QUERIDA DOCENTE: La jubilación de Lucía Della Maggiora (2-6-08)
-Tomamos unos mates, charlamos de todo un poco, hicimos cosas que teníamos pendientes, que había que terminar de ver… y ¿sabe? no estoy mucho de acuerdo con esa frase de Cohelo de que hay que cerrar las puertas. Jamás las cerré cuando me fui de una escuela, al contrario, las tengo abiertas en el cariño de la gente, de los chicos.
-Seguramente Cohelo no se refería precisamente a situaciones como la suya, con esa vocación de servicio. Debe ser muy difícil dejar atrás afectos y tantas cosas que uno fue dando y tomando del entorno, vio crecer los niños hasta convertirse en adolescentes.
-Es que ya tengo hijos de alumnas mías e inclusive he estado en casamientos de algunas y los recuerdos de esas familias son buenos momentos que me quedan en el corazón. Agradezco a Dios, a la vida, por haber transitado por donde lo hice porque no fueron muchas escuelas pero hoy en día salgo con amigas que he hecho en todas ellas, nos encontramos y es una mezcla de docentes de todos lados que compartimos tanto que podría decirse que somos como hermanas.
-¿Dónde hizo la secundaria?
-Me recibí en Sagrada Familia y comencé a estudiar psicopedagogía en Buenos Aires y empecé a trabajar en el colegio de las Hermanas de la Misericordia en Villa Devoto y no culminé mi carrera por motivos políticos, era en los 70 y me asusté tanto que me vine y terminé trabajando en Sagrada Familia.
-¿Uno de sus profesores fue el Padre Mujica?
-Sí y lo recuerdo con muchísimo cariño y también tuvimos al Hermano Septimio que fue otro de mis profesores, una excelente persona y nos dolió mucho todo lo que les pasó. Fue una época muy fea, de la cual escapé, tenía 24 años.
-Y su familia agradecida.
-Ya lo creo, porque tenía hasta pesadillas como que me venían a buscar en cualquier momento. ¡No podía dormir! Buenos Aires estaba bastante caótico, era una cosa de estar dando clase y que pase el rector y diga ?los que tienen que pasar Congreso ya se deben ir…?. Tengo recuerdos muy dolorosos de esa época. Me vine y comencé a trabajar con las hermanas acá, fue como mi casa por años, mañana y tarde.
-¿Qué grados tuvo?
-Todos, los que más tuve fue primero y séptimo y épocas en que estaban en simultáneo, los chiquitos a la mañana y los grandes por la tarde. Fui coordinadora de Matemáticas y Ciencias Naturales, me había perfeccionado en la Escuela Argentina Modelo en Buenos Aires, de modo que también ocupé ese cargo allí.
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LA HERMANA ALICIA
-¿Cómo la recuerda a la hermana Alicia, tanto tiempo directora de SAFA y en la actualidad viviendo en Córdoba? Se lo pregunto porque entonces había como dos bandos, uno que la amaba y otro que ?prácticamente- la odiaba.
-¡Yo la amo!, con ella me recibí, me ayudó muchísimo, tuvimos encontronazos como todo el mundo pero la aprecio muchísimo, ella apoyó mucho a mi familia cuando perdimos a papá, estuvo al lado de mi madre.
-¿Se puede decir de ella que es todo un personaje?
-Sí, actualmente vive en la ciudad de Córdoba y de vez en cuando tenemos contacto telefónico, en estos días está por ser su cumpleaños.
-También estuvo dando clases en la escuela 2, Carlos Pellegrini
-Estaba trabajando en SAFA y me fui a una escuela rural cerca del Haras General Lavalle que ya no existe más, hace poco pasé y ya no tiene ni los techos, está toda destruida. Se cerró cuando se abrió la escuela de concentración de Azucena. Pasé por la 32 unos meses y por la 34 con gratísimos recuerdos de las dos. Luego ingresé a la escuela 2 por unos cuantos años, lugar donde había hecho mi primaria y salí de allí porque me presenté para un concurso para secretaria y lo aprobé. Entonces fui a la escuela 5 que se había quedado sin secretaria y de allí me derivaron a la escuela 21.
De todas tengo muy buenos recuerdos.
?LOS VAGOS LINDOS?
-¿Qué diferencia hay entre un chico del campo y uno de la ciudad?
-Si bien me he manejado en escuelas muy numerosas, cuando llegué a la 5 no era tanto, en la de campo es una familiaridad impresionante. En cuanto a estudio no percibí diferencia. Fue una experiencia muy rica, allí se tomaba la comunión, se hacían reuniones… también encontrábamos víboras (risas). Realmente la pasábamos muy bien.
-Los alumnos de una escuela pública y los de una privada tienen muchas diferencias? Y no me refiero precisamente a cuestiones económicas.
-No. Siempre me he manejado de la misma manera y el tratamiento de los chicos hacia mí o hacia ellos no difiere de un establecimiento a otro, incluso utilizamos los mismos libros, idéntico material. Jamás tuve inconvenientes. A los chicos hay que saber tratarlos, eso es fundamental.
-¿Es verdad que un vago tanto en la primaria como en la secundaria puede llegar a ser brillante cuando llega a la Universidad?
-Sí, me ha pasado, los vagos por ahí son los que más se recuerdan. Les digo ?los vagos lindos?, cuando me iba ya definitivamente, días atrás, los más vagos son los que se me colgaban del cuello. A veces cuando la maestra los mandaba a dirección ellos iban contentos y decían: ?me voy con Lucía?.
MERECIDO RECONOCIMIENTO
Lucía envió también una carta al Consejo Escolar para agradecer todo el apoyo recibido durante sus años de docente, secretaria y finalmente directora. Reconocimiento que la titular del Consejo, Mery Fuentes, aseguró que era absolutamente merecido. ?Siempre tuve el acompañamiento de las autoridades desde que fui directora y gracias a las compañeras docentes de la escuela, que es como mi familia, pude llevar adelante muchas cosas. Sé que otras tantas quedaron en el tintero, que algunas se pudieron hacer mejor, pero en la balanza pesa lo positivo y vuelvo a repetir: para mí fue un placer terminar mis años en la escuela 5 con ese grupo de gente, tanto los papas como cooperadores?.
-Ha visto por lo menos dos generaciones de alumnos. Cuando comenzó era muy distinto a la actualidad ¿cambió para bien o para mal?
-Según de qué lado lo mire. Muy distinto sí. Antes era todo más direccional la enseñanza, más autoritaria, pero también había inmenso cariño, yo recuerdo a mis profesores, maestras con muchísimo afecto. Pero ahora el nene, el adolescente viene y te da un beso y es hermoso, a mí me encanta.
Recuerdo que cuando comencé en la escuela 5 entraban y no saludaban y les decía ?no dormí con vos, ¿por qué no saludás??? Y se fueron acostumbrando, si bien algunos nunca dijeron buen día, decían ?hola Lucía ¿cómo estás?? y eso me encanta. No tengo resentimientos por las otras épocas, para mí también fueron muy lindas.
-Las docentes eran más estructuradas con sus delantales almidonados, tacos altos y medias con raya y peinadas como de peluquería. Ahora andan de jean y guardapolvos a cuadritos.
-Y si una maestra tiene niños muy pequeños hasta se sienta a jugar en el piso con ellos, es como que uno está más cercano a la situación familiar del niño. Nunca sentí una distancia, si bien había formalidad, no sentí la distancia ni con los directivos ni con los chicos.
Es que uno fue cambiando con los alumnos y con la sociedad. Los mismos cambios educativos te fueron llevando a no ser tan direccional.
-Usted debe haber vivido varios de estos cambios, algunos que se reinventaban, otros que intentaban ser absolutamente diferentes ¿qué opina de ellos?
-Adaptándome, porque no quedaba otra, entonces con los chicos delante se iba haciendo lo que se podía. No lo viví demasiado complicado, porque el gobierno nos tuvo que esperar también a nosotros en esos cambios.
-Y este último ¿cómo lo ve?
-Yo ya me estaba por jubilar de modo que no me metí mucho pero me parece positivo, pero le aseguro que sé más por lo que las docentes me han contado que por lo que llegué a leer (dice sonriendo).
A SU SERVICIO…
-En la actualidad ¿la docencia es una vocación de servicio?
-La vocación es fundamental. Hay gente con mucha vocación trabajando en la docencia, a mí me ha tocado compartir con personas extraordinarias, también con los maestros rurales y de las escuelas especiales. ¡Hay que verlos trabajar y uno se da cuenta cuánta vocación de servicio tienen!
Nunca me sentí capaz para trabajar con discapacitados ?lo digo con sinceridad-. En la escuela 501 estuve diez días hace mucho tiempo y después de esa suplencia tuvo que ir la directora a llevarme el cheque a mi casa porque no me animaba a cobrar por ese servicio.
-¿Cómo era para calificar a los alumnos?
-Viví todas las épocas, cuando había que ser muy rígido, cuando había que dejar pasar y uno se tiene que ir adaptando a todo eso. Pero debo confesar que he sido muy ?manosuelta?.
-¿Y en cuanto a hacer repetir un año?
-Si se piensa que un chiquito tiene que repetir ?no nos olvidemos que es un año de vida- es porque se cree que el alumno va a lograr algo más. Ahora, si ese nene no va a dar más y se lo va a hacer repetir y va a estar igual, no tiene mucho sentido. Personalmente, siendo directora siempre valoré la palabra del docente. Nunca jamás le corregí una nota a una docente, sí pude orientar, conversar, pero cuando ponía la nota le respetaba.
-¿De que sirve un cero?
-Realmente pienso que para nada.
-Entonces cree que es preferible estimularlo a superarse, darle una oportunidad
-Creo que hay que hacerle entender que a él no le sirve de nada.
UN NUEVO TIEMPO
-¿Alguna situación que no se quiera llevar entre tantos recuerdos?
-La verdad es que no se me ocurre porque de hecho ha sido todo muy satisfactorio. Es más, trabajar en este país de lo que a uno le guste, para lo que se tiene vocación, es maravilloso.
Nunca tuve problemas con mis compañeras y lo valoro tanto que hace que no recuerde situaciones desagradables. De pronto en alguna oportunidad un papá me pudo haber gritado, pero no ha pasado de eso. No, en realidad todos mis recuerdos son buenos.
-¿Qué va a hacer a partir de mañana?
-Todavía no sé, me han invitado a participar de un proyecto solidario y eso me gusta mucho, me dedico mucho a hacer manualidades, que me encanta.
-¿Qué recuerdos tiene de ?El diario en la Escuela??
-Con Adira y El Eco de Tandil, participamos en muchos congresos con el apoyo del director del Diario. También hicimos durante un año, semanalmente, talleres para docentes en el SUM del Multimedios.
-¿Qué otras cosas le gustaría hacer ahora que va a tener más tiempo?
-Me gusta viajar; sí, creo que esa es una de las cosas que más me gustaría hacer.
-¿Cómo cerraría esta nota?
-Dando mil gracias a todos los que estuvieron conmigo siempre y a los periodistas que rescatan de los docentes su vocación de servicio. En este caso soy yo, pero son tantos los que luchan por la educación de sus alumnos y eso hay que hacerlo notar. No son todas pálidas.
Y, definitivamente, no cierro ninguna puerta, no podría hacerlo y me quedo con los mejores recuerdos de mi vida como docente y directora.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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