“Quiero demostrar que puedo hacer las cosas bien”
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-¿Estás esperando que se resuelva tu situación?
-Sí. Estoy esperando que me llegue alguna respuesta del Juzgado
-¿Y cómo te gustaría que sea esa respuesta?
-No sé, que me den algún beneficio.
-¿Como qué?
-Que me dejen salir y venir a dormir acá o firmar. O que me den arresto domiciliario. Poder trabajar, porque si no trabajo…
-¿Vos trabajaste en el campo?
-Sí. Mi viejo labura en el campo y me da la oportunidad de laburar con él. Eso es lo que quiero.
-Tu viejo trabaja con los caballos. ¿A vos te gusta eso?
-Sí me gusta. Me gustan los animales.
-¿Tuviste oportunidad de hablar con el fiscal?
-Sí hablé con él y me dijo que tengo que esperar
-¿Pasaste por casas de contención?
-Sí por casas de contención varias veces.
-¿Por institutos?
-Sí, estuve en La Plata, en Azul, en Dolores, en Buenos Aires. Me recorrí todo
-¿Desde qué edad?
-Desde los 12 ó 13
-¿Te acordás cuando fue la primera vez que entraste a una comisaría?
-La primera vez que me trajeron acá fue por el problema de mi mamá. Y a partir de ahí me empecé a mandar las macanas que me mandé.
-¿Qué edad tenías cuando perdiste a tu mamá?
-Diez años
-¿Tu papá estaba con vos en ese momento?
-No, estaba detenido.
-¿Y con quién te fuiste a vivir?
-Con mi abuela, la mamá de mi papá
-¿Tenés hermanos?
-Sí, dos mujeres y dos varones.
-¿Vivían todos juntos?
-Sí, pero nos separaron cuando se murió mama
-¿Qué te pasó? ¿Por qué se te dio por robar?
-Y… no sé, estaba solo. Si pedía trabajo con la edad que tenía, 10 años, no me daban. Entonces me separé de mi familia y empecé a manejarme solo. Me junté con unos pibes que andaban en el robo y todas esas cosas y empecé a robar yo también.
-¿Donde vivías?
-En Las Tunitas. Con mi mamá y mis hermanos vivíamos cerca de la plaza del barrio Metalúrgico. Y cuando falleció mamá me llevaron con mi abuela a Las Tunitas.
-¿Y cuando te fuiste de la casa de tu abuela?
-Me quedé en el barrio. Andaba de un lado para el otro.
-¿Trabajaste?
-Laburé en el campo, en la herrería de mi tío, de albañil
-¿Y qué pasó, no te gustó trabajar?
-Eran changas más que nada. Me llamaban cuando me necesitaban. Cuando yo iba me decían que no. Es como que me fui cansando de todo. Me tomaban el pelo. Y bueno…
-…Te quedabas sin plata.
-Claro y es feo. Porque además, yo siempre me manejé solo, no me ayudó nadie. Me crié solo. Se hacía muy difícil no tener plata.
-A vos han tratado de ayudarte, trabajadores sociales, psicólogos, en la casa de contención…
-Sí, me ayudaron, pero yo no lo supe aprovechar. Después, cuando quise cambiar mi realidad nadie me ayudó.
-¿Qué era cambiar la realidad?
-Había empezado a hacer un tratamiento, a trabajar. No me faltaba nada, yo estaba bien. Y ahí me agarraron y me trasladaron a Azul. Y cuando salí de Azul salí con distinto pensamiento.
-¿Por qué te cambió el pensamiento?
-Porque una vez que llegaste a Azul (el instituto) te hacen más maldito. Con la edad que yo tenía me hicieron más maldito.
-¿Qué edad tenías?
-14
-¿Y no sirvió estar en un instituto?
-No. Después de ahí me trasladaron a Lomas de Zamora y a otros lados.
-¿Son todos los institutos iguales?
-Sí, más o menos. Algunos son peores.
-¿Y con los pibes de adentro te podías hacer amigos?
-A veces sí y a veces no.
-¿Te pegaban los más grandes?
-No. Es distinto el trato con los más grandes. Pero ahí adentro te pasan cosas que no pasás cuando estás en libertad.
-¿Cuando estabas libre, no te daba miedo o algo, de que te metieran otra vez adentro?
-Sí, cuando estoy en libertad pienso en muchas cosas. Pero cuando estuve en libertad tampoco nunca pude vivir tranquilo.
-¿Por qué?
-Porque no. Porque yo sabía que durante todo el día tenía un móvil atrás o un auto particular que me seguía. Siempre tenía la policía atrás mío, por la historia que había pasado.
-¿Con la policía no te llevás muy bien?
-Y… no.
-¿Es todo por culpa de ellos?
– Yo también cometí mis errores. Yo ahora cometí un error y por eso estoy acá. No fui un santito. Pero muchas veces no tuve nada que ver y me echaban la culpa a mí. A mí me hicieron mucha fama también.
-¿Vos sabés que la gente te tiene como a un tipo peligroso, te tiene miedo?
-Sí, eso es jodido.
-¿Y si pudieras hablarle a la gente qué le dirías?
-Quiero pedirle perdón a todos, a la sociedad. Que si me mandé una macana fue porque lo necesitaba.
-¿Alguna vez lastimaste a alguien?
-No… lastimar no. Quizás encaré o pegué una cachetada, pero lastimar no.
-¿Te trataste por alguna adicción?
-Sí.
¿Y ahora estás consumiendo?
-Estaba dejando ahora.
Volver al campo
-Está la posibilidad que vayas a un penal. ¿Qué pensás de eso?
-Espero que no. Que me den una oportunidad, para conseguir un trabajo
-¿Nunca te ayudaron a conseguir trabajo?
-No, nada.
-Si tuvieras oportunidad de empezar de cero, ¿qué querés hacer?
-Y ahora que estoy jodido, me iría al campo a trabajar. A olvidarme de todo, de las juntas, de todo…
-¿Las juntas son complicadas?
-Y sí. Pero a veces uno va porque uno quiere.
-¿Qué te gusta hacer?
-A mí me gustan los caballos, estar con los caballos.
-Me dijeron que cuando ibas a la escuela dibujabas bien. ¿Todavía te gusta dibujar?
-Sí, me gustaba mucho dibujar.
-¿Cuándo dejaste la escuela?
-A los diez años
La familia
-Lo de tu mamá fue muy fuerte, ¿no?
-Sí. Eso es como que yo no lo podía borrar. A veces me cuesta mucho. Es el día de hoy que a los 18 años no lo puedo borrar. Trataba de borrarlo con la droga. Me drogaba mucho para olvidarme un poco de eso, pero terminaba haciendo macanas.
-¿Te trataron psicólogos?
-Sí.
-¿Hablaste del tema?
-Sí.
-¿Y creés que te ayudó en algo?
-No, porque siempre que hablaba de eso, es como que no me entendían. Siempre quedaba en lo mismo. Pero yo me estaba tratando acá en Tandil y después me trasladaron. Pero es cono que nunca le dieron importancia. Me escucharon por obligación, nada más.
-¿Cómo te llevás con tu papá?
-Y… con mi viejo me llevo bien.
-¿Te viene a ver?
-Sí.
-¿Y con tus hermanos te seguís tratando?
-Sí, ahora los estoy empezando a ver. Ahora está viniendo a verme uno de ellos. Porque nos habían separado a todos. A veces nos cruzábamos y hablábamos. Pero ahora está viniendo últimamente.
-¿Dónde estabas viviendo ahora?
-En la casa de un amigo y la señora.
-¿Estás de novio?
-No.
-Me dijeron que hay un nenito al que siempre pedís de verlo.
-Sí, es el hijo de una amiga. El siempre me dijo papá, me re quiere y me sigue mucho. Yo pido que me lo dejen ver porque se enferma, tiene una enfermedad en los riñones, y quiero saber cómo está. Yo lo llevaba todos los días al campo, conmigo. Estaba todos los días conmigo. Es como si fuera mi hijo.
Otro pedido de ayuda
-¿Tenés ganas de empezar de nuevo, bien?
-Sí, sí.
-¿Y creés que vas a poder?
-Sé que va a ser difícil. No digo que no. Porque me cuesta, me cuesta mucho.
-¿Por vos mismo te cuesta?
-Sí. Pero yo hoy día veo lo que me va a pasar. Y ya está. Quiero terminar acá.
-¿Un punto final a lo que viniste haciendo en estos últimos años?
-Claro, porque ya es distinto. No voy a estar en un instituto penal como cuando era menor, voy a estar en una comisaría o en un penal. Es distinto. No por nada en especial, pero es distinto.
-¿Creés que si vas a un penal vas a salir mejor?
-No. Los pensamientos que tuve cuando estuve encerrado no fueron buenos. Yo sé que no. Creo que no me va hacer nada bien. Por eso estoy pidiendo algún tipo de beneficio. Hacer un tratamiento y salir a trabajar durante el día y hacer el tratamiento a la vez.
-¿Sos consciente de que es difícil que en base a lo que hiciste alguien quiera darte un trabajo?
-Sí, le va a costar, más vale. Pero yo sé que una vez que empiece a trabajar les voy a demostrar que yo puedo hacer las cosas bien.
-¿Cómo te ves de acá a diez años?
-Yo quiero estar trabajando y para ese entonces quiero tener mi familia. Quiero trabajar en el campo, donde haya caballos y esté lejos de todo.
-¿Querés decir algo en especial?
-No. Gracias a los que me están ayudando y perdón a la gente.
-¿Son sinceras tus disculpas?
-Sí, son sinceras. Le pido perdón a toda la gente. Cuesta creerlo, pero es lo que siento.
-¿Volverías a pedir ayuda por más que en su momento no te la dieron?
-Sí, la estoy volviendo a pedir ahora.
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