?Quizá no haya más respuesta que la danza?
Es bailarín y licenciado en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires.
Orientado hacia las técnicas del movimiento consciente y expresivo formó parte de diferentes compañías de danza contemporánea, jazz y tango.
Feldman comenzó su camino en el tango y tomó contacto con viejos bailarines de esta danza al ser becado por la Secretaría de Cultura de la Nación en el proyecto Aceta (Academia de estilos de tango argentino). Allí pudo nutrirse de la experiencia de quienes bailaban en los años `40 y descubrir que sus maneras de moverse no estaban tan alejadas de los nuevos conceptos de danza de comienzos del siglo XXI.
Complementó sus observaciones respecto al tango con sus estudios en el campo de la danza y la expresión corporal en el IUNA y llegó a construir un método de enseñanza de danza y gimnasia consciente basado en conceptos de sensación, acción en la no acción, intención, juego, espontaneidad.
También integró la Compañía de Danza del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) y la Compañía de danza-teatro Pata de Ganso.
Actualmente forma parte de la compañía de danza integradora Grupo Alma, donde se trabaja con bailarines en sillas de ruedas, sobre todo, porque buscan bailar desde las limitaciones. Para ellos estar en una silla de ruedas o tener alguna limitación física o mental no es obstáculo para danzar, porque la premisa es integrar el cuerpo en el baile y promover la unión, aceptando las diferencias. Por ello, Feldman espera poder conformar una compañía local de las mismas características.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSobre la danza-teatro
En el taller, que dicta en el Centro Cultural Universitario, Santiago enseña a investigar las posibilidades del movimiento como material expresivo y a usar el cuerpo a través de diferentes técnicas de la danza y el movimiento consciente (biomecánica, feldenkrais, eutonía, sensopercepción, contact-improvisación).
Utiliza consignas para la improvisación como fuente de composición coreográfica en una rama de las artes escénicas que se ha dado en llamar danza-teatro y que busca construir un bailarín-intérprete que sea un compositor en escena.
-¿Cómo se conjugan la danza y el teatro en esta propuesta?
Santiago Feldman: -La danza-teatro es un proceso actual, que tiene que ver con el movimiento puesto en escena y cómo vos construís un sentido, o un significado a partir del movimiento y del espacio teatral. Lo que vemos en el taller son elementos que ayudan a ser un compositor en escena. Comparando con un pintor, sería aquel que puede ingresar a su propio cuadro. Bailando y moviéndote ves lo que ocurre y a partir de allí, componés lo que creés que tiene que suceder. Te encontrás con otros participantes que son tus compañeros y están haciendo su lectura y su convivencia. Los movimientos son muy libres, nada esteriotipados. En la danza-teatro se trata de buscar un desplazamiento propio, que obedece a alguna consigna y permite crear.
-¿Qué tipo de consignas utilizás?
Santiago Feldman: -La consigna de la primera clase fue, por ejemplo, preguntar qué era lo que el espacio necesitaba de nosotros en cuanto a las dinámicas, las velocidades y también a la composición general en la geografía que establecían cada uno de los cuerpos que estaban ahí. Quizá la respuesta era irse de la escena, ubicarse en el otro extremo, estar muy cerca de otra persona.
Lo que dicen los directores de las compañías de danzas es que todo lo que no está prohibido está permitido y eso es lo que tienen las consignas, son una guía o una base a partir de las cuales uno crea. Así uno se da cuenta de que las limitaciones son posibilidades. Si uno no tuviera un porqué para moverse quizá no sabría muy bien qué hacer. Así comienzan a crearse situaciones inesperadas.
Cuerpo a cuerpo
-¿Cómo se produjo el encuentro de tus alumnos en el espacio de taller?
Santiago Feldman: -Lo más interesante de la danza es la pregunta acerca de lo que me sucede a mí cuando estoy bailando frente a una persona o en un espacio. Quizá no haya más respuesta que la danza, que es el movimiento que de allí surge. Uno se sorprende de lo que puede expresar… cosas que con la palabra no puede hacer.
-¿Cuál es tu tarea en este recorrido que hace el alumno?
Santiago Feldman: -Lo que yo trato de hacer es crear una atmósfera de tranquilidad, de seguridad y cuidado. Por ejemplo, si uno se siente cansado y le duele algo, puede retirarse hacia afuera a observar. Trato de guiarlos… pero lo más seguro es que aprendemos todos juntos.
-¿Cómo te recibieron los alumnos?
Santiago Feldman: -Increíble, todo muy ameno. Me encuentro con grandes bailarines. Quizá ellos no lo sepan, pero yo vi cosas muy hermosas, movimientos muy sinceros, muy reales, una muy buena predisposición. Me sentí muy bien recibido e infinitamente feliz de poder hacer esto en mi ciudad.
-¿Qué te conecta con ellos, con la danza?
Santiago Feldman: -Lo más maravilloso de la danza son las paradojas que encierra. Cuando hay una paradoja o una contradicción, uno se pregunta si la vida, la realidad, la danza -o lo que fuere- es tan tajante o definitiva. Lo más extraño es que, a veces, cuando uno está quieto, dice más que cuando baila. El momento anterior al movimiento es maravilloso. Cuando estás quieto, todo es posible. Una persona que está inmóvil, con una voluntad a punto de aflorar, es capaz de hacer cualquier cosa: dar una vuelta de carnero, tirarse en el piso, saltar hacia al techo. Desde el instante en que te moviste hay una sola posibilidad. Lo más hermoso es ver que alguien está concentrado y notar una energía, que es lo que está por ser.
Gimnasia consciente
En el taller de gimnasia consciente se busca tomar conciencia de las diferentes partes del cuerpo y sus conexiones, para poder moverse con mayor placer y menor esfuerzo.
Se investigan las posibilidades de encontrar distintos tonos musculares para la relajación o la activación, según las acciones que se quieran encarar. Para lograrlo se toma noción de los espacios internos del cuerpo, para usarlos según se quiera.
-¿En qué consisten estas técnicas?
Santiago Feldman: -Una de las ventajas cuando uno empieza a bailar siendo adulto, como me pasó a mí, es que vos le podés contar a otra persona cómo hacés para moverte. Muchas cosas parece que son difíciles sólo porque nosotros queremos llegar a un resultado. Las técnicas como el feldenkrais, la eutonía y la biomecánica hacen hincapié en el momento presente de tu cuerpo. Esto es, tener conciencia de dónde está tu cuerpo y llevar la presencia de vos mismo allí. A partir de esa oportunidad, comenzás a moverte. Cuando esto se produce así, te sorprendés de las cosas que podés llegar a hacer. Y esto incluye momentos de relajación, transitar tu cuerpo con la conciencia, aislar movimientos muy sutiles de una parte del cuerpo dejando que el resto sea mecido por ese motor de movimiento. Todo eso comienza a brindar una noción de la conexión que hay entre los huesos, los músculos, articulaciones y órganos, y se convierte en una especie de masaje que te das a vos mismo al desplazarte. Cuando el movimiento es placentero, uno ha dado un paso muy grande.
-¿Cuál es el fin de estudiar estas técnicas?
Santiago Feldman: -Eso depende para lo que vos lo quieras usar. Puede ser simplemente para la vida cotidiana, porque es divertido prestarse atención a uno mismo. También lo usan mucho los bailarines y los deportistas para no lesionarse, para tomar conciencia de las tareas que hacen; lo puede hacer una señora o señor para sentirse mejor con su cuerpo.
Hay distintas maneras de sentarse, caminar, estar parado, caminar. Cuando conocés las posibilidades, podés elegir y sentirte libre por eso mismo. Uno tiene hábitos en su vida por los que se comporta de cierta manera y no se da cuenta que hay otras posibilidades. Mis alumnos más grandes vuelven a pensar cómo se quieren mover y es agradable ver su sonrisa… cuando el movimiento es placentero a uno lo lleva a sentirse bien, a sonreír.
Los interesados en ponerse en contacto con Santiago Feldman pueden comunicarse por mail a santiagodemian@yahoo.com.ar.
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