Radicales K creen que el intendente Lunghi recibió aún más fondos sin ser un transversal
tono con los acomodamientos que ensayan los principales partidos y sectores de la política Argentina por las consecuencias de la crisis agropecuaria, que también operan en Tandil, un grupo de radicales K amenaza con bajarse de la Concertación Plural esbozada desde la Casa Rosada.
Es más, en sus argumentos sostienen que hasta jefes comunales ?como el tandilense Miguel Lunghi- que no jugaron abiertamente con los K, pero tampoco confrontaron hasta hace 90 días, recibieron más de la caja pública que los que sí rompieron con la Unión Cívica Radical.
?Encima tenemos que bancarnos que nos digan que nos compró el Gobierno?, se quejaron a un diario capitalino los radicales K, que todavía no le encuentran ningún beneficio a su alianza con el kirchnerismo.
Los mandatarios ponen de ejemplo a los intendentes de Tandil y Chascomús, quienes nunca apoyaron al Gobierno y que aun así reciben más fondos en obra pública que ellos. ?Nadie nos da bolilla?, resumen y algunos hasta se animan a ponerle una fecha límite a una renovada Concertación Plural: ?Hay tiempo hasta fin de año?.
En la provincia de Buenos Aires las aguas del radicalismo K bajan turbias. La citación a declarar al intendente de San Pedro, Mario Barbieri, por participar de un piquete a favor de las entidades rurales, llevó a su punto máximo la tensa relación que tiene el Gobierno con los radicales concertadores. ?Macho, tratemos de cambiar la situación?, dicen hacia adentro, tras seis meses de chocarse con las puertas cerradas de la Casa Rosada. La falta de consenso para llegar a un documento común en el encuentro de la Concertación Plural ?realizado el lunes en el Hotel Panamericano? fue un claro ejemplo de las diferencias que molestan a los radicales. ?No apoyamos este aumento de las retenciones, porque creemos que afecta las economías regionales?, aseguró un mandatario bonaerense apremiado por los productores de su pago chico.
Antes de la reunión que encabezó el presidente del PJ, Néstor Kirchner, los radicales K tuvieron un cónclave en las oficinas del Senado que tiene el máximo referente de ese espacio, el vicepresidente Julio Cobos.
Allí los intendentes le trasladaron sus viejos reclamos y sumaron su cuota de indignación al ver a Barbieri mezclado entre políticos opositores citados a indagatoria por el fiscal de San Nicolás, Juan Murray.
En el encuentro posterior con Kirchner y algunos gobernadores peronistas, los radicales se opusieron a firmar un documento que acusara de golpistas a los productores rurales y pugnaron por uno más moderado que convocara al diálogo. Finalmente la cuestión fue saldada con la ausencia de un documento único y con las declaraciones de cada uno por separado.
Por más que ahora están enfurecidos, los intendentes del radicalismo K le dieron margen a Cobos para que maneje los tiempos como le parezca. Por lo pronto, el vicepresidente transmitió el malestar de su tropa en altas esferas del Gobierno.
?Tampoco puede hacer un planteo frontal y terminal, porque es una situación complicada en la que Julio tiene responsabilidad institucional?, blanquea un intendente bonaerense para demostrar que tienen los pies en la tierra. Si bien saben que mientras dure el conflicto agrario no se podrá lograr una mejor llegada al Gobierno, confían en relanzar el espacio a todo vapor cuando pase el temblor.
Con esa expectativa, los radicales K reafirmaron su pertenencia a la Concertación Plural. Tampoco les quedan muchas opciones, ya que en su mayoría también tienen cerradas las puertas del Comité Nacional de la UCR. La conducción del partido no los deja volver a sus filas ni levanta las sanciones y expulsiones que pesan sobre los mandatarios que acompañaron a Cristina Fernández de Kirchner en las últimas elecciones. *
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