?Quiero ser legislador?
El presidente de Aguas Bonaerenses rompe el silencio y cuenta que su sueño ahora es la legislatura; asegura que Santamarina llegará al Nacional B y promete que el Club seguirá en ese nivel cuando el kirchnerismo deje el poder
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Los comentarios dicen que anda con ganas de dejarlo todo ¿Es cierto?
-De ninguna manera. Pedí una licencia por problemas de salud pero retomé con toda la fuerza. En Absa hay una responsabilidad muy grande, dar un servicio esencial a millones de personas y no es sencillo.
-Se habla de que la vida le dio algunos golpes ¿Realmente no pensó en dar un paso al costado?
-No. Al contrario: soy un agradecido de la vida porque me dio mucho más de lo que había soñado.
-Nunca lo dice en los medios, pero imagino que en estos años no la pasó nada bien conviviendo con los k.
-Me sentí absolutamente cómodo con ellos. Y han colaborado con la empresa en todo lo que he pedido. Fue un buen gobierno para la Argentina, pero como en todo, siempre tiene que haber renovación. Los ciclos no tienen que exceder los ochos años.
-El cambio constante. Usted es de cambiar autos, casas, pero mujeres ya no tanto, ¿no?
-Ahora llevo un ciclo largo, sí, je, je, je. Era de cambiar mucho y eso me dio la posibilidad de elegir bien.
-Y tiene fama de seductor.
-Los gordos siempre tenemos que ser seductores. Si nos quedamos con el vaso de whisky en la barra nos vienen a sacar a los tres días, morimos ahí. Yo soy un gordo simpático, bueno, contenedor, con humor. Un estudio en Harvard sobre las mujeres, de 3773 casos, coloca como primer requisito el sentido del humor.
-¿Esa es la fórmula?
-¿La fórmula?, ser muy respetuoso, generoso y saber escuchar al otro, que sepan que pueden contar con vos.
–Y tenerse una fe bárbara.
-Yo juego con mis caballos; no me subestimo porque sé que con ellos en algún momento voy a tener una oportunidad. Soy consecuente y amo mis logros: de chiquito decía que iba a ser presidente y bueno, soy presidente de Absa. Decía que quería tener un Torino y tuve un Torino.
-¿Y ahora?
-Ahora tengo un Porsche, que era de Diego Maradona.
-Seductor, abogado penalista exitoso, político, peronista, no sé cómo decírselo pero…
-Pero da “chanta”, ¿no? Ja, ja, ja, sí, doy el tipo de “chanta”. De chiquito luché contra el chanta que decían que era ¿Y sabe qué? Me ca… de risa.
-Digamos que no tuvo que ir al psicólogo por eso.
-Nooo. Al principio luché, pero entendí que iba a perder porque nunca fui formal y cortés, soy un tipo extrovertido, que se divierte y dice lo que piensa. Volvía en un Citroën rana del mejor boliche de Buenos Aires y le tiraba las llaves al portero como si fuera una Ferrari Testarossa. Siempre fui así. Me divierto.
-Usted bromea pero luego en Tandil le atribuyen más propiedades en el centro que al viejito Alonso.
-Es parte del mito. Ni me tomo tiempo para desmentirlo. Que cada uno que piense lo que quiera, si no cometí ningún delito… Quienes me conocen saben que empecé con una raquetita de tenis y luego seguí mi carrera en tribunales dedicado de lleno a la abogacía.
-O sea que no le resultó tan fácil entonces.
-¿Fácil? ¡Trabajé muchísimo! Arrancaba a las 6.30, con una canasta de tenis en tren a Temperley; seguía hasta las 11 de la noche en la facultad, en Adrogué, y terminaba a las 12.30 con una pizza en Constitución. Si fuera verdad todo lo que dicen tendría más propiedades que Martínez Belza en la época del Banco del Fuerte (risas) y mi viejo no viviría donde vive y mi hermana tampoco.
-Pero por lo visto no se toma a la tremenda las críticas.
-No. Las buenas vuelven en buenas y las malas vuelven en malas. Acuérdese de eso.
-Hagamos un juego de imaginación, un imposible: ¿Y si se quedara sin un peso y sin poder?
-No es un imposible: todo puede suceder y ¿sabe qué? Volvería a empezar y volvería a tener plata. Es la esencia de un luchador. En tenis era del montón, pero por h o por b siempre estaba donde tenía que estar.
-¿Realmente estaba en su sueños ser el vicepresidente de un club arrasado como Santamarina?
-Querido, yo soy del barrio Jardín, aprendí a nadar en Santamarina, fui a la pileta con Bernabé Sequeira, entrené ahí, el gran equipo de Santamarina tenía la camiseta de Calzados Tresam y la bolsita, por la zapatería de mi viejo.
-Me lo hacía de otro club, no sé, Independiente.
-¿Qué Independiente? ¡Yo soy del Santa! Por favor aclárelo, no es verso, ni ningún posicionamiento. Y me quedé con algo anterior: ¿Con quién cree que los pibes querían tomar clase de tenis? ¿Con quién iban a tener los padres una confidencia y decir “el pibe tiene que debutar”? Usted, ¿no se ha ca… de risa toda la entrevista? ¿Con quién saldría a cenar?
-Con usted, obvio. ¿Santamarina va a llegar al Nacional B?
-Va a llegar. Ganamos el viernes (nota del E.: la entrevista fue el jueves al mediodía) y ganamos el martes.
-¿Qué va a ser del equipo y del club cuando Cristina no esté más en el poder?
-Usted subestima a esta dirigencia. Santamarina va a bancar porque lo tomamos desde un lugar empresarial y tenemos muchos contactos. Yo corrí en rally ¿Cree que me bancaban porque era un gran corredor? Me bancaban las empresas de las cuales yo era abogado. Hace 30 años que soy abogado de empresas.
-Tito Erviti y Cifuentes todavía deben llorar en secreto por el dinero que perdieron en Santamarina.
-Por supuesto. Tito Erviti es un gran empresario y Marcelo un gran escribano y les va muy bien, pero no tienen llegada a las sponsors. Vamos a permanecer en el nacional B. El tiempo me va a dar la razón.
Cuando el producto es auténtico, termina ganando. Los que me conocen saben que Guillermo Scarcella es como el loco Gatti: auténtico, con lo que le gusta y lo que no, aunque generalmente los que te critican son los que no te conocen. Y me siento querido en Tandil.
-El hombre que todo lo que sueña, lo consigue, ¿qué objetivo persigue ahora?
-Me gustaría ser legislador. Desde una banca podría hacer mucho más, podría discutir y presentar un montón de proyectos para defender cosas que hoy no se defienden porque no son políticamente correctas.
-Dejemos acá. Ese va a ser el título: quiero ser legislador ¿Le parece?
-Póngalo. No hay problema.
Fuera de sesión
La estrella que se perdió la TV
El porteño y lujoso hotel Hyatt parece que despierta un sentimiento de localía en ciertos abogados tandilenses: hace dos meses fue el lugar elegido por Mauricio D’Alessandro para entregarse, dócilmente, al diván de El Eco. Esta vez Scarcella pidió que el encuentro fuese allí, donde tenía pactadas varias reuniones de trabajo, pero en su caso redoblando apuestas, como manda su estilo: “Venga al mediodía y almorzamos. Seguro que D’ Alessandro lo invitó con un café. Yo no: yo lo invito a comer”, dijo risueño desde el celular.
Si esa comparación con quien luego definió como “un gran amigo” hubiese sido en serio, habría que reconocer que el hombre que maneja el agua en el gobierno de Scioli superó con creces -en términos de vida social y de fama- al panelista de TV: Sergio Spolsky primero y Matías Garfunkel después -ambos jerarcas máximos del entramado mediático oficialista- no dudaron en dejar lo que estaban haciendo para dirigirse a Scarcella y cada uno a su tiempo, tras un amable saludo al cronista de El Eco, se corrió a hablar a solas con el funcionario.
Luego de encendido el grabador las interrupciones fueron tantas como las que invadieron la entrevista a D’ Alessandro, pero lo sorprendente es que también se repitieron varios personajes y en todo momento el trato de ellos hacia Scarcella fue el que se tiene con un tipo célebre de la TV.
“Y sí”, reconoció al final: “Si yo hubiese querido sería un Burlando, un Cúneo Libarona, no tengo la menor duda. O podría conducir un programa. Si quisiera estar en televisión, estaría, me divierto cuando me cruzo con Mauricio y fantaseamos con relanzar La Corte con él como juez y yo como fiscal, pero no lo voy a hacer. Yo sólo trabajo para cumplir un sueño: que Daniel Scioli sea presidente”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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