acceso a la información (no así a poblados alejados y tal vez algo olvidados…) creyendo que con vaciar tachos o todo recipiente que acumulara agua o bien tapando los que la contuvieran, podrían acabar con la reproducción del mosquito causante del mal.
El Aedes aegypti invadía las provincias del norte contagiando a miles de sus habitantes, especialmente de zonas de extrema pobreza y escasos Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS), como por ejemplo en Chaco: un CAPS cada 4.850 habitantes y más de 10.000 casos (según declaraciones de médicos de esa provincia). ¿Fue una coincidencia que el dengue ?visitara? lugares de bajos recursos sociales, económicos…?
¿Nadie pensó que dengue y estrategias sanitarias debían ir de la mano y así unidos, evitar que la enfermedad se quedara?
En el mes de febrero se contabilizaron 234 casos en Salta y Jujuy, se registraba un caso cada tres horas; a fines de abril más de 22.000, dieciocho provincias afectadas, siete muertos en total y aún así la Declaración de Emergencia Sanitaria Nacional (solicitada por la Secretaría de Planificación de Salud de la Nación), fue rechazada por el Congreso. ¿Cuántos contagios más se necesitaban para lograr la aprobación de esta ley?
Posteriormente, surgió en México otra epidemia: la Gripe A, cautivando el interés y la preocupación no sólo de los argentinos sino del mundo entero y causando un nuevo estado de alerta y zozobra.
Y así el dengue quedó en el olvido junto a sus víctimas, pasando a formar parte de un capítulo más de ?El libro de los malos recuerdos sobre atención sanitaria del país?. ¿Y después qué?
Desde nuestra mirada de niños y como ?simples y pequeños ciudadanos?, creemos que la miseria, la indigencia, la falta de trabajo, la ignorancia, el olvido, son la principal epidemia que sufre, en especial, el norte argentino.
Y para que no haya más muertes ni familias angustiadas, el Estado deberá formar e informar a sus habitantes en tiempo y forma, difundiendo ?medidas sanitarias a tomar? a todos los rincones del país y entonces la palabra Prevención logrará el efecto deseado.
El próximo verano, cuando las larvas despierten ¿comenzará otro nuevo capítulo? ¿Y cuál será su final? ¡Queremos un país mejor!
Alumnos de 6to. A y B
Docente a cargo: N. M.
DNI 13.307.943
EP 2 Tandil.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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