Racing fue de menor a mayor
Racing vuelve a disputar una fase final del torneo Argentino A, ronda en la que el año pasado llegó a la definición contra Atlético Tucumán y que perdió en el partido decisivo en la ciudad capital norteña, con un arbitraje que todavía genera mal humor en el barrio cordobés de Nueva Italia.
A diferencia de aquella ocasión, en la que la Academia cordobesa ingresó con absoluta comodidad, con récords de partidos ganados y un fútbol efectivo, contundente y por momentos vistosos, esta vez entró apenas por un punto y una milagrosa combinación de resultados (tanto en Córdoba como en Villa María, donde Alumni debía ganar para darle una mano) en los últimos minutos de la fase Clasificatoria. Pero pese a ser el último en entrar al octogonal y hacerlo por una pequeña ventana, este equipo que perdió a varios jugadores de los que llegaron a la final en Tucumán, tuvo a lo largo de este torneo una actuación de menor a mayor que parece todavía no haber tocado techo.
Tampoco está el técnico que lo condujo a las puertas del ascenso, Marcelo Bonetto, quien a principios de este año dejó su lugar a Carlos Ranalli, debido al disconformismo de la dirigencia con los magros resultados del equipo. La llegada de Ranalli marcó un quiebre en el rendimiento académico, los resultados y el equipo que tanto buscó Bonetto aparecieron en la gestión del nuevo entrenador.
La consolidación de Racing parte del fondo, a partir de un arquero experimentado y sólido como Rubén del Olmo, y una línea de cuatro que ofrece pocas fisuras y donde anidan algunos de los ?veteranos? de la final tucumana: el capitán Raúl Vangioni, y los hermanos Fernández (uno de ellos, Hernán, suspendido). Esa línea de fondo sólo recibió un gol en los últimos ocho partidos, lo que habla de su fortaleza.
En el medio, Racing cuenta con un cinco de soberbio rendimiento, Eric Chmil (suspendido para este partido con Santamarina), y a sus costados se mueven con fútbol y potencia, Albano Becica y Darío Rivadero.
En el ataque, Mauro Velárdez evoluciona como enganche. Fue el autor del implacable zapatazo que por una fracción de segundo llevó a la Racing a la B Nacional, exiguo momento de gloria que terminó abruptamente cuando el árbitro del partido con Atlético Tucumán anuló el gol por la increíble bandera levantada del juez de línea. En la ofensiva, el equipo cordobés tiene riqueza: cualquiera de sus hombres de ataque complican desde el primer minuto sean Alexis Olivera, Tambussi, Albiñana o Luis Rivero.
Estos nombres se amalgaman en un equipo implacable de local y muy duro de visitante, cuyo juego ahora aceitado ha ganado en confianza con los resultados, y que se siente firme en esta instancia decisiva del torneo.
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